Xi Jingping pide lealtad al ejército en la lucha contra la corrupción en China
El futuro de una gran potencia
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Xi Jinping, el presidente chino, en la última reunión
El presidente de China, Xi Jinping, afirmó el sábado que debe garantizarse la lealtad política en el ejército y pidió impulsar con determinación la lucha contra la corrupción ante la continuada purga militar de los últimos meses. “No debe haber nadie en el ejército que sea desleal al Partido Comunista”, declaró Xi en declaraciones publicadas por la agencia oficial de noticias Xinhua.
Xi habló en una reunión plenaria de la delegación del Ejército Popular de Liberación y la Fuerza de Policía Armada Popular de China, celebrada en el contexto de las dos sesiones anuales de la máxima legislatura y el máximo órgano de asesoramiento político de China.
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La campaña anticorrupción lanzada por Xi no da señales de ceder después de más de una década. El ejército ha sido escenario de importantes relevos en los últimos años, incluyendo la destitución de su general de mayor rango el mes pasado, mientras Xi busca reformar y modernizar las fuerzas armadas. Los analistas afirman que la campaña también es una forma para Xi, quien se encuentra en su decimocuarto año en el poder, de eliminar a posibles rivales y asegurar la lealtad absoluta entre sus subordinados.
La Asamblea Popular Nacional destituyó la semana pasada a nueve oficiales militares, incluyendo dos de la Comisión Militar Central, el máximo órgano militar, así como a otros altos miembros del ejército, la marina, la fuerza aérea y la fuerza de cohetes. Tres generales fueron destituidos esta semana del máximo órgano asesor político de China. “No debe haber escondite para los corruptos”, declaró Xi el sábado, según Xinhua. “La lucha contra la corrupción debe impulsarse con determinación”.
En la que ha sido una de las reuniones más importantes del año, los dirigentes chinos han presentado el objetivo de crecimiento para el año, que se sitúa entre el 4,5% y el 5% en términos de PIB, en la franja inferior de los últimos años. Por encima del crecimiento previsto está la inversión en defensa, que se estima en un 7% para este año, hasta aproximadamente 1,9 billones de yuanes (270.000 millones de dólares). Es una cifra ligeramente inferior al aumento anual de aproximadamente el 7,2% de los últimos tres años.
Pekín está también inquieta por la situación en Irán, país que ha sido uno de sus principales proveedores de petróleo en los últimos años. Pese a que cuenta con reservas y tiene a Rusia como alternativa, ha enviado a diplomáticos a la zona para tratar de desbloquear el paso de sus metaneros por el estrecho de Ormuz.