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Vicenç Fisas

Vicenç Fisas

¿Es posible una transición política en Irán?

TRIBUNA

A diferencia de lo que ha ocurrido en Venezuela, donde la captura de Maduro por parte de Estados Unidos fue pactada con la actual presidenta y círculos chavistas, abriendo el camino a una transición desde dentro y a medio plazo, y a cambio de controlar la producción del petróleo, la posibilidad de una transición política en Irán es incierta en el día de hoy, aunque no del todo descartable a medio plazo bajo ciertas condiciones. En cualquier caso, es muy necesaria y querida por gran parte de la población. La historia comparada de transiciones políticas, desde los casos de Irak, Afganistán y Libia hasta los de Europa del Este, por ejemplo, demuestra que la eliminación de figuras clave de un régimen autoritario mediante la presión externa derivada de un ataque militar no garantiza, por sí sola, una transición democrática exitosa; de hecho, con frecuencia genera un vacío de poder que desemboca en mayor caos, fragmentación o incluso en el surgimiento de facciones internas aún más radicales que se disputan el control del aparato del ­Estado.

Una de las explosiones registradas ayer domingo en Teherán
Una de las explosiones registradas ayer domingo en TeheránMajid Asgaripour / Reuters

En el caso iraní, el régimen teocrático cuenta con estructuras profundamente enraizadas, como las Fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la burocracia clerical, el Basij (milicia de voluntariado) y redes clientelares económicas, que no desaparecen de repente con la eliminación de sus líderes visibles, sino que tienden a reorganizarse rápidamente en torno a figuras de segundo nivel igualmente ideologizadas, y con fuertes incentivos para perpetuar el sistema que garantiza su poder y supervivencia. A esto se añade la ausencia de una oposición interna organizada y cohesionada. Los movimientos como la revuelta de Mujer, Vida, Libertad del 2022-2023 y especialmente las de este año demostraron que existe un descontento social masivo y genuino, especialmente entre las mujeres jóvenes, las minorías étnicas y las clases medias urbanas, pero también evidenciaron la brutalidad implacable con la que el régimen aplasta cualquier disidencia organizada, dejando a sus líderes encarcelados, como la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, o dispersos en el exilio, sin capacidad real de coordinar una alternativa política desde fuera.

La historia iraní ha demostrado que la agresión foránea tiende a generar cohesión

El ataque militar de Estados Unidos e Israel, lejos de facilitar esa transición de forma automática, añade además una variable nacionalista sumamente poderosa, ya que la historia iraní ha demostrado que la agresión foránea tiende a generar un efecto de cohesión nacional, lo que contamina políticamente a cualquier oposición asociada con esa intervención.

Para que una transición política real sea viable en este escenario, serían necesarios simultáneamente varios factores, como un colapso institucional suficientemente profundo como para desactivar al aparato coercitivo, pero evitando la exclusión de sectores asociados con el régimen anterior que no tengan responsabilidades penales, y con objeto de que las instituciones administrativas y los servicios continúen funcionando, y no haya un colapso económico y desabastecimiento; evitar las revanchas y las espirales de violencia, sin que ello descarte la gestión de la memoria histórica; la emergencia de actores internos (militares reformistas, clérigos moderados, tecnocracia civil) dispuestos a negociar una salida ordenada con una buena “hoja de ruta”, una oposición (interior y exterior) con suficiente unidad y legitimidad popular para ofrecer una alternativa creíble a través de un gobierno interino provisional inclusivo, la liberación de todos los presos políticos, la restitución de los derechos civiles y políticos, la reforma del sistema de seguridad, el abandono definitivo de cualquier ambición nuclear, elecciones creíbles a corto plazo, cuando sea factible, y un entorno internacional dispuesto a acompañar y sostener una transición prolongada, pero sin la tutela de la Junta de Paz de Donald Trump.

No sé si Estados Unidos e Israel han pensado en todo ello antes de los ataques, pues de ello depende en gran parte que esta transición sea posible algún día, y esperemos que pueda ser lo antes posible.

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