El Club Excursionista de Gràcia (CEG) intenta salvar in extremis su sede del pasaje Mulet de Barcelona, una callejuela que data de la segunda mitad del siglo XIX y que está protegida como Bien de Interés Urbanístico. La entidad, que en el 2022 celebró su centenario, ha presentado sendos recursos de alzada contra dos órdenes municipales, la que fija las demoliciones del rocódromo, el boulder y un espacio para la práctica de la espeleología, construidos sin licencia en el patio, y la que determina el cese de la actividad del club.
Los hechos que han provocado esta situación se precipitaron en verano, según explica su presidente, Jordi Pi. El CEG se trasladó a su actual ubicación, en el número 4 del citado pasaje Mulet, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, en 1970. En su momento no consta que se tramitaran los permisos para desarrollar la actividad de club ni para las obras del boulder y del rocódromo, que datan de 1998 y 1999, ni tampoco para el espeleódromo, en el 2017. El club mantiene que se actuó en todo momento “de buena fe, con proveedores especializados en los que se delegó la supervisión técnica y la tramitación de permisos”.
La situación salió a la luz este verano a raíz de una inspección municipal para evaluar el proyecto presentado por el CEG para modernizar las instalaciones y adaptarse a la normativa de seguridad.
El edificio cuenta con diferentes elementos bajo protección: las fachadas, incluida la del patio en el que se levantó el rocódromo, y las escaleras del interior, cuya estructura no puede modificarse, pero que no se adapta a las normas de seguridad.
El Ayuntamiento notificó en julio y agosto al CEG la apertura de expedientes por dichas irregularidades y ordenó la demolición de las obras “no legalizables” a la vez que alertó al club que de no pedir la autorización de actividad debería cesar en la misma. Las alegaciones presentadas por el CEG no prosperaron ante lo que la entidad recibió una notificación para demoler de las obras y cerrar.
Jordi Pi explica que ya hace meses que no se permite el uso del rocódromo, del boulder ni del espeleódromo a los socios. Mientras, siguen buscando una solución consensuada con las autoridades que, de no producirse y en el peor de los casos obligaría a trasladarse a otro emplazamiento. De momento, todos los procedimientos están parados a la espera de que el Ayuntamiento se pronuncie sobre los recursos de alzada presentados por el club, añade Pi.
La paradoja
Para solventar los déficits en el interior del inmueble deben acometer mejoras en la escalera que no tienen la luz verde municipal al estar protegida
Atendiendo a su historia y al papel que juega el CEG en la ciudad, Pi apela a una solución de consenso, que les permita seguir en su actual ubicación. También se encuentran ante la paradoja de que para solventar los déficits en el interior del inmueble deben acometer mejoras en la escalera que no tienen luz verde municipal al estar protegida. Ahora investigan una solución arquitectónica que cumpla con los parámetros de seguridad exigidos y respete el valor patrimonial.
“Pedimos el acompañamiento del Ayuntamiento, de la Generalitat y de las federaciones; somos una entidad centenaria, con la Creu de Sant Jordi y la Medalla d’Or de Barcelona”, argumenta el presidente. El CEG, con más de mil socios, teme que si los recursos presentados no prosperan tenga que abandonar el pasaje de Mulet.
La concejalía del distrito de Sarrià-Sant Gervasi indica por escrito que ha mantenido “varias reuniones con el club para explicar la situación y ofrecer soluciones, dentro de la normativa, que permitan seguir ejerciendo su actividad. A estas alturas, no consta que haya ninguna petición de licencia por parte del club”.



