Internacional

“Estábamos en el supermercado de Bahrein y han empezado a sonar las alarmas de desalojo”

Guerra Israel - Irán

Sergi y Anna, dos catalanes que residen en Bahrein y trabajan en Arabia Saudí, relatan en primera persona el ataque iraní a la base naval norteamericana

Irán ha contraatacado hoy el ataque masivo lanzado por Estados Unidos e Israel con misiles dirigidos contra bases militares norteamericanas en Bahrein, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. En Bahrein, dos catalanes, Sergi y Marta, explican su experiencia y cómo recibieron la alerta “a través del teléfono móvil, como las de Protecció Civil en Catalunya”.

El matrimonio no percibió los primeros lanzamientos de misiles, pero sí escuchó “muy de fondo” los impactos de los sistemas de intercepción. “Se están escuchando durante todo el día”, relatan. Ambos trabajan en Arabia Saudí para una empresa tecnológica, aunque residen en Bahrein, a pocos kilómetros de la zona donde se han producido los ataques.

Explosiones cerca de la base americana en Bahrein 
Explosiones cerca de la base americana en Bahrein LV

Cuando se produjeron las primeras alertas se encontraban en un supermercado. Las notificaciones sonoras llegaron a sus teléfonos móviles, pero no fue hasta que sonaron las sirenas de la ciudad cuando los responsables del establecimiento ordenaron el desalojo. A través de las noticias supieron después que “un mísil ha impactado en la base naval” situada en la zona de Juffair.

Desde que han sonado las alertas, los ciudadanos han podido seguir escuchando algunos estruendos lejanos que ha atribuido a los sistemas militares de los escudos antimisiles, lo que les ha hecho suponer “que siguen intentado atacar las bases militares”. 

Alertas telefónicas y sirenas

Además, el gobierno del pequeño reino del Golfo Pérsico “informa a los ciudadanos de la desactivación de misiles” y, según los mensajes oficiales que se difunden, “son ataques que se podrían repetir durante varios días”.

Una vez evacuado el centro comercial, los dos catalanes explican que los clientes abandonaron el lugar de forma ordenada y sin excesivo nerviosismo, más allá de “el que se te supone cuando te pillan en pleno conflicto bélico”.