Andalucía

Decenas de andaluces están pendientes de repatriación tras los bombardeos en Oriente Medio

“Calma tensa”

La Junta trabaja con la Embajada y agencias de viaje para trasladar a 35 peregrinos por carretera a Egipto, mientras decenas de andaluces siguen bloqueados en Doha y Dubái por el cierre del espacio aéreo

Imagen de recurso de un avión del Ejército del Aire. 

Imagen de recurso de un avión del Ejército del Aire. 

CEDIDA EJÉRCITO DEL AIRE / Europa Press

Al menos 35 andaluces permanecen atrapados en Jerusalén, “controlados e identificados”, mientras decenas más siguen pendientes de una salida en Doha y Dubái tras la ofensiva militar lanzada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha desencadenado una respuesta iraní y un intercambio de ataques en la región. La Junta de Andalucía, a través del consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, ha confirmado que trabaja con agencias de viaje y la Embajada española para trasladar por carretera a dos grupos de peregrinos hacia Egipto. Una parte ya ha salido en autobús rumbo a El Cairo.

La operación militar estadounidense e israelí ha dejado en torno a 200 muertos y ha provocado el cierre del espacio aéreo en distintas zonas del Golfo y Oriente Próximo. En ese paréntesis forzado, los andaluces describen una “calma tensa”: hoteles convertidos en refugio, alertas constantes en el móvil y explosiones que se escuchan desde la distancia.

Esperan en una “calma tensa” a que se les comunique un plan 

Las vivencias de estos andaluces en zonas de conflicto llegan a la comunidad con una misma petición: la repatriación.

En Doha, Eduardo Vergara quedó atrapado cuando regresaba de Maldivas junto a su mujer y otras dos personas tras una escala. “Nos pilla bajando el avión en Doha cuando empezamos a oír unos sonidos tremendos de móviles, son las alertas que nos van dando aquí a los móviles”, relata. Desde entonces, viven pendientes de un cielo clausurado. “Situación, como digo, de una calma tensa”, resume. “El espacio aéreo sigue cerrado” y “no se sabe no hay una fecha de vuelta estimada”.

Desde su alojamiento han escuchado “los misiles y las intersecciones que el ejército qatarí hace procedentes de lo que son los misiles de Irán”, aunque matiza que “nosotros no somos el objetivo que el objetivo evidentemente es un tema entre países”. En su caso, destaca el contacto de la embajada: “Ya se pusieron ayer en contacto con nosotros, hoy lo han vuelto a hacer” y “yo al menos sí me he sentido arropado”.

Otro andaluz en la capital qatarí, también reubicado en un hotel, explica que intentan organizarse para sobrellevar la espera: están “haciendo grupos para que se pase esto todo más o menos y entre todos animarnos un poquito”, siguiendo la recomendación de “establecer una rutina” y no encerrarse en la habitación.

En Dubái, el impacto fue más inmediato. Tania y su familia estaban en el aeropuerto cuando “cancelaron vuelos, fue el ataque y nos pilló todo el caos”. Una explosión se produjo cerca de la puerta donde se encontraban. “Uno de los vídeos que vimos de la explosión fue en la puerta de 12, que justo estuvimos comiendo cerca de esa puerta”.

La primera noche en el hotel la pasaron entre sobresaltos. “Escuchamos una explosión muy fuerte, gritos, estando en la habitación con los niños y la alarma. Retumbó”. “Temblábamos, llorábamos, no sabíamos qué hacer”. Sobre la evacuación, asegura: “No tienen plan todavía para nosotros. Que no tienen plan de evacuación”. Tras enviar sus datos a la embajada, la indicación fue que permanecieran atentos a las recomendaciones y siguieran la información oficial.

También en Dubái, María Luisa Pajuelo improvisó junto a su pareja un refugio en su vivienda, en la planta 13 de un rascacielos. “El Ministerio de Defensa nos alertaba que ante el riesgo de posibles ataques de misiles, que buscáramos lugar seguro que nos alejáramos de las ventanas”. Sin estancias interiores, “nos pusimos detrás de la isla de la cocina y pusimos los lavavajillas a modo de barricada” y “dormimos en el suelo”. Una madrugada oyeron “una fuerte explosión” y al levantarse vieron “el humo que salía desde el aeropuerto de Dubái”. En Emiratos ha habido “tres muertos” y “58 heridos leves”, ninguno español, y el Gobierno ha suspendido la actividad educativa y laboral presencial durante esta semana.

En Jerusalén, el sacerdote almeriense José María Sánchez salió por carretera hacia Egipto con su grupo tras ordenarse la evacuación. “Estamos haciendo el viaje de la Sagrada Familia”, afirma, describiendo la marcha como una huida “de la zona conflictiva”. “Un almeriense no está acostumbrado a vivir de cerca un escudo antimisiles”, reconoce.

Mientras tanto, la vida de todos ellos ha quedado en pausa, a expensas de que se pueda abrir el espacio aéreo y puedan volver a casa. Todos están pendientes de que se concrete un plan para poder ponerse a salvo de estos ataques.