Cuba dice que los diez ocupantes de la lancha tiroteada eran cubanos que iban a infiltrarse con fines terroristas
Crisis en el Caribe
La versión de La Habana reconoce que hubo cuatro muertos y que los otros seis, heridos y atendidos por los médicos, confesaron su propósito, para lo que, además de llevar un cargamento de armas, contaban con un contacto en la isla
El secretario de Estado, Marco Rubio, descarta que haya implicado personal del gobierno de Trump o que fuera una operación estadounidense

Barcos de los guarda costas cubanos amarrados en el puerto de La Habana, este miércoles

Las diez personas que viajaban en una lancha rápida, con base en Florida, que participaron en un tiroteo mortal con tropas de la guardia costera de Cuba, en el que murieron cuatro de esos tripulantes, eran ciudadanos cubanos armados que vivían en Estados Unidos y tenían la pretensión de infiltrarse en la isla para cometer acciones terroristas de desestabilización.
Así lo explicó la noche del miércoles la prensa oficial cubana a partir de declaraciones del Miniterio del Interior (Minint). La confrontación se produjo por la mañana, cuando los ocupantes de esa lancha abrieron fuego tras no hacer caso al darles el alto una embarcación con cinco miembros de los guarda fronteras cubanos, que se les acercaron para identificarlos. El comandante de la embarcación resultó herido.
“Como resultado del enfrentamiento, cuatro personas a bordo de la lancha rápida murieron y seis resultaron heridas”, señaló el ministerio. Los heridos fueron evacuados e interrogados.
El informe oficial de Interior indicó que las declaraciones preliminares de los hombres detenidos en la lancha rápida reconocieron que tenían la intención de “realizar una infiltración con fines terroristas”.
El gobierno de La Habana no facilitó más detalles sobre los presuntos vínculos terroristas, si bien precisó que esas diez personas iban armadas con fusiles de asalto, pistolas, cócteles molotov, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje “para llevar a cabo sus acciones”. Interior subrayó que la mayoría de esos diez cubanos tenía antecedentes penales violentos.
El ministerio identificó a uno de los cuatro fallecidos como Michel Ortega Casanova. Los otros seis arrestados fueron identificados como Amijail Sánchez González, Leordan Enrique Cruz Gómez, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Cristian Ernesto Acosta Guevara y Roberto Azcorra Consuegra.
Estas identidades y los presuntos motivos no fueron confirmados por Estados Unidos. El Minint señaló que un séptimo presunto implicado, el cubano Duniel Hernández Santos, fue arrestado en la isla. Supuestamente voló desde Estados Unidos para ayudar a entrar en Cuba a los que navegaban en la lancha con el arsenal.
El incidente se produce en un momento de máxima tensión entre Cuba y Estados Unidos, que está ahogando económicamente a la isla con el bloqueo total del suministro de combustible al país caribeño. Pero también coincidió con la jornada en la que el Departamento Tesoro anunció que permitirá que compañías de EE.UU. Y otros países vendan petróleo venezolano a Cuba con una serie de condiciones. Esto abriría una línea de supervivencia para los hogares y los negocios privados que se han visto desbastados desde que se corto el flujo energético desde Venezuela.
Esta decisión se tomó “en solidaridad con el pueblo cubano” y pretende “mejorar las condiciones de vida de los cubanos y la actividad económica independiente”, señaló el Departamento del Tesoro.
El secretario de Estado, Marco Rubio, que asistió a una reunión de naciones caribeñas en San Cristóbal y Nieves, recalcó que Estados Unidos está investigando el incidente de la lancha, pero que, hasta ahora, todo dependía de la información ofrecida por el gobierno cubano para conocer los hechos. “Es algo inusual que haya un tiroteo en mar abierto, no ocurre a menudo, no pasaba desde hacía tiempo. A medida que obtengamos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia”, señaló.
“Tenemos a nuestra embajada sobre el terreno en La Habana indagando en esto en este mismo momento”, especificó Rubio. Insistió en que EE.UU. Trataba de determinar si los ocupantes de la lancha eran ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes legales.
“Según el régimen cubano, la embarcación estaba registrada en Florida. Estamos investigándolo. Vamos a averiguar exactamente qué ocurrió aquí y daremos una respuesta”, reiteró. Preguntado sobre si podría haber involucrado personal del gobierno estadounidense o haber sido una operación del gobierno estadounidense, Rubio respondió con un “no”.
Previamente, el vicepresidente JD Vance declaró a los periodistas que la Casa Blanca estaba monitorizando la situación. “Esperemos que no sea tan grave como tememos que podría ser”, remarcó.
El Ministerio del Interior reafirmó en su comunicado el compromiso de Cuba con la protección de sus aguas territoriales, calificando la defensa nacional como un pilar fundamental del Estado cubano para salvaguardar la soberanía y garantizar la estabilidad regional.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, indicó en la red social X que había ordenado a sus fiscales “trabajar con nuestros socios federales, estatales y de las fuerzas del orden para iniciar una investigación”.
El legislador republicano Carlos Giménez, que nació en Cuba, calificó el incidente de “masacre” y consideró que el uso de fuerza letal contra personas en una embarcación registrada en Estados Unidos genera serias preocupaciones.
“Estoy pidiendo una investigación inmediata sobre esta masacre”, escribió Giménez en un comunicado. “Las autoridades de Estados Unidos deben determinar si alguna de las víctimas era ciudadana estadounidense o residente legal y establecer exactamente qué ocurrió. El régimen en Cuba debe ser relegado al basurero de la historia por sus innumerables crímenes contra la humanidad”, requirió.
Giménez es uno de los más radicales al reclamar la intervención de Washington para acabar con el gobierno de la isla, a pesar de que esto suponga un grave daño para la población. Comparó la situación a un enfermo de cáncer, a quien hay que extirparle el tumor, aunque la cirugía y el tratamiento sean dolorosos.
