Internacional

Los submarinos del apocalipsis

El nuevo orden mundial

En pleno seísmo geopolítico, Francia insiste en abrir el paraguas de su disuasión nuclear a los socios europeos

Oficiales de la Armada francesa formando sobre un submarino nuclear el pasado lunes en Île Longue, ante la visita de Macron

Oficiales de la Armada francesa formando sobre un submarino nuclear el pasado lunes en Île Longue, ante la visita de Macron

YOAN VALAT / AFP

La ruta hacia Île Longue por carretera, bordeando ensenadas y cruzando puentes, es un paraíso atlántico en el que se alternan prados, bosques, granjas y pequeños pueblos coquetos y muy turísticos. ¡Qué brutal paradoja! La base naval francesa en este idílico extremo de Bretaña, en el departamento de Finisterre, alberga un arsenal capaz de aniquilar a millones de personas en un solo golpe. De allí salen a patrullar cuatro monstruos del apocalipsis, los submarinos lanzadores de misiles nucleares estratégicos, que tienen nombres contundentes: Le Triomphant , Le Téméraire , Le Vigilant y Le Terrible .

En pleno seísmo geopolítico provocado por la guerra contra Irán desatada por Israel y Estados Unidos, Emmanuel Macron pronunció el lunes pasado un discurso de gran calado en Île Longue, con Le Téméraire a su espalda, en el que insistió en abrir el paraguas de la disuasión nuclear francesa a los socios europeos y anunció algo sin precedentes: la posibilidad de que aviones Rafale con misiles atómicos puedan ser enviados puntualmente a bases de otros países de la UE.

Según Macron, diseminar la armas francesas por Europa “complicará el cálculo a nuestros adversarios”

El presidente francés no quiso suspender el desplazamiento a la base naval, con una cobertura de prensa insólita para una instalación tan sensible, por la nueva guerra en Oriente Medio. Al contrario, Macron tuvo aún más interés en subrayar que, en las actuales circunstancias internacionales, importa hacer gala de poderío e independencia.

Los cuatro submarinos de Île Longue componen la Fuerza Oceánica Estratégica. Cada uno lleva 16 misiles con múltiples cabezas nucleares y una potencia total equivalente a mil veces la bomba de Hiroshima. Una de las naves siempre patrulla en un lugar desconocido de los océanos, listo por si Macron decidiera actuar ante una amenaza existencial para el país. Cuando Putin invadió Ucrania, el presidente francés envió tres submarinos a patrullar como señal de advertencia. Además, Francia dispone de las Fuerzas Aéreas Estratégicas, con los cazabombarderos Rafale armados de misiles nucleares.

En su discurso, más allá de explicar la colaboración con otros países (el Reino Unido –la otra nación europea con armas atómicas propias-, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Polonia, Suecia, Dinamarca y Grecia) en ejercicios de disuasión nuclear, Macron comunicó que Francia, dado el contexto internacional y el no respeto por EE.UU. Y Rusia de los tratados de desarme, aumentaría el número de sus ojivas atómicas, hasta ahora limitado a unas 300, y que de ahora en adelante no se informará de la cifra precisa del arsenal. “El medio siglo que viene será una era de armas nucleares”, vaticinó el líder francés.

Macron explicó en estos términos la pertinencia de abrir el paraguas atómico a otros socios: “Del mismo modo que nuestros submarinos estratégicos se diluyen de manera natural en los océanos, garantizando una capacidad permanente de ataque, nuestras Fuerzas Aéreas Estratégicas podrán también diseminarse en la profundidad del continente. Esta dispersión sobre el territorio europeo, como un archipiélago de fuerzas, complicará el cálculo a nuestros adversarios y dará a esta disuasión avanzada más valor para nosotros”.

Este despliegue francés no implicará el estacionamiento permanente en otros países de Rafale con armas atómicas, al contrario de lo que sucede hoy en bases de Estados Unidos en Alemania, Países Bajos, Bélgica e Italia. Pero es un paso muy significativo, si llega a implementarse, hacia la autonomía estratégica europea.

Los militares franceses responsables del arsenal atómico están muy orgullosos de la force de frappe (como la llamó su creador, De Gaulle, en 1964), especialmente de los submarinos. “Son joyas tecnológicas”, dijo a los periodistas el contraalmirante Philippe Chais, número dos de la fuerza oceánica. “Piensen que cuando se dispara un misil, el submarino no se mueve”, destacó Chais. Cada uno de estos barcos, propulsados por un pequeño reactor nuclear en su interior, cuenta con dos tripulaciones de 110 personas. Las misiones duran entre 60 y 90 días.

La visita de la prensa a Île Longue transcurrió entre medidas de control casi obsesivas, sobre todo con los teléfonos móviles y otros aparatos conectados a internet, como los relojes de última generación. No hubo incidentes, salvo en el viaje de vuelta en autocar al aeropuerto de Brest, cuando un camión que iba delante y transportaba cerdos quedó medio volcado al borde de la estrecha carretera sin arcén. Los animales­­­ fueron liberados de sus jaulas para pastar alegres por el prado, ignorantes de estar en Finisterre, el final de la Tierra, y muy cerca de un arsenal del fin del mundo.

Ambivalencia de París

Entre Trump, Israel y los aliados en Oriente Medio

Desde el inicio de la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán, Francia ha medido mucho sus palabras, con una actitud ambivalente y muy característica del estilo de Macron desde que llegó al Elíseo en 2017, que se define con el concepto “en même temps” (al mismo tiempo). Al presidente francés se le ha criticado por querer ser, a la vez, de derechas y de izquierdas, tanto por las medidas que ha tomado como por los políticos que ha atraído a su Gobierno. En el caso de la presente crisis en Oriente Medio, Macron asegura que Francia no está en guerra, pero envía al portaaviones nuclear Charles de Gaulle (ayer cruzó el estrecho de Gibraltar, procedente de Suecia) al este de Mediterráneo y aviones Rafale y otro material a las bases en el golfo Pérsico y Jordania, además de ayudar a Chipre y ocuparse de la libre navegación en el mar Rojo. Consciente de presidir un país con la comunidad judía más grande de Europa, Macron va con pies de plomo con Israel, a cuyo Gobierno ya exasperó al reconocer hace unos meses al Estado palestino. También va con cuidado con Trump, con quien no quiere romper. El presidente francés ha criticado de manera muy suave que la nueva guerra se haga “fuera del orden internacional”, si bien responsabilizó de la situación a Irán por su afán por tener el arma nuclear, su apoyo al terrorismo y la represión a su pueblo. También ha autorizado que aviones cisterna de EE.UU. Reposten en Francia. París está atrapado además por los acuerdos de defensa con varios países como los Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Kuwait, una solidaridad que sí puede arrastrarle a la guerra.

Eusebio Val Mitjavila

Eusebio Val

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en París

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Informa para 'Guyana Guardian' desde París desde el 2018. Previamente desempeñó su labor informativa en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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