El teatro Comedia se inauguró en una noche ideológica de 1941

Fue escogida la noche del 2 de abril de 1941 para llevar a cabo la ceremonia oficial de inaugurar el teatro Comedia. No era un tema ni mucho menos banal.

Se trataba de la segunda intentona, la fecha era de lo más significativa por ideológica, el lugar estratégico y el noble edificio histórico de aquella esquina brindaban un inmejorable escenario ciudadano destinado a favorecer encuentros y sociabilidad, todo ello permitía ambicionar que ya de entrada se encumbraba como uno de los mejores escenarios de España.

El histórico palacete del arquitecto Tiberi Sabater se convirtió en uno de los mejores escenarios de España

La primera intentona se había dado en 1935, cuando la familia Padró se hizo cargo de la gerencia de la nueva empresa para convertir en teatro el palacete Planàs, proyectado en 1880 por el arquitecto Tiberi Sabater. La guerra incivil frustró la iniciativa.

Impuesta la dictadura franquista, se retomó aquella atractiva aventura cultural. Fue contratado el arquitecto José Rodríguez Lloveras para rehabilitar el edificio: de palacete aristocrático y unifamiliar a formidable escenario de categoría. Respetó la fachada. Creó una gran platea, amén de anfiteatro y primer piso; no faltaron los palcos tan característicos.

Acto del Frente de Juventudes celebrado en 1946 y en plena temporada teatral. ALBUM 25 diciembre

Acto delFrente de Juventudescelebrado en 1946 y en plena temporada teatral

PÉREZ DE ROZAS / IMAGEN CEDIDA POR EL ARXIU FOTOGRÀFIC DE BARCELONA

La fecha de la inauguración se enmarcaba pues dentro del nutrido abanico de las anuales celebraciones de la victoria militar franquista.

El ramillete de uniformados lo presidía el jefe de la IV Región Militar, teniente general Luis Orgaz, junto con el gobernador civil Antonio Correa. La representación municipal era de nivel menor, pues el alcalde Miguel Mateu delegó en José Ribas Seva, teniente de alcalde y uno de los fundadores de Falange Española. El público que llenaba el aforo por completo, como estaba mandado, vestía de rigurosa etiqueta obligada.

Además de teatro también fue al principio escenario de actos políticos, como el que recoge la fotografía.

Para dejar constancia de la inauguración, fue colocada una lápida de perfil reivindicativo justo en lo alto del vestíbulo; permaneció allí hasta casi el final: pasaba inadvertida. Hacia el 2010 decidí exigir su retirada. No fue necesario. Se trató de una iniciativa de la empresa. En vez de optar por la eliminación, se prefirió una cobertura de lo más funcional mediante un simple panel blanco. Se hallará cuando principien las obras de rehabilitación ya tan anheladas.

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