Andalucía

Descartan indicios de acoso escolar en la muerte de la menor de 14 años de Benalmádena

En Málaga

La consejera de Desarrollo Educativo, María del Carmen Castillo, asegura que el análisis de las redes sociales y los dispositivos de la estudiante no ha detectado señales de hostigamiento; la familia sostiene que la joven sufría burlas y estudia acciones legales contra el IES Benalmádena

Amigos de Ángela dejan flores a las puertas del instituto donde estudiaba la menor. 

Amigos de Ángela dejan flores a las puertas del instituto donde estudiaba la menor. 

Esther Gómez / EFE

Sin rastro de ciberbullying. Las primeras conclusiones sobre la investigación abierta por la muerte de Ángela, la joven estudiante de 14 años que se quitaba la vida el pasado 15 de febrero en Benalmádena, apuntan a que su suicidio no estaría relacionado con un caso de acoso escolar.

Así lo ha apuntado hoy la consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, María del Carmen Castillo, quien ha explicado que en el análisis que hasta ahora han realizado los investigadores, y que incluye un exhaustivo rastreo de las redes sociales y dispositivos electrónicos de la menor, “no consta ninguna situación en sus redes sociales ni en sus dispositivos que nos hiciera pensar que pudiera haber una situación de acoso escolar que el centro no había detectado”.

La titular de esta cartera ha hecho estas declaraciones en Málaga durante su participación en una jornada sobre vocaciones femeninas en la Formación Profesional. Desde allí ha lanzado un mensaje de condolencia a los padres de Ángela, a los que les ha brindado todo el apoyo que necesiten. La pérdida de un hijo o una hija, ha dicho, “es lo peor que le puede pasar a alguien”.

Sin protocolo activo en el centro

Del Castillo ha insistido en que, nada más conocerse el caso, la consejería comprobó si el IES Benalmádena, el centro educativo al que asistía la joven, había activado algún protocolo relacionado con acoso escolar o conductas autolíticas, sin embargo, no había nada activo. “No sabemos las causas, pero pensamos que no tiene específicamente que ver con el acoso escolar”, ha señalado.

La familia emprenderá acciones legales contra el IES

La muerte de la adolescente provocó una fuerte conmoción y abrió un debate sobre la detección del acoso escolar entre menores. En los días posteriores al suceso, la familia denunció que la joven habría sufrido burlas y hostigamiento por su delgadez y su carácter tímido durante meses, una situación por la que estaba en tratamiento psicológico. Sus padres han anunciado además que emprenderán acciones legales contra el centro educativo cuando concluya la investigación policial.

Desde la Consejería de Educación se confirmó entonces que en el instituto no se había abierto ningún protocolo por el caso de Ángela, aunque sí había otros cinco expedientes activos en el centro relacionados con acoso, ciberacoso y conductas autolíticas.

Mensajes cifrados y emojis bajo análisis policial

La investigación mantiene una de sus claves en la actividad digital de la menor. Fue uno de los primeros ejes que centró la actividad policial, que analizó el contenido del teléfono móvil y la tablet de la estudiante para revisar conversaciones, publicaciones en redes sociales y posibles indicios de acoso dentro o fuera del instituto.

Según adelantó Canal Sur, algunas compañeras aseguraron que la joven había publicado en TikTok, días antes de suicidarse, vídeos relacionados con el suicidio en los que insinuaba su intención de quitarse la vida. Esos contenidos, publicados de forma abierta, pasaron entonces desapercibidos.

Los agentes han realizado un volcado completo de los dispositivos mientras la inspección educativa trata de reconstruir si existieron señales previas que no llegaron a formalizarse en un expediente.

Señales de alarma que se esconden tras la pantalla de los móviles

Más allá de lo que determine finalmente la investigación, el caso ha vuelto a poner el foco en la dificultad de detectar a tiempo situaciones de riesgo entre adolescentes, especialmente cuando las señales aparecen fuera del aula: en redes sociales, en chats o en mensajes que apenas dejan rastro.

El entorno digital se ha convertido en uno de los espacios más complejos para identificar a tiempo el malestar de los menores. Un lugar donde los conflictos no siempre se ven y donde las señales de alarma, a menudo, quedan atrapadas en la pantalla de un móvil.

Córdoba, 1984. Profesional del periodismo. He forjado mi trayectoria en diversos medios de comunicación publicados en Sevilla, enfocándome siempre en encontrar relatos que capturen la realidad de nuestro tiempo.