Barcelona

SOS del delta del Ebro por los destrozos del vendaval en mejilloneras y arrozales

Golpe al sector

Los daños causados por el último temporal, con rachas de viento de hasta 140 kilómetros por hora, se han valorado en 2,5 millones de euros

El oleaje y el viento arrancaron 10.000 vigas de las mejilloneras

El oleaje y el viento arrancaron 10.000 vigas de las mejilloneras

Jordi Marsal / ACN

El vendaval de hace once días, sumado al temporal de mar, ha dejado estragos en el delta del Ebro, con las mejilloneras y los arrozales en el epicentro de un temporal de violencia inusitada con rachas de viento que superaron los 140 kilómetros por hora y un oleaje devastador. Los más perjudicados, productores de marisco, arroceros y regantes han lanzado un SOSa las administraciones, con la Generalitat y el Ministerio para la Transición Ecológica a la cabeza. Alertan de que, cualitativamente pero no por extensión, la devastación es comparable o superior a la del Glòria (2020).

Pasado el último temporal, con una concatenación de una decena de borrascas sin apenas pre­cedentes en el delta del Ebro, es el momento de intentar reparar los daños, valorar las pérdidas y ­levantar cabeza. La lucha contra la meteorología, cada vez más ­extrema a caballo de la crisis ­climática, desespera un territorio que desde el Glòria reclama una intervención más decidida y de fondo para proteger el humedal y hacer viable una forma de vida productiva junto al mar.

La urgencia se vive estos días en los viveros donde crían los mejillones. El vendaval borró ocho mejilloneras y dañó casi una treintena más en la bahía del Fangar. Se calcula que el viento ha arrancado 10.000 vigas que sostenían las estructuras donde las crías de mejillón ganan tamaño hasta ser comercializadas. Los daños se han valorado globalmente en los 2,5 millones de euros, según datos de la Federació de Productors de Mol·luscos del Delta de l’Ebre (Fepromodel), que también pedirá ayudas públicas.

El último temporal de viento y mala mar ha causado también estragos en más de medio millar de hectáreas de arrozales, inundadas con agua salada en el margen izquierdo del delta, con pérdidas de dos millones de euros. La Comunitat de Regants de l’Esquerra de l’Ebre está bombeando agua dulce desde hace algunos días hasta los arrozales para combatir la alta salinidad en las fincas afectadas, condición indispensable para poder plantar de nuevo arroz en la próxima campaña.

El coste de los trabajos de urgencia en los arrozales (700.000 euros) lo asumirá la Comunitat de Regants de l’Esquerra de l’Ebre, aunque la Generalitat se ha comprometido a compensar después la actuación. Arrossaires y musclaires han pedido la declaración de zona catastrófica.