Internacional

Si Teherán fuera Caracas

Donald Trump aprovechó el miércoles su presencia en el Congreso, con motivo del discurso sobre el estado de la Unión, para condecorar con la Medalla de Honor al piloto Eric Slover, uno de los siete militares estadounidenses heridos en la operación para capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero en su cuartel general de Caracas. Esas fueron todas las bajas que sufrió el ejército de EE.UU. En lo que era una acción extremadamente arriesgada.

El éxito del secuestro de Maduro, coronado con el pacto con el régimen chavista –sometido ahora al dictado de Washington– para abrir a EE.UU. La explotación del petróleo venezolano, envalentonó a Trump, que ahora se cree capaz de repetir la hazaña en Irán.

No es el único que se ha crecido. La base electoral trumpista más devota, los MAGA ( Make America Great Again ), también parece haberse contagiado. Otrora refractarios a la guerra –Trump les prometió en campaña no volver a involucrar a EE.UU. En nuevas aventuras bélicas–, ahora se han descubierto una inesperado ardor guerrero: en un sondeo realizado por POLITICO hace un mes, el 61% se mostraba a favor de la intervención contra Irán. La rapidez con que se han traicionado a sí mismos es asombrosa.

EE.UU. Parece buscar en Irán una salida al estilo venezolano, forzando al régimen a un giro pragmático

La apuesta de Trump en Irán, secundado –o más bien incitado– por Israel, es, nuevamente, muy temeraria. El objetivo, al igual que en el caso de Venezuela, parece ser descabezar al régimen iraní –eliminando, físicamente esta vez, al ayatolá Ali Jamenei– y tratar de llegar a un acuerdo en los términos impuestos por Washington con el sector más pragmático sobre su programa nuclear, su arsenal de misiles balísticos y el papel de sus milicias afines en la región.

¿Pero hay una Delcy Rodríguez en Teherán? ¿Bastará una campaña de bombardeos para hacerla emerger? De momento, Irán está demostrando no ser Venezuela y ha respondido a los primeros ataques combinados de EE.UU. E Israel bombardeando varias de las bases norteamericanas en la región. El riesgo de una escalada –lo que no sucedió en junio de 2025, cuando Trump atacó las instalaciones nucleares iraníes– parece esta vez más difícil de frenar.

¿Acabará la intervención de EE.UU. Prendiendo fuego a todo Oriente Medio para desembocar, al final, en un fracaso como los de Irak y Afganistán? ¿O se saldrá nuevamente con la suya, como en Venezuela, multiplicando las posibilidades de futuras intervenciones por la fuerza en todo el mundo? Hay quien teme más a lo segundo que a lo primero.

Subdirector de Guyana Guardian, especialista en política internacional. Antiguo enviado especial en París (2005-14), ha liderado las áreas de Internacional, Política y Vivir. Es el escritor de "Por qué amamos a los franceses (pese a todo)" (Diëresis, 2024).