Multitudinario adiós a los jóvenes fallecidos en el incendio de un trastero en Manlleu
Sucesos
Los Mossos mantienen la hipótesis de muerte accidental

Familiares recibiendo del pésame por parte de compañeros

Manlleu despidió ayer a los cinco jóvenes que murieron asfixiados este lunes en la azotea de un edificio tras incendiarse un trastero, en una ceremonia emotiva y multitudinaria que reunió a unas 2.000 personas en el pabellón municipal de deportes, cedido por el Ayuntamiento.
Al acto de recuerdo, celebrado a las dos de la tarde, tras la plegaria especial de la comunidad musulmana de los viernes, acudieron familiares y amigos, alumnos de los dos institutos en los que estudiaban las víctimas, que tenían entre 14 y 17 años, así como representantes municipales, entre ellos el alcalde, Arnau Rovira. Con los cinco féretros presidiendo la ceremonia, se rezó una oración fúnebre y luego todos los presentes pudieron ir mostrando sus condolencias a los familiares. Los cuerpos serán repatriados a Marruecos donde recibirán sepultura.
Los cuerpos de las víctimas, de entre 14 y 17 años, serán repatriados a Marruecos
El dolor y la pena se han apoderado de la comunidad musulmana de Manlleu y de los amigos de Amine Ablash, Mohamed Morshit, Mustapha Boukala, Adam Bouja y Mohamed Zouine. Muchos han canalizado ese dolor a través de dedicatorias que han escrito de su puño y letra en el portal del número 66 de la calle Montseny, donde se produjo el fatal incendio. “Siempre serás mi hermano, Simo . Te quiero”, rezaba uno ellos escrito ayer por una compañera de clase.
“Simo –apodo de Mohamed Zouine– tenía un gran corazón, nunca criticaba a nadie, siempre que podía ayudaba a los demás, cuando estábamos mal nos hacía reír”, recordaba una de la jóvenes, que se acercó ayer a las puertas del bloque, antes de ir al funeral. Todas las víctimas tenían palabras de recuerdo en las paredes del portal. “Manlleu está apagado sin ti, Musta ”, decía otro. “Descansa, Morchi . No serás olvidado”.
Una de las víctimas llamó para alertar del fuego
El 112 recibió cuatro llamadas
El teléfono de emergencias 112 recibió cuatro llamadas el día de los hechos alertando del incendio. La primera fue a las 21.10 h; dos se produjeron a las 21.12 h y la cuarta, a las 21.13, según informa Emergències. Sin embargo, uno de los jóvenes fallecidos habría llamado a algún cuerpo de emergencias para alertar del fuego, según la familia. La señal telefónica era muy mala y solo se oían gritos, de modo que no se pudo identificar al emisor ni el lugar desde donde llamaba. El rastreo del número condujo a los Mossos hasta el domicilio de una de las víctimas, ya que el móvil desde el que había realizado la llamada era de la madre del joven. Al llegar allí preguntaron si había alguna pelea, probablemente por los gritos que solamente oyeron en esa llamada.
Simo era asmático, no fumaba. Los demás tampoco, según amigos y familiares, que ayer explicaron que quedaban en el trastero para hablar, pasar el rato y en ocasiones, inhalar gas de la risa. Todavía ayer había restos de ese material.
Los Mossos investigan el caso como una “muerte accidental”, aunque en el entorno de los amigos y familiares de las víctimas circulan rumores y especulaciones en ningún caso confirmados por la policía, entre otros que el incendio se produjo en un trastero alejado del que estaban los chicos y que pudo ser provocado. En un espacio cerrado, oscuro, laberíntico y sin ventilación como aquél, en forma de U, la dispersión del humo pudo ser fatal.

