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Cuenta atrás para los primeros desahuciados climáticos

Cambio climático

Las familias de diez casas al paso del barranco del Llop en Alcanar esperan la tasación para irse

Dos de los diez dueños afectados hablan junto al insuficiente paso del barranco del Llop, en Alcanar

Xavi Jurio

El sol y una suave brisa acarician la cara en este plácido día de otoño en la urbanización l’Estona, en el núcleo de Alcanar Platja (Montsià). Vistas al mar y al delta del Ebro, temperatura suave (15 grados), flanqueados por la sierra del Montsià en un enclave privilegiado, ajenos sus vecinos a la enorme presión urbanística de otros puntos del litoral catalán.

“Vinimos buscando este paraíso”, coinciden Dídac Pla y Miquel Arrufat, vecinos con sus casas, primera y única residencia, junto al temido barranco del Llop. Su conversación, hoy sosegada, se produce junto al paso canalizado del barranco, de apenas un metro y medio de ancho, entre los muros de dos hileras de casas.

Se ven todavía destrozos del último aguacero (12-O). El paraíso del que hablan los vecinos se ha visto truncado por la crisis climática, a golpe de inundaciones: 2018, 2021, 2023 y 2025.

Ahora están en vilo por la tasación pública de sus viviendas, en total diez casas incluidas en un plan pionero, liderado por el Ayuntamiento de Alcanar con el apoyo del Govern, que es quien asumirá las indemnizaciones. El objetivo, que todas las familias busquen un lugar seguro para vivir y abandonen las casas antes del próximo otoño (2026), el momento más crítico porque es cuando se repiten las lluvias torrenciales.

Mari Carmen Martínez, otra de las dueñas a la espera de irse de casa, con la sierra del Montsià de fondo 

Xavi Jurio)

Los tasadores ya han visitado las diez viviendas –casi la mitad son primeras residencias– y en una semana se pondrán los números encima de la mesa, paso previo a iniciar el diálogo con los afectados, llamados a convertirse en los primeros desahuciados climáticos de Catalunya. Casi con toda probabilidad no serán los últimos.

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“De aquel paraíso a este infierno, vivimos con miedo porque no sabemos cuando el agua volverá a entrar en casa. Mis hijas (11 y 17 años) ya saben que cuando hay alerta por una dana, el lugar más seguro está en la segunda planta: suben con los gatos y yo me quedo cerrando puertas”, explica Pla.

El Ayuntamiento confía en tener tasadas las viviendas en dos semanas y asegura que ya no hay marcha atrás

La edificación de viviendas en la salida natural del barranco del Llop hasta el mar multiplica la capacidad de destrucción de las avenidas de agua que bajan a toda velocidad desde la sierra del Montsià, a 700 metros de altitud y a pocos kilómetros del litoral. El tiempo de reacción es escaso.

“En la última dana ( Alice ) no tuvimos tiempo de irnos de casa”, recuerda Arrufat, que vive en la casa con su esposa y un hijo mayor con dependencia. “Cuando llegó la alerta de Protecció Civil al móvil, por delante de nuestra casa ya pasaba un río, no pudimos irnos”.

La zona de la urbanización l’Estona, en Alcanar Platja, donde se concentran las casas más castigadas por las inundaciones 

Xavi Jurio

En otras inundaciones sí pudieron marcharse de casa, estrategia de autoprotección que repiten muchos vecinos. “Nos vamos a un hotel”, añade. Miquel, originario de las Terres de l’Ebre, compró la casa hace seis años. “Buscábamos el retiro perfecto y nos hemos encontrado con un infierno”.

Los vecinos comparten el miedo ante las inundaciones y la misma angustia por conocer el resultado de las tasaciones. “No podemos más, esto no es vivir, si la solución que nos dan es la de irnos y nos dan un precio razonable, adelante”, dice Mari Carmen Martínez. Compró su casa en 2021 por 200.000 euros. Dos meses después vio cómo su casa se inundaba por primera vez.

“No vendemos la casa, nos la quitan. No es de recibo que tengamos nuestras casas en medio de un barranco. Un precio justo es la única solución, hay que darle una salida al agua, pero para poder salir de aquí dignamente tiene que haber un precio justo”, insiste Pla, que compró por 240.000 euros.

La larga lista de agravios provocados por las reiteradas inundaciones ha generado unión entre los vecinos. El trabajo de los equipos de emergencias, la autoprotección y la suerte han evitado hasta ahora daños personales.

“Llegamos al final, sí o sí serán trasladados climáticos; deseo que lo sean antes de otoño de 2026”, dice el alcalde

El alcalde de Alcanar, Joan Roig (ERC), pide que se escuche sobre todo a los vecinos. “No son diez casas, son diez familias que están sufriendo mucho. Yo acompañaré personalmente a los vecinos en la fase de negociación, explicando que la opción de compra se ha introducido para beneficiarles, pero esto acabará de una forma u otra con el derribo de las casas, hay que hacer pedagogía”.

Superado el otoño, se rebaja el riesgo de inundaciones, pero el tiempo juega en contra de los vecinos y las administraciones competentes. El tictac de los aguaceros persiste. El mejor (peor) aval son las cuatro inundaciones graves en los últimos siete años.

“Mis hijas, que estudian fuera, cuando vienen a casa y ven que el cielo amenaza tormenta, se marchan”, explica Mari Carmen. Miquel sufre por su hijo, con una discapacidad intelectual. Dídac, policía local, padece también por los suyos. “¿Quién te asegura que no acabará en una desgracia? ”.

Los afectados ven buena predisposición en las administraciones competentes pero están angustiados. “No sabemos cómo acabará, no vendemos nuestra casa, nos la quitan”, destaca Pla al tiempo que recuerda que en su día se compraron las casas de forma legal, sin sospechar que estaban en el curso de un barranco.

Un vecino se marcha de viaje frente a los escombros, barro y restos del último aguacero del 12-O 

Xavi Jurio

“Llegamos al final, el Ayuntamiento hará una propuesta económica a partir de las tasaciones y los afectados deberán de decidir si se van con esta opción de compra o no; es muy duro para los vecinos pero también para el Ayuntamiento”, se sincera el alcalde.

El Consistorio ha acordado un protocolo con la Generalitat que incluye el proceso de tasaciones, la negociación y la compra. “No son palabras, es una realidad, estas personas serán trasladadas climáticas y yo desearía que lo fuesen antes del otoño de 2026”, insiste el alcalde.

El Ayuntamiento y el Govern han ideado la opción de compra de las casas para ayudar a los afectados

Una gran excavadora y el paso de camiones cargados de tierra rompen el silencio en la urbanización, en una actuación de urgencia en el barranco tras las últimas inundaciones. Los “parches”, lamentan los vecinos, hasta ahora han servido de muy poco. Si se derruyen las diez casas, como está previsto, el plan consistirá en renaturalizar el curso fluvial del barranco hasta su salida al mar, lo que permitirá reducir los daños en caso de aguacero en toda la urbanización. Otro de los puntos calientes está en el camping dels Alfacs, frente a la urbanización. Un informe técnico municipal aboga por expropiarlo parcialmente.

“En la próxima inundación quizás desaparecemos con nuestras casas, vivimos con miedo”, dice Miquel antes de despedirse, detrás de un muro de hormigón.

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