Barcelona

Barcelona empieza a reparar la cuenta pendiente con el amnistiado Turó de la Font de la Guatlla

Urbanismo

El Ayuntamiento invertirá cinco millones en la mejora de seis calles de esta colina salvada del derribo en el 2019 tras 40 años de amenaza

Vecinos de la calle Jessamí del Turó de la Font de la Guatlla, el jueves, usando la rampa que ellos mismos construyeron. Donde está el césped antes se levantaba un edificio; sus vecinos

Vecinos de la calle Jessamí del Turó de la Font de la Guatlla, el jueves, usando la rampa que ellos mismos construyeron. Donde está el césped antes se levantaba un edificio; sus vecinos

Ana Jiménez

Los vecinos reciben la noticia con el corazón algo dividido. Por un lado quieren, porque además llevan tiempo reclamándolo, que el Ayuntamiento adecente sus calles, muy alejadas de los cánones de calidad urbanística de Barcelona. Pero por el otro, también les gustaría que el resto de la ciudad les deje en paz y que puedan seguir su vida en esta coqueta colina de Montjuïc desde la que se ve toda la ciudad. Esto es el Turó de la Font de la Guatlla, una aldea dentro de un peculiar barrio que surgió de las masías y de la industria pero que sobre todo despegó con la Exposición Internacional de 1929. El lugar estuvo a punto de desaparecer y de hecho hubo dos fases de derribos, pero el Govern aprobó en el 2019 una modificación del planeamiento que salvó a los supervivientes de la quema. Faltaba poner al día las calles y ha llegado la hora: el Consistorio tiene cinco millones de euros para restaurar cinco vías y pasajes del barrio. Los residentes están contentos, pero les habría gustado tener más voz en la toma de decisiones.

El ruido de la calle Chopin, donde ya se trabaja en el soterramiento de la línea eléctrica que todavía pende de hilos y postes de madera, compensa con el silencio de Pas de Valls, una callejuela sin salida, a la que no pueden entrar los coches. Macetas junto a las fachadas, una bicicleta colgando de la pared, juguetes en una esquina. Las casas, de dos plantas, están coronadas por inquietantes techos de uralita y son de tamaño reducido. “La mayoría son de 25 o 30 metros cuadrados, pero las tenemos muy cuidadas”, relata José Luis, vecino de Gessamí. En esta otra vía construyeron hace unos años una rampa con sus propias manos para poder salvar unas escaleras. Aprovecharon el derribo perpetrado a principios de siglo que se llevó por delante las fincas de sus vecinos de toda la vida, que fueron realojadas en pisos del barrio. Ahora tienen césped y han ganado luz, sí, pero aquello, dice, les daba mucha vida. 

La calle Guatlla, la primera del Turó en la que se intervendrá a partir de abril
La calle Guatlla, la primera del Turó en la que se intervendrá a partir de abrilAna Jiménez

El plan general metropolitano de 1976 estipulaba que medio centenar de casas del Turó tenían que desaparecer para hacer sitio a un nuevo vial que permitiera llegar al Poble Espanyol desde la Gran Via sin necesidad de pasar por la abigarrada plaza Espanya. Tumbaron casas en dos fases y una tercera habría sido definitiva. “No sé, serían una docena las que se cargaron”, evoca Santi, tercera generación en el barrio, con residencia en una casa que el abuelo (expulsado del barrio de Can Tunis en los 50 por la ampliación del puerto) compró de planta baja y el padre hinchó con dos plantas más que alumbran una terraza con espectaculares vistas. Tiene delante un parque en el que antes se erigía una masía. Al no estar protegida, al suelo con ella.

El Ayuntamiento tiene previsto intervenir a partir de abril, durante seis meses, en la calle Guatlla, una de las columnas vertebrales del Turó, y en Lotus, una de sus perpendiculares. Ahí caerán 1,5 millones de euros, con nuevo pavimento, soterramiento de la línea eléctrica y renovación de la iluminación. En cuanto a la movilidad, para evitar que esta arteria sea zona de paso, la circulación será de bajada entre Lotus (que modifica su sentido) y Chopin y de subida en sentido contrario, de Lotus a Ferrer i Guàrdia. 

La calle Hortènsia, una de las que tiene pendiente la reforma, con estos topes en la rampa para evitar que sean un imán para los 'skaters'. Será todo escalera
La calle Hortènsia, una de las que tiene pendiente la reforma, con estos topes en la rampa para evitar que sean un imán para los 'skaters'. Será todo escaleraAna Jiménez

Para verano está previsto que comience la transformación de la parte más alta del Turó, en las citadas Gessamí, Begònia, Hortènsia y Pas de Valls. En total, algo más de 2.000 metros cuadrados de intervención. Según el Ayuntamiento, las fuertes pendientes de estas calles “ahora se salvan con escaleras a menudo sin barandilla y con escalones irregulares que dificultan la movilidad”. La solución es un tetris de nuevos accesos y rampas a las viviendas, zonas de sombra y vegetación que “mejoran la calidad de vida y la convivencia de los vecinos”. Los residentes, sin embargo, agrupados en la asociación Salvem el Turó, no lo ven con tan buenos ojos. 

Raquel Gil, concejala de Sants-Montjuïc, celebra que por fin se ponga en marcha este “proyecto que da respuesta a una reclamación histórica que se ha trabajado durante meses conjuntamente con los vecinos. “Los residentes, agrupados en la asociación Salvem el Turó, se quejan de los plazos, pues el plan de mejor urbana se pactó hace siete años, y ven “más parches que soluciones duraderas”. Gil responde: “Esto es el punto de partida de las mejoras estructurales que el barrio merece y permitirán que se convierta en una pieza fundamental de la nueva centralidad que queremos para Montjuïc”. De acuerdo, pero que no se ponga de moda, imploran los vecinos