Francia acepta aviones cisterna de EE.UU. En una de sus bases aéreas
Guerra en Oriente Medio
Macron recibe garantías de que los aparatos no participarán en operaciones ofensivas en Irán

Un avión cisterna Boeing KC-135 Stratotanker estadounidense, sobrevolando Tel Aviv el miércoles

Francia ha aceptado que aviones cisterna de la Fuerza Aérea de Estados Unidos reposten en la base de Istres, cerca de Marsella, de camino hacia Oriente Medio. El presidente Emmanuel Macron ha recibido garantías de que estos aparatos no participarán en misiones de ataque en Irán, sino de apoyo a la defensa de los socios de Francia en la región, como los Emiratos Árabes Unidos o Jordania, con los que París tiene firmados acuerdos de seguridad.
Horas antes de que el Estado Mayor francés confirmara esta autorización, se había difundido la noticia errónea, a través de la agencia AFP, de que los aviones estadounidenses podrían usar las bases francesas en Oriente Medio, lo cual desató inmediatamente las alarmas sobre eventuales represalias iraníes. Hubo luego un desmentido categórico del mismo Estado Mayor.
“Un avión revituallador es una gasoliera, no es un avión de caza -puntualizó la ministra de Defensa, Catherine Vautrin-. Claramente, pues, el tema es la capacidad de revituallar; es la única autorización dada por el presidente de la República”.
En realidad, los aviones cisterna son un elemento clave, indispensable, de esta guerra. Sin ellos, dadas las grandes distancias que hay que cubrir, sería imposible que los cazabombarderos israelíes y estadounidenses -salvo los bombarderos estratégicos como el B-2- pudieran atacar objetivos como Teherán y otras ciudades iraníes.
La base de Istres es una en la que están desplegadas las Fuerzas Aéreas Estratégicas, cuyos cazabombarderos Rafale pueden portar misiles nucleares. Precisamente el lunes pasado, en una insólita presentación a la prensa a bordo de un avión cisterna Airbus A330 MRTT Phénix que voló entre Evreux y Brest, el Ministerio de Defensa francés mostró la capacidad de repostar en vuelo de los Rafale -en apenas seis minutos-, lo que les da una gran proyección geográfica (en los ejercicios regulares pueden volar hasta las antípodas)
La actitud francesa contrasta con la rigidez del Gobierno español en decir no al Pentágono. Macron adopta una postura ambivalente. Por un lado expresó su apoyo a España en su pulso con Washington, pero por otro autoriza a los aviones cisterna en sus bases. El mismo presidente francés, en su reciente alocución televisada, criticó suavemente la ofensiva israelí y estadounidense por estar “fuera del derecho internacional”, aunque puso énfasis en que el responsable de la situación es el régimen iraní por perseguir la bomba nuclear, apadrinar a grupos terroristas de la región y reprimir cruelmente a su propio pueblo.
