Quién es Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo de Irán, un hombre del ala dura del régimen
Guerra en Oriente Medio
EE.UU. Lo había detectado desde hace años como virtual sucesor de su padre

Mojtaba en una imagen de 2019 en el conocido como Día de Jerusalén en Teherán

En su primer día de ofensiva militar contra Irán, Israel y EE.UU. Hicieron diana contra uno de sus objetivos más preciados: Ali Jamenei, el líder supremo del país persa, en el poder desde 1989.
El asesinato del ayatolá causó conmoción. ¿Quién iba a reemplazar al dirigente chií? ¿Hacia dónde viraría el régimen? La tarde del domingo empezaron a resolverse todas esas incógnitas. Como avanzó en su momento The New York Times, ha sido el segundo hijo de Jamenei, Mojtaba, un hombre de 56 años, quien ha acabado por suceder a su padre.
El nuevo líder supremo es percibido por parte de la población como alguien asociado a la represión
Su nombre sonó con fuerza el martes en la Asamblea de Expertos, el órgano formado por 88 clérigos que se encarga de elegir al líder supremo iraní. Según la información del Times, los clérigos querían anunciar el nombramiento el miércoles, pero el miedo a exponer al candidato al fuego enemigo alteró probablemente los planes. De hecho, al joven Jamenei no se le ha visto desde el sábado, si bien se sabe que logró sobrevivir a los ataques que acabaron con la vida de su padre –y también de su esposa, Zahra Haddad Adel.
La elección de Mojtaba Jamenei supone una apuesta decidida por el continuismo. El hijo del difunto ayatolá forma parte del ala dura del régimen. En los últimos años ha trabajado estrechamente con la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar que vela por los intereses de la Revolución Islámica. Precisamente esta institución sería la principal impulsora de su nombramiento, bajo el argumento de que, en el actual contexto bélico, lo mejor es contar con un líder familiarizado con los cuerpos armados.
La elección de Mojtaba no ha sido una sorpresa: hace tiempo que se hablaba de él como aspirante a líder supremo, pese a que nunca ha ocupado un cargo gubernamental ni es un clérigo reconocido. Si algo le ha caracterizado en las últimas décadas es la discreción, la capacidad de operar entre las sombras. Un ejemplo paradigmático de ello ha sido su papel en las elecciones presidenciales del 2005 y el 2009, en las que Mojtaba fue acusado de interferencias para favorecer al candidato del ala dura, Mahmud Ahmadineyad.
Nacido en 1969 en la ciudad de Mashhad, diez años antes de que estallara la Revolución Islámica, el hijo de Jamenei ya sabe lo que es vivir una guerra: en los ochenta participó en el conflicto entre Irán e Irak como parte del Batallón Habib ibn Mazahir, una división de la Guardia Revolucionaria. Ahí pudo establecer contactos que le serían muy útiles en las décadas siguientes.
Cuando su padre se convirtió en líder supremo, en 1989, Mojtaba, al igual que el resto de su familia, accedió a una situación privilegiada: no solo pudo beneficiarse de las redes clientelares del régimen –medios como The Guardian señalan que el clérigo controla grandes activos financieros–, sino que también empezó a explorar los pasillos del poder, asumiendo un rol clave en las relaciones entre la oficina del líder y las milicias del régimen.
Su ascenso no pasó desapercibido en Washington. Cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks a finales de la década de los 2000 se referían a Mojtaba como “el poder tras las togas”. Y en el 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, EE.UU. Lo sancionó por “promover las ambiciones regionales desestabilizadoras y los objetivos internos opresivos de su padre”.
Ahora, Mojtaba Jamenei tendrá que decidir cómo Irán maneja la guerra con EE.UU. E Israel, al mismo tiempo que deberá evitar cualquier conato de rebelión interna. Este último escenario no es nada descartable. El perfil ultraconservador del hijo del ayatolá puede abrir grietas en un régimen que el pasado enero ya tuvo que recurrir a la represión salvaje para acallar las protestas.
Mojtaba, en cualquier caso, llega a la cima en un momento muy delicado: Israel ha prometido que eliminará al nuevo líder supremo iraní. Ahora es él.
