China y Tailandia vetan la exportación de gasoil y gasolina por temor al desabastecimiento
Cierre de Ormuz
Inquietud creciente en Asia después de que una refinería de Japón también suspenda las ventas al extranjero

Una terminal de contenedores del puerto de Shenzhen, China

Asia llena el depósito, temerosa de una nueva crisis del petróleo, después de que Irán cumpliera su palabra de cerrar el estrecho de Ormuz si volvía a ser atacado. Los dos países más previsores, China y Japón, ya están tomando medidas para alargar la vida de sus stocks de combustible, como está haciendo Tailandia, uno de los más vulnerables.
El gobierno chino ha ordenado a las mayores refinerías del país, públicas y privadas, que no firmen nuevos contratos de exportación de gasolina y gasóleo y que renegocien los ya firmados. En Japón, mientras tanto, una de las mayores refinerías ha suspendido las exportaciones. Tailandia, por su parte, ha prohibido la exportación y reexportación de derivados del petróleo, excepto a Laos (de donde obtiene electricidad) y Birmania (donde el combustible ya está racionado).
Aunque asegura contar con stocks para noventa días, los tailandeses no se fían y se registran colas en algunas gasolineras de puntos sensibles, como la isla de Koh Samui, donde solo llega un cargamento al día en transbordador. El acaparamiento, fruto de la ansiedad, lleva a que las existencias se agoten antes de continuar viaje a islas más pequeñas. Este problema s edeteca ya en Koh Phangan, donde han cerrado algunas gasolineras y sobre todo en Koh Tao, paraíso del buceo, donde hoy no había combustible para muchos barcos.
Ante las turbulencias procedentes de EE.UU., China llevaba meses aumentando sus reservas de petróleo, que estarían en máximos históricos. Según algunas fuentes, suficientes para 130 días. Aun así, Pekín juega sobre seguro y ha prohibido las exportaciones, excepto a Hong Kong y Macao. Singapur, centro de reexportación, también logra algo parecido a una exención, en principio centrada en los buques que acuden allí a repostar. También se garantiza el combustible a los aviones extranjeros que lo requieran para continuar su ruta.
China y Japón se anticipan al otro gran exportador asiático de derivados del petróleo, Corea del Sur. Seúl, cuyas cotizaciones bursátiles se desplomaron ayer un 12%, deberá tomar cartas en el asunto. Aunque China es el primer importador de crudo en cifras absolutas, debido a sus importaciones de Rusia y a su apuesta por las renovables es menos vulnerable al cierre del estrecho de Ormuz que Japón, Corea del Sur, Filipinas o la misma India, tercera importadora mundial.
Capacidad de refino limitada
Filipinas, Vietnam, Malasia e Indonesia, primeros compradores de gasolina china
Aunque India había rebajado de forma muy sustancial sus importaciones de crudo ruso este año, ante la presión de Washington, podría volverse obligada a volver a llamar a la puerta de Moscú. Su stock apenas cubre treinta días y la posibilidad de una situación caótica en el plazo de pocas semanas, alimentada por las redes sociales, es muy real. De hecho, empiezan a circular imágenes de cientos de motoristas haciendo cola en gasolineras de pueblos remotos, por lo que pudiera pasar.
El organismo chino de planificación que ha decretado la suspensión de exportaciones, con efectos inmediatos, es la Comisión Nacional para el Desarrollo y la Reforma. Las compañías estatales Sinopec, Petrochina, CNOOC y Sinocheh, así como la refinería privada Zhejiang Petroquímica, están acostumbradas a las cuotas de exportación, pero la suspensión genérica demuestra la gravedad de la situación.
Hay indicios de que, no solo en Japón sino también en Indonesia e India, determinadas refinerías están cancelando contratos de exportación. Pero esto podría tener que ver con las expectativas de que los precios sigan subiendo en el mercado nacional, a medida que dejan de llegar suministros. El barril de Brent ha subido un 15% desde que Israel y EE.UU. Bombardearon Irán.
En Japón, varias refinerías negocian con el gobierno su acceso a las reservas estratégicas de petróleo. Esta semana, dos petroleros que habían declarado que su destino era Extremo Oriente (probablemente China) desembarcarán su carga de 1,4 millones de barriles finalmente en India. Toda cautela es poca. Los Guardianes de la Revolución Iraní dicen tener el control total del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo y de gas licuado.
La acumulación de petroleros cargados y varados en el golfo Pérsico llevará en breve a la suspensión de la producción en yacimientos de Irak y otros países. Alimentando así el fantasma del desabastecimiento. Asimismo, uno de estos petroleros, con supuestos vínculos estadounidenses habría sido pasto de las llamas esta mañana, alcanzado por proyectiles de los pasdarán iraníes. Este extremo no ha sido confirmado ni desmentido por EE.UU.. Teherán lo presenta como represalia por el hundimiento de una fragata iraní, el día anterior, por un torpedo submarino estadounidense.
