Starmer irrita a Trump al no sumarse a la ofensiva contra Irán
Guerra en -Oriente Medio
El premier británico afirma que “no se puede cambiar el régimen desde el cielo”

El primer ministro británico, ayer ante los Comunes, donde afirmó que no está claro que la ofensiva contra Iran sea “legal”

Hay gente que tiene las habilidades más extrañas, ya sea no sentir en absoluto el dolor, poder escalar el Kilimanjaro en pantalones cortos, recordar hasta el más mínimo detalle de lo que ve, enganchar cualquier objeto metálico a su cuerpo u orientarse mediante el chasquido de la lengua, escuchando a la manera de los murciélagos cómo el sonido rebota en los objetos a su alrededor.
La de Keir Starmer consiste en irritar constantemente a todo el mundo, hacer que la derecha piense que es demasiado de izquierdas, y la izquierda, que es irremediablemente de derechas.
Londres solo autoriza el uso de las bases conjuntas con EE.UU. Para “operaciones de naturaleza defensiva”
Ahora ha conseguido que Donald Trump también se enfade con él, y eso que lo ha peloteado lo habido y por haber, ha evitado a toda costa criticar sus locuras, excesos y excentricidades y le ha organizado una visita de Estado a Londres con toda la pompa y circunstancia, carrozas incluidas. El presidente norteamericano está furioso porque no se sumó inicialmente a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha puesto en duda su legalidad y autorizado el uso de bases conjuntas tan sólo para “operaciones defensivas”.
La guerra de Irak, con el pretexto de unas armas de destrucción masiva que a posteriori se demostró que Saddam Hussein no tenía, dañó de manera irreparable la imagen de Tony Blair y fue un elemento decisivo de su caída en desgracia. Starmer, que ni en sus más remotos sueños goza de la popularidad y carisma que llegó a tener su predecesor, no quiere que Irán le complique la vida más de lo que ya lo está.
Si Starmer pudiera pedir a la lámpara mágica de Aladino su súper poder, sería el de ser un equilibrista genial que se pasea por el trapecio sin caer al vacío, ni por la derecha ni por la izquierda, manteniendo una equidistancia perfecta y resolviendo los problemas con soluciones prácticas al margen de cualquier ideología. Pero como lo tiene, no es carne ni pescado, y lo que se percibe como ambigüedad no agrada ni a los carnívoros ni a los vegetarianos.
La adulación a Trump no le funcionó cuando le decía que sí a todo, y menos ahora que ha empezado a decirle que no a algunas cosas. Mientras Blair (y Aznar) se hizo una foto con Bush en las Azores y se sumó con entusiasmo a la guerra de Irak, Starmer dice que ha aprendido las lecciones de aquel desastre y que “no es posible cambiar un régimen desde los cielos”, con misiles y drones, sin tropas en tierra y el coste en vidas que ello significa.
Mientras Blair se hizo una foto con Bush en las Azores y se sumó con entusiasmo a la guerra de Irak, Starmer dice que ha aprendido las lecciones de aquel desastre
Cuando Trump le llamó el sábado para pedirle el uso de la base conjunta de Diego García en el Índico para los ataques, el premier británico le dijo que no. En una intervención ayer en los Comunes, justificó la decisión en que no está claro que la operación se ajuste al derecho internacional y por tanto sea “legal”, y que la falta de objetivos claros y una estrategia definida es una receta para un fracaso del que no quiere ser parte.
Como su instinto natural es hacer equilibrios, y bajo intensas (casi insoportables) presiones de la Casa Blanca, Starmer ha accedido a que esa base del Índico (y otras en territorio británico) sea usada para misiones “defensivas”, consistentes en neutralizar los lugares desde los que Irán está lanzando drones y misiles contra intereses del Reino Unido en la región, como la base de Akrotiri en Chipre (objeto de un ataque que no causó daños significativos), y contra emiratos del Golfo donde reside por razones fiscales un número muy sustancial de británicos. Su explicación es que los aviones caza de este país no tienen por sí solos la capacidad para lograr ese objetivo.
“Cualquier acción militar en la que participe el Reino Unido debe tener una base legal”, declaró el primer ministro
“El régimen iraní y la manera en que trata a la población es abominable, y lo mismo su respuesta a los ataques tomándolo con los emiratos del Golfo. No podemos ignorar la amenaza que constituye, pero todos recordamos los errores de Irak y hemos aprendido esa lección. Cualquier acción militar en la que participe el Reino Unido debe tener una base legal, ser viable, responder a un plan y a los intereses nacionales, en eso consiste mi trabajo”,declaró a los Comunes.
Starmer, que siempre intenta nadar y guardar la ropa, ha insinuado la ilegalidad de los ataques, pero no ha expresado su oposición a ellos ni al asesinato del ayatolá Ali Jamenei. El resultado es que Trump se ha enfadado, los votantes progresistas y musulmanes están aún más desencantados con su “complicidad” con Washington, y la derecha le critica su descafeinada neutralidad. Lo dicho, tiene la extraña habilidad de irritar a todo el mundo a la vez.

