Donald Trump, el presidente de la guerra
Estados Unidos
El mandatario prometió en campaña que no iba a arrastrar a Estados Unidos a ningún conflicto y criticó durante toda su trayectoria los intentos de cambio de régimen en Oriente Medio

El presidente Donald Trump recibe el Premio de la Paz de la FIFA de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante el sorteo de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

“Cuando sea presidente, dejaremos de lanzarnos a derrocar regímenes extranjeros que no conocemos y en los que no deberíamos involucrarnos”, prometió Donald Trump en el 2016, durante su primera campaña electoral, a un pueblo estadounidense cansado del intervencionismo exterior y las “guerras eternas” en Afganistán, Irak, Siria, Libia o Yemen. “No voy a iniciar guerras, voy a terminarlas”, dijo repetidamente durante la campaña electoral del 2024: “Expulsaremos a los belicistas de nuestro gobierno. Esa gente es estúpida, aman ver morir a la gente”.
Este domingo, el Pentágono confirmó las tres primeras bajas estadounidenses derivadas de la guerra con Irán. Una guerra, iniciada por primera vez en conjunto con Israel, que no recibió autorización del Congreso de Estados Unidos y que a todas luces viola el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas. Una campaña militar a gran escala, que Trump justificó con argumentos similares a los que llevaron a George Bush a ordenar la invasión de Irak: que Irán está produciendo armas destructivas que “amenazan a nuestros aliados en Europa, a nuestras tropas en el extranjero y que pronto podrían alcanzar territorio estadounidense”.
El sábado, Washington y Tel Aviv dieron un paso decisivo hacia su objetivo declarado: forzar un cambio de régimen en Teherán. Asesinaron al líder supremo Ali Jamenei y, según Trump, a 48 altos cargos del régimen islámico. Por el camino, con sus bombardeos generalizados, dirigidos principalmente a instalaciones militares, nucleares y gubernamentales, mataron al menos a 133 civiles, según la organización de derechos humanos HRANA, con sede en Washington.
Irán dijo que la muerte de Jamenei no va a amedrentar al régimen, que pasa ahora a ser gobernado por un comité provisional hasta que se elija un nuevo líder. El funcionario de más alto rango de seguridad nacional del país, Ali Larijani, prometió que iba a responder con ataques contra objetivos israelíes y estadounidenses “con una fuerza que nunca antes han experimentado”. Sus misiles y drones de represalia alcanzaron el sábado gran parte de los países de la región y, aunque la mayoría fueron interceptados por las defensas antiaéreas, ya han resultado en la muerte confirmada de tres soldados estadounidenses nueve civiles israelíes.
Descabezado el régimen, pero no eliminado, Trump animó a los iraníes a tomar el control de sus instituciones y vaticinó que “con suerte, la Guardia Revolucionaria y la policía se fusionarán pacíficamente con los patriotas iraníes y trabajarán para devolver al país la grandeza que merece”. Es decir, deseó que los funcionarios de seguridad iraníes se unan a los manifestantes a los que han estado disparando en las calles durante semanas, matando al menos a 30.000 personas en las protestas, según datos del propio gobierno iraní.
Marjorie Taylor Greene, excongresista republicana
“¡Dijimos 'No más guerras extranjeras, no más cambios de régimen'! Lo dijimos mitin tras mitin, discurso tras discurso”
El presidente, que en junio del año pasado ordenó bombardear las tres principales instalaciones nucleares de Irán –que afirmó que habían sido “arrasadas”–, ha iniciado una nueva campaña más intensa, extensa y con un gran riesgo de escalada regional en el inestable Oriente Medio. “Los bombardeos intensos y precisos continuarán, sin interrupción, durante toda la semana o, mientras sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz”, avanzó en el mensaje en el que anunció la muerte de Jamenei. Este domingo, afirmó que los iraníes “quieren hablar” y él lo ha aceptado, aunque hasta el momento todos sus intentos de negociación con el régimen han sido fallidos.
La nueva campaña militar comenzó nueve días después de que Trump presidiera en Washington la primera reunión de su Junta de Paz, un organismo liderado por él cuyo objetivo implícito es sustituir al Consejo de Seguridad de la ONU. Llegó dos meses después de la incursión en Venezuela y el secuestro de su dictador, Nicolás Maduro, y tras un primer año de mandato en el que ha bombardeado nueve países, ha asesinado a un centenar de personas en el mar, ha amenazado con anexionarse Groenlandia, Panamá y Canadá, y ha rebautizado el Pentágono como Departamento de Guerra.
Para un presidente que prometió dejar de gastar dinero en el exterior y dedicarlo a “Estados Unidos primero”, a “Hacer a América Grande de Nuevo”, es un legado sorprendente, que ha indignado a algunos de los miembros más destacados de su movimiento. El mediático presentador Tucker Carlson describió el ataque contra Irán como “repugnante y malvado”. La excongresista Marjorie Taylor Greene denunció que las acciones de Trump dejan “siempre a América al final”.
“¡Dijimos 'No más guerras extranjeras, no más cambios de régimen'! Lo dijimos en mitin tras mitin, discurso tras discurso. Trump, Vance, prácticamente toda la administración hizo campaña con eso y prometió poner a América primero”, afirmó Greene en sus redes sociales. “Dicen que Irán está a punto de tener armas nucleares. Sí, claro. Nos han dado ese argumento con cuchara durante décadas y Trump nos dijo que sus bombardeos del verano pasado lo eliminaron por completo”.
Los actos de guerra de Trump, el autodeclarado pacifista, se han intensificado a medida que ha ido perdiendo popularidad y, especialmente, después de ser salpicado por la publicación de los archivos del pederasta Jeffrey Epstein, su antiguo amigo, quien afirmó en una serie de correos que el presidente “sabía lo de las chicas”, en relación a su trama de prostitución de menores, y “pasó horas” con una de sus víctimas.
Pero, aunque esta guerra con Irán sirva para desviar la atención, por el momento no parece que contribuya a mejorar su popularidad, que se encuentra en el momento más bajo de su década en política. Solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba la campaña militar en Irán, mientras que aproximadamente la mitad –incluido uno de cada cuatro republicanos– cree que Trump está demasiado dispuesto a usar la fuerza militar, según la encuesta de Reuters/Ipsos publicada este domingo.




