Irán ataca la embajada de Estados Unidos en Riad y una base militar en Baréin
Asedio al régimen de los ayatolás
El Departamento de Estado ordena la salida de su personal en la región tras los ataques contra sus legaciones y la base de Sheikh Isa.

Columnas de humo se elevan en los alrededores de la embajada de Estados Unidos tras un ataque
Una oleada de drones iraníes atacó, durante la madrugada del martes, la embajada de Estados Unidos en Riad y la base aérea de Sheikh Isa, en Baréin. Mientras las defensas saudíes lograban interceptar ocho aparatos sobre su capital, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicaba la destrucción del cuartel general estadounidense en suelo bahreiní mediante la denominada “Operación Promesa Verdadera 4”, en la que habrían empleado 20 drones y tres misiles. Esta ofensiva coordinada contra infraestructuras críticas y sedes diplomáticas ha forzado al Departamento de Estado a ordenar la evacuación inmediata de su personal no esencial en Qatar, Kuwait, Baréin, Irak, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos, ante el temor de que el conflicto derive en una guerra abierta de duración imprevisible.
Donald Trump ha afirmado que Washington se enfrenta a una “amenaza inminente” por parte de Irán que justificaría el estado de guerra, aunque no ha ofrecido detalles; una opacidad que ha llevado a varios legisladores a señalar la falta de pruebas fehacientes. Ante el riesgo de nuevas incursiones en Arabia Saudí, las autoridades de Estados Unidos han dictado una orden de 'shelter in place' (refugio en su ubicación actual) para todos sus ciudadanos residentes en Yeda, Riad y Dahran, instándolos a no abandonar sus posiciones hasta nuevo aviso.
La crisis diplomática se extiende también a Israel, donde la legación estadounidense ha reconocido abiertamente que no está en condiciones de organizar evacuaciones ni de asistir de forma directa a quienes deseen salir del país, recomendando a sus nacionales que elaboren de forma autónoma sus propios planes de seguridad.
Estas medidas de excepción coinciden con un refuerzo generalizado de la seguridad en todas las instalaciones militares de la zona, donde se han restringido los viajes no esenciales ante el temor de una ofensiva mayor por parte de Teherán o sus milicias aliadas. Mientras tanto, Estados Unidos e Israel han respondido con ataques aéreos en lo que Trump ha sugerido que es solo el inicio de una campaña que podría prolongarse durante más de un mes.
