Rusia condena la “peligrosa” agresión no provocada a Irán
Guerra en Oriente Medio
Moscú cree que EE.UU. Había planificado los ataques con antelación

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en Moscú
Rusia calificó ayer de imprudente la operación de Israel y Estados Unidos contra Irán, país con el que el Kremlin mantiene un acuerdo de asociación estratégica. Según Moscú, los ataques amenazan a Oriente Medio con una catástrofe humanitaria y tal vez radiológica.
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores exigió volver a las negociaciones. El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, y expresó la disposición de Moscú a promover “la búsqueda de soluciones pacíficas basadas en el derecho internacional, el respeto mutuo y el equilibrio de intereses” en instancias como el Consejo de Seguridad de la ONU.
Rusia corre riesgo de perder influencia en la región, como le sucedió tras la caída de El Asad en Siria
Rusia cree que los ataques contra Irán se habían preparado de antemano. Y critica que se llevaran a cabo en un momento en el que se habían retomado las conversaciones en Ginebra (Suiza). “El alcance y la naturaleza de los preparativos militares, políticos y propagandísticos que precedieron a este paso imprudente, incluida la concentración de un gran grupo militar estadounidense en la región, no dejan lugar a dudas de que se trata de un acto de agresión armada planificado y no provocado contra un estado soberano e independiente, miembro de las Naciones Unidas”, dijo en su nota el ministerio ruso.
Según Moscú, Israel y Estados Unidos “emprendieron una vez más una peligrosa aventura” que acerca a la región a una catástrofe humanitaria, económica y posiblemente radiológica.
Las relaciones entre Rusia e Irán, inestables en tiempos de la URSS, mejoraron en la última década, cuando Irán y el Ministerio para la Energía Atómica de Rusia firmaron un acuerdo para finalizar la construcción de la central nuclear de Bushehr, en la costa pérsica.
En esta centuria los dos países han impulsado la cooperación militar y han encontrado intereses económicos comunes. La guerra de Siria, en la que Rusia se implicó en el 2015 del lado de Bashar el Asad, y las sanciones occidentales contra Moscú y Teherán impulsaron un mayor acercamiento.
Pero es a partir de la guerra en Ucrania cuando las relaciones bilaterales se fortalecen significativamente. La asistencia militar del régimen de Teherán, que proporcionó a Moscú miles de sus drones Shahed, es la esfera de cooperación más conocida.
En el ámbito político, los ayatolás y el Kremlin tienen en común una retórica antioccidental. En los últimos años, Irán se ha incorporado a organizaciones internacionales desde las que Rusia ha defendido su discurso “multilateralista”. Desde el 2023, Teherán forma parte de la Organización de Cooperación de Shanghai, y desde 2024, de los Brics.
En enero del 2025, los presidentes Putin y Pezeshkian firmaron un tratado de asociación integral. Pero el acuerdo no incluye una cláusula de asistencia mutua en caso de agresión, como sí se hizo en el pacto que Moscú firmó un año antes con Corea del Norte, quien luego desplegó tropas en la región de Kursk para ayudar a expulsar las fuerzas ucranianas.
Si como consecuencia de los ataques el régimen de los ayatolás queda debilitado –y más si llega a caer–, Rusia vería reducida aún más su influencia en Oriente Medio. Un segundo mazazo tras la derrota en diciembre del 2024 de El Asad, hoy asilado en Moscú.