Barcelona

Corpinnat descorcha el Penedès

Espumosos

Más de veinte bodegas ya comercializan sus espumosos ecológicos y vinificados íntegramente en la propiedad, bajo esta marca colectiva

Pere Llopart (derecha) y Roc Gramona (izquierda), presidente y vicepresidente de la Associació d’Elaboradors i Viticultors Corpinnat (AVEC)

Pere Llopart (derecha) y Roc Gramona (izquierda), presidente y vicepresidente de la Associació d’Elaboradors i Viticultors Corpinnat (AVEC)

Andreu Esteban / Propias

El reglamento les define. Luego, el terruño, la historia, que en la mayoría de casos se remonta a generaciones, y la técnica dibuja la personalidad de cada bodega. La marca colectiva Corpinnat, nacida en el corazón del Penedès, que cultiva y proyecta este paisaje, celebra la incorporación de dos nuevos miembros, el Celler Mir y Torné & Bel. Con ellos, Corpinnat consolida una trayectoria que en 2008 iniciaron seis arraigadas bodegas (Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló Viticultors y Huguet de Can Feixes). Querían proteger la calidad de sus espumosos y convertirlos a la vez en agente transformador del territorio. Ocho años después, 21 bodegas y ocho más que están en camino, corroboran el éxito de aquella apuesta.

En lo que respecta a las incorporaciones, el año pasado marcó un punto de inflexión para Corpinnat con seis ingresos. Como a los grandes espumosos, a la marca tampoco se le pedía inmediatez, ni velocidad. “No nos marcamos un objetivo en cuanto a número de bodegas... La ambición ha sido siempre dar voz al territorio desde dentro del propio sector, lo importante era tener un reglamento definido y cuantos más seamos, mejor”, mantiene Pere Llopart, presidente de la Associació d’Elaboradors i Viticultors Corpinnat (AVEC).

“Nuestra ambición es dar voz al territorio con un reglamento definido; y cuantos más seamos, mejor”

El reglamento empezó a gestarse tres años antes de la constitución de la marca, en 2008, y establece siete requisitos: que los vinos sean 100% ecológicos; vendimia manual; vinificación íntegra en la propiedad (no se puede comprar ni mosto, ni vino base, ni botellas en punta); crianzas largas (siempre de más de 18 meses y todas las bodegas deben tener, como mínimo, un Corpinnat de 30 meses y uno de 60); compromiso con las variedades históricas (desde 2025 el 94% de la uva es de variedades autóctonas y en 2035 deberá serlo toda); viñedos de propiedad o contratos de larga duración con precio mínimo para el viticultor y auditorías anuales externas. Además la segmentación es por empresa, no por producto. Eso implica que desde que una bodega pide entrar hasta que es aceptada pasan mínimo tres años (tres vendimias auditadas).

“El proyecto ha tenido muchas etapas y todas han sido importantes”, dice el vicepresidente de la AVEC, Roc Gramona. A grandes rasgos, una intensa etapa de preconstitución, luego la marcha de la DO Cava –“que nunca fue la voluntad y fue una decisión muy complicada y difícil”– y, ya sin el amparo de la administración, trabajo y paciencia hasta hoy. 

Fèlix Torné y Lluïsa Bel, con sus hijas, Marta y Anna, la sexta generación 
Fèlix Torné y Lluïsa Bel, con sus hijas, Marta y Anna, la sexta generación Andreu Esteban

Celler Torné & Bel

La tradición vitivinícola de Torné & Bel se remonta a seis generaciones, las dos últimas dedicadas a la elaboración de espumosos. Sin embargo, la primera cosecha y punto de partida de este proyecto familiar que arrancó con Fèlix Torné y Lluïsa Bel, es de 1997. Viticultura ecológica y respetuosa con el terruño, vendimia manual, xarel.lo, macabeu, perellada, aclarado manual en pupitre... Y ahora, sello corpinnat. “La marca encaja con nuestra filosofía, en cómo queremos que nos vean y cómo queremos mostrarnos al mundo”, dice Marta Torné Bel. Ella y Anna son esa sexta generación.

“Las marcas de Corpinnat son potentes, el gran cambio fue dejar de pensar como marcas individuales para pensar en el conjunto”, añade Gramona. En cifras, en 2019 (9 bodegas) se vendieron 2,2 millones de botellas y en 2025 (con 19), alrededor de 3 millones. Pese a las dos incorporaciones, la cifra este año será similar (con 50.000 botellas más). Uno de los objetivos es incrementar la exportación, que se sitúa, en conjunto, en un 18%.

Christophe Ribeyron y Nicolas Marmonier 
Christophe Ribeyron y Nicolas Marmonier Andreu Esteban

Celler Mir

La de junio de 2020 fue la primera vendimia de Nicolas Marmonier y Christophe Ribeyron en el Penedès. Vinculado uno a la Borgonya y el otro, a Côtes du Rhône, han tomado las riendas del Celler Mir y su histórico legado vitivinícola (17 generaciones hasta la jubilación de Josep Maria Rosell Mir). “Como buenos franceses, nos interesa el trabajo colectivo y la filosofía y nivel de exigencia de Corpinnat”, dice Marmonier. Han invertido para mejorar procesos, han bajado la producción para depurar el producto y están adecuando las instalaciones para abrir pronto la bodega y la histórica masía

“Antes tenía que explicar mucho lo que no era, ahora explico lo que soy. En ocho años Corpinnat se ha posicionado como una marca de calidad que pone el acento en la pagesia ... Y hay margen de crecimiento porque en el territorio no todo el mundo está contento”, dice Roser Carbó, junto a su prima Eva Ventura, al frente de Mas Bertran desde 2005 y desde el año pasado con el sello Corpinnat. “Si seguimos como hasta ahora, con rigor, requisitos estrictos y auditorías acreditadas, el resto llegará”, añade Ton Mata, tercera generación de Recaredo. Por “resto” se entiende más reconocimiento internacional, más exportaciones., y “un paisaje más valorizado y en consecuencia, más protegido y con más futuro para el sector”. De momento, y como últimos reconocimientos, los cuatro mejores espumosos de la Guia Peñín de 2025 son Corpinnat, como el mejor espumoso de los Vinari o de la Guia de Vins de Catalunya .

Sara Sans Casanova

Sara Sans Casanova

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