Las lluvias permiten que los alrededores de Barcelona aseguren un año y medio de reservas de agua.
Recuperación de los recursos
Ambas plantas de desalinización operan al 60% de su rendimiento para salvaguardar los niveles de los pozos afectados por la extracción excesiva en el acuífero profundo del delta del Ebro.

Vista de la presa de Sau, en el Ter, el 30 de enero de 2026

Los niveles hídricos en las presas que surten a la zona de Barcelona asegurarían la provisión por un periodo de un año y medio para las distintas finalidades (del hogar, de la industria, del campo…). Incluso ante la ausencia total de precipitaciones, el abastecimiento mediante dichos caudales sería suficiente para satisfacer la demanda hasta la época estival de 2027.
Esta situación se diferencia notablemente del estiaje ocurrido durante 2022-2024. En aquel momento, las reservas apenas alcanzaron los 87 hm3 (de un volumen máximo de 612 hm3) y quedaron al 14% de su nivel total hacia febrero de 2024, lo cual obligó a la Generalitat a declarar el estado de emergencia. Asimismo, se requirió la aplicación de medidas restrictivas en varios sectores durante una intensa inestabilidad sociopolítica.
Las reservas de agua del Ter y Llobregat alcanzan el 94% de su volumen total, distanciándose del 14% registrado durante el periodo de sequía.
En la actualidad los pantanos del Ter y del Llobregat, grifos claves para el suministro de la zona de Barcelona, se hallan al 94% de su potencial total (556 hm3), luego de haber recolectado aportaciones de agua de manera ininterrumpida en los últimos tiempos. Los depósitos en el Ter (Sau y Susqueda) llegan al 94,5% mientras que en el Llobregat (La Baells, la Llosa del Cavall y Sant Ponç) ocupan el 96% de la capacidad máxima.
Las reservas de agua han mostrado un aumento ininterrumpido y al alza, particularmente desde diciembre de 2025. De este modo, la saturación hídrica ha motivado ya la ejecución de distintos desembalses en las semanas previas. “Pasaremos este verano y el siguiente sin una situación complicada. En el peor de los escenarios no entraremos en alerta. En un escenario pesimista y muy conservador, hasta el verano del 2027 no deberíamos tener ningún problema de restricciones”, señala Josep Lluís Armenter, responsable de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA).
Sin embargo, antes de que llegue ese momento se esperan diversas etapas de precipitaciones, agrega Armenter. Otros factores que brindan una seguridad extra en el suministro hídrico consisten en que “este año hemos tenido gruesos importantes de nieve, que acabarán dando más agua; debemos contar también con las actuaciones en el río Besòs, lo que comportará nuevas aportaciones de agua a lo largo del año; y, además, podemos contar con las aguas de la desalinizadores y de los acuíferos” durante el transcurso anual. “En el peor escenario, y el más pesimista, tendríamos agua para un año y medio”, recalca Armenter.
Debido a la gran disponibilidad de suministros no resulta necesario emplear para fines residenciales el agua regenerada en el Prat.
Debido a la gran disponibilidad de reservas, ya no resulta imprescindible reaprovechar los flujos que vienen de la instalación de regeneración de El Prat del Llobregat con el fin de potabilizarlos. En periodos de escasez hídrica en los pantanos del Llobregat, dichos caudales tratados se impulsan hacia Molins de Rei para su recirculación, vertiéndolos otra vez para que reciban tratamiento en Sant Joan Despí.
Por otra parte, las plantas de desalinización (de Blanes y El Prat) mantienen su actividad al 60% de su potencial, lo cual se realiza para prevenir la sobreexplotación del acuífero profundo del delta del Llobregat, lugar donde se efectuó una retirada masiva de agua durante la etapa de sequía.
La cota de los pozos (Cornellà y Sant Joan Despí) ha descendido hasta los – 9 metros por debajo de la superficie del mar, lo que ha incentivado la entrada de agua marina. “Relajamos la extracción de los pozos, para que suba el nivel; hemos recuperado ocho metros, pero ahora nos falta recuperar la calidad del agua, que tiene aún una salinidad elevada”, explica Armenter.
En la planta Trinitat-Besós, se desarrollará un incremento paulatino de la captación para lograr durante el ejercicio 750 litros por segundo provenientes de flujos subterráneos del Besòs, una porción del Rec Comtal y aguas superficiales del río.
Durante las semanas recientes se han producido precipitaciones de lluvia y nieve en Catalunya con una intensidad no vista en este periodo estacional desde hace treinta años. El Servei Meteorològic de Catalunya ratifica que el agua recogida en este territorio durante diciembre y enero constituye el mayor volumen contabilizado en dicho intervalo desde los ejercicios de 1995 y 1996.

