Melania Trump preside el Consejo de Seguridad de la ONU como si no hubiera conflicto en Irán
ONU
La primera dama hace historia en Naciones Unidas, institución que su marido desprecia, con esta iniciativa en la que dijo que EE.UU. “Está con los niños del mundo y espero que la paz estará pronto con todos vosotros”

Melania se convirtió este lunes en el primer cónyuge de un presidente o presidenta de un país que lidera un Consejo de Seguridad de la ONU

Sobre el Consejo de Seguridad (CS), brazo ejecutivo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), recae la acusación permanente de que en esa instancia se practica el hablar por hablar sin lograr nada frente a los conflictos en el mundo. Esa es la tesis del presidente estadounidense Donald Trump. Pero en la reunión de este lunes ni siquiera importaba lo que se dijera. Lo único relevante era la fotografía.
Melania Trump, precisamente la esposa del mandatario que más está haciendo por dinamitar la ONU, hizo historia al presidir una sesión del Consejo de Seguridad, justo al inicio del mes en que a EE.UU. Le toca dirigir esta institución y cuando su ejército bombardea Irán, conflicto que estuvo ausente. Según la ONU, es la primera vez que el cónyuge de un presidente o presidenta en ejercicio en el mundo preside una reunión de este tipo.
Acompañada por el embajador Mike Waltz, la señora Trump lideró un consejo bajo el título genérico “Mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Niños, tecnología y educación en los conflictos”. Es un asunto cercano a la primera dama, que en particular negocio con Moscú para obtener la liberación de niños ucranianos secuestrados por Rusia.
Vestida con traje chaqueta gris, Melania Trump llegó 20 minutos antes del inicio de la sesión. En el punto de prensa, posó con los quince miembros del CS y luego con Waltz. Solo se le escuchó decir “gracias” al dirigirse hacia la sala. El secretario general António Guterres no se dejó ver.
Tal vez el acontecimiento llegó en mal momento. Además del estrangulamiento económico que practica Washington, con una deuda de más de 2.000 millones que amenaza con dejar sin capacidad operativa a la institución y tras abandonar la Unicef (la parte de la ONU dedicada a los niños y adolescentes), su marido la contraprogramó.
Su presencia en la sede de Nueva York de Naciones Unidas se comunicó la semana pasada, varios días antes de que el presidente Trump lanzara el sábado la Operación Furia Epica contra Irán. Su esposa, tan preocupada por los menores en las guerras, compareció en la ONU para abogar por los niños cuando los misiles estadounidenses e israelíes presuntamente mataron a 165 chicas en una escuela del sur de ese país.
Tras el golpe de mazo, la señora Trump dio la palabra a la número dos de la ONU, Rosemary DiCarlo. “En este momento afrontamos el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial”, se arrancó DiCarlo. “Cuando estallan los conflictos, los niños son los más severamente afectados. Esta verdad se nos ha recordado en los últimos dos días”, remarcó.
Y lo dijo por el cierre de escuelas en varos países de Oriente Medio a causa de los misiles y porque “somos conscientes de los informes desde Irán sobre la posible muerte de decenas de menores como resultado del bombardeo en una escuela”.
A continuación, la primera dama abrió los discursos de los países miembro del consejo. Empezó expresando “el más sentido pésame a las familias que han perdido a sus héroes, que han sacrificado su vida por la libertad, su valentía y dedicación siempre la recordaremos”, lo que sonó a una alusión a los soldados estadounidenses caídos en esta nueva guerra en el polvorín del mundo.
Entró en materia. “Estados Unidos está con todos los niños del mundo. Espero que la paz estará pronto con todos vosotros”, velada y latente alusión a una victoria de EE.UU e Israel en Oriente Medio. No hubo más. Luego dedicó su discurso a realizar un elogió de la tecnología y de la inteligencia artificial como herramientas para lograr que la educación y la sabiduría se expandan por toda la geografía y garantizar la paz.
Por supuesto, los representantes diplomáticos le dieron las gracias y ensalzaron su iniciativa, como si no hubiera un grave incendio en la región entorno a Irán.
El anunció de esta participación de Melania Trump, que hace poco protagonizó el estreno de un carísimo documental hagiográfico, fue acogida con parabienes por la organización. “Esta visita es una señal de la importancia que Estados Unidos concede al Consejo de Seguridad y al tema de la educación”, estimó Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU.
Sin embargo, los analistas consideraron que el protagonismo de la primera dama no supondrá ningún cambio de actitud en la Casa Blanca respecto a esta organización, a la que estigmatiza. Trump habla de que tiene mucho potencial, pero la socava al decir que él pacifica conflictos mientras que la ONU es incapaz.
Waltz, en la reunión de emergencia del sábado por el ataque a la República Islámica y su respuesta contra varias naciones de la región, ridiculizó al CS por su incapacidad para hacer cumplir las resoluciones aprobada sobre Irán, y en particular de su programa nuclear.
Su ataque se dirigió directo a la yugular de la institución multilateral. “Donde la ONU carece de claridad moral, Estados Unidos denuncia los indiscriminados y no provocado ataques a nuestros aliados en la región. Los que están a nuestro lado saben que la seguridad no se negocia”, matizó Waltz.
Daniel Forti, analista dle International Crisis Group, remarcó en AFP que Melania Trump “solo reforzará las contradicciones inherentes a la política estadounidense sobre la guerra y la paz”, y más en este momento de conflicto bélico en Oriente Medio.
Vaticinó que, aunque la mayoría de miembros del consejo velarían por preservar sus relaciones con Washington, “es difícil imaginar que otros tomen en serio las palabras estadounidenses sobre los niños, la educación y la paz, en particular después del ataque contra la escuela de niñas Irán”.
