Tributo a Gaudí en la Sagrada Família
Barcelona
Espectáculo de luz en la Sagrada Família para celebrar los cien años de la única torre que pudo terminar el arquitecto
La fachada del Nacimiento con la torre de Bernabé iluminada
Gaudí dibujó no una, sino 18 torres para la Sagrada Família. Doce de ellas, campanarios. Cuatro en cada fachada y cada uno con 21 campanas en su interior. Actualmente hay ocho construidos –los cuatro campanarios de la fachada del Nacimiento y los cuatro de la fachada de la Pasión– y quedan por levantar los últimos cuatro de la fachada de la Gloria. Sin embargo, Gaudí solo pudo ver acabado uno de ellos, la torre de Bernabé, que se inauguró el 30 de noviembre de 1925. La Sagrada Família ha celebrado hoy, cien años después, esta efeméride con un espectáculo de luz y un sentido tributo a la figura y trascendencia de la obra del arquitecto.
Antoni Gaudí otorgó a las torres y a la verticalidad del templo un protagonismo indiscutible que alcanzará su zenit en los próximos meses con la finalización de la torre de Jesús, que con sus ya casi 170 metros ya domina el skyline de Barcelona y ha convertido la Sagrada Família en la iglesia más alta del mundo. Esbeltez y elevación, “que nos mueve a levantar la cabeza y a contemplar el cielo, a dejar las preocupaciones cotidianas y a interrogarnos sobre el sentido de la vida y la muerte”, reza el manifiesto Infinita gratitud a Antoni Gaudí , que se leyó por la tarde durante el acto de celebración del centenario de la primera torre finalizada.
La torre de Bernabé, la de Maria y los evangelistas con luz y la de Jesús, en fase final de obras
Una torre, la de Bernabé, que ayer se iluminó especialmente para poner en relieve a través de la luz –otro elemento esencial de la arquitectura gaudiniana– su propia estructura y decoración. “Comenzar por esta torre no fue casual, es la más próxima a Oriente, allá donde nace el sol; cada día los rayos iluminan esta fachada, que habla de la Navidad, del eterno nacimiento, del renacimiento de nosotros mismos”, apuntó la arquitecta y estudiosa de Gaudí Chiara Curti durante el diálogo que mantuvo con el arquitecto director de la obra, Jordi Faulí. A través de ellos, los asistentes al acto –las entradas se sortearon hace una semana– pudieron poner en contexto la importancia de esta primera torre. No en vano, sabiendo que él no podría concluir el templo, Gaudí concentró en esta estructura el esfuerzo económico y constructivo para que el pueblo pudiera contemplar la grandeza de la Sagrada Família y para que sus discípulos pudieran continuarlo.
En la torre de Bernabé se concentraron todos los esfuerzos; sería el modelo a seguir para el resto de campanarios
“Dejó lista la torre y buena parte de la fachada del Nacimiento como reto para que las futuras generaciones hicieran lo mismo con el resto del edificio y como modelo para sus discípulos, que construyeron las torres de la fachada de la Pasión y ahora estamos preparando el proyecto ejecutivo de las torres de la fachada de la Gloria”, explicó Jordi Faulí. Si la de Bernabé se acabó en 1925, las otras tres torres de esta fachada se acabaron en 1930 y las cuatro de la pasión, en 1977. Todas, de perfil parabólico, se afilan hacia la parte superior para acentuar la sensación de verticalidad y ascensión. El juego de luces de anoche puso en relieve el remate de los pináculos recubiertos de distintos materiales de aspecto radiante: vidrio veneciano, cerámica y metal. La intención de Gaudí era que la torres no solo pudieran verse desde lo más lejos posible –diferenciándolas de las chimeneas de las fábricas–, sino también que también pudieran oírse sus campanas desde gran distancia.
La actuación de los Castellers de la Sagrada Família en el interior del templo
Y ayer la luz se proyectó sobre la torre de Bernabé y también pudo oírse la única campana que sonó hace cien años, cuando estaba colgada en su interior. El arquitecto, constructor, restaurador de instrumentos y especialista en la musicalidad de la Sagrada Família, Galdric Santana, la hizo sonar dentro del templo, donde también ayer se inauguró la exposición sobre la torre centenaria. La campana, que habitualmente está en el museo, es una de las piezas estrella, junto a la maqueta de la terminal de la torre.
Gaudí dibujó para la Sagrada Família un total de 84 campanas tubulares, lo que convertía la basílica también en un monumental carillón. El acto de hoy, que jugó con los elementos esenciales del universo gaudiniano, contó también, en el interior del templo, con la actuación de los Castellers de la Sagrada Família, lo que obligó a todos los asistentes a levantar la cabeza y mirar hacia arriba.
El manifiesto ‘Infinita gratitud’ pone de relieve la trascendencia esta obra intergeneracional
Luego, en el exterior, las miradas volvieron a elevarse para ver primero la torre de Bernabé iluminada y, a continuación, toda la fachada del Nacimiento. Este espectáculo lumínico podrá verse a diario hasta que acaben las fiestas.