Barcelona ajusta el precio fiscal de sus vías.
Impuestos municipales
El ayuntamiento procederá a actualizar el registro.

El entorno de las Glòries, el distrito 22@ y, al fondo a la izquierda, Diagonal Mar; tres emplazamientos que tal vez varíen su nivel impositivo.

Dentro de la carpeta fiscal municipal se esconde una partida que poca gente conoce. Barcelona tiene 10 distritos (11, si se suman las ciudades de Palestina hermanadas recientemente) y 73 barrios, y siempre se ha hablado de manera genérica de zonas ricas y de zonas pobres. Es una suma de tópicos y realidades, pues ahí está la renta familiar disponible que evidencia la desigualdad entre la población de una misma ciudad. Hay, sin embargo, un elemento mucho más quirúrgico que determina, en función de la calidad del entorno inmediato, el valor de las calles. Es la categoría fiscal, y fija pagos al Consistorio como la tasa de terrazas, los vados, el coste de realizar una mudanza y el rodaje de un anuncio o una película en la vía pública. También sirve como base para el cálculo del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE). La categoría fiscal de las calles no se toca desde finales de 1991 a pesar de que muchas zonas nada tienen que ver con la Barcelona anterior a los Juegos. El gobierno de Jaume Collboni ha encargado actualizar las tablas, un estudio que no será vinculante hasta que el pleno municipal lo vote y lo apruebe, cosa que no se espera que suceda, como mínimo, hasta el año 2028.
El Ayuntamiento ha encomendado la tarea a los expertos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), la misma entidad que al inicio de los 90 definió los criterios de la clasificación tributaria actual y que regula el importe que abonan los quioscos de calle. Voceros de la gerencia de Presupuestos y Hacienda recalcan que la intención es simplemente actualizar la categoría de cada vía, un texto de más de 200 páginas que organiza siete niveles.

Es decir, de base no se encarece nada, solo se actualiza la categoría fiscal. En el caso de que una calle escale posiciones, entonces los afectados sí verán aumentar las tasas e impuestos ya mencionados. Puede suceder incluso lo contrario, que pierdan jerarquía y que se pague menos por una terraza o un vado privado, aunque este es un escenario más bien poco probable. No es una decisión baladí desde el punto de vista político, ya los gobiernos de turno, y el del PSC no es una excepción, suelen hacer malabarismos para no incrementar la carga fiscal local. Es lo que sucedió el pasado diciembre con la aprobación de las ordenanzas fiscales pactadas con ERC y BComú.
Los ingresos
Los traslados de vivienda y las filmaciones en espacios urbanos producen poco más de un millón, en tanto que el IAE suministra 90 millones al ayuntamiento.
El propósito, indican desde el Consistorio, consiste en que la reciente clasificación de vías se concluya al cierre del próximo ejercicio, poco tiempo tras los comicios programados para mayo del 2027. Representa la etapa perfecta para implementar una subida tributaria, al inicio de la legislatura y disponiendo de un cuatrienio para suavizar una disposición que carecerá de aceptación aunque podría parecer coherente dadas las décadas transcurridas sin renovar este tema. La encomienda a la universidad, con un coste de 127.000 euros, lo manifiesta nítidamente. Consiste en “adaptar la normativa a la nueva configuración de la ciudad, nuevas centralidades y usos”, considerando “los cambios económicos, sociales y urbanísticos”.
Existen múltiples muestras si se considera el año 1991 como punto de partida: la plaza de las Glòries, los distritos de la Marina, la Meridiana pacificada, Diagonal Mar, el área completa de can Batlló, el 22@ o las vías que circundan la prisión Model. No obstante, funcionará igualmente para mostrar el estancamiento de ciertos sectores, como la Sagrera, perjudicada por la perpetua brecha del ferrocarril, o puntos específicos de Ciutat Vella, cuyas circunstancias vitales tal vez no han experimentado la mejora prevista. Diferente resulta el panorama en barrios de la zona norte de Nou Barris, como Ciutat Meridiana, sitio al que el metro (L3) arribó al concluir el año 2003 y donde se ha progresado en la provisión de servicios comunitarios. Asimismo, resultará atractivo observar la percepción actual de las vías integradas en el plan de ejes verdes del Eixample (las calles Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte Borrell), o los caminos que se ubican en el interior de las supermanzanas de Poblenou y Sant Antoni.

Los responsables de Presupuestos y Hacienda reconocen abiertamente que las conclusiones de la investigación darán lugar a una clasificación bastante diferente de la vigente. Es posible incluso que no se conserven los siete niveles y aparezcan escalas y matices inéditos en una Barcelona bastante más compleja y heterogénea que la observada a finales del siglo XX.
Las recaudaciones anuales del ayuntamiento por el IAE (que únicamente se abona si el volumen neto de negocio excede el millón de euros) se aproximan a los 90 millones de euros, al tiempo que los vados aportan 15 millones. Mediante los veladores de hostelería se obtienen cinco millones por ciclo, y sumando filmaciones y traslados, se supera el millón. Todo ello, basándose en las clasificaciones tributarias de los años 90.
Tiempos pretéritos
La normativa actual se validó en la época en que 'Bailar pegados' era un éxito en las emisoras y en las salas de cine se proyectaba 'La bella y la bestia'
El progreso en el nivel de vida de Barcelona a lo largo de las pasadas décadas constituye una verdad que pocos rebaten, dejando a un lado la vigente crisis de alojamiento que causa una migración de oriundos, sobre todo de la juventud, inédita en los tiempos actuales. El ordenamiento fiscal de las calzadas de la metrópoli catalana se ratificó cuando las cintas más populares eran La bella y la bestia, Terminator 2 y el Robin Hood de un estricto Kevin Costner. Por la radio se oía Bailar pegados, vocalizado por un joven de Sabadell que se presentaba como Sergio Dalma. Johan Cruyff lideraba al Barça, junto a Alexanko, Eusebio, Bakero, Koeman, Laudrup, Guardiola y Stoichkov. Faltaba década y media para que viera la luz Lamine Yamal y seis años para que apareciera Bag Gyal. Era un periodo diferente. Y otra Barcelona, claramente; una población con múltiples retos por cumplir que al fijar los escalafones tributarios reflejó una disparidad que todavía existe, pero que se ha suavizado un tanto.

La categoría fiscal va de la letra A a la F, de mayor a menor rango, con la I indicando zonas industriales. Hay mucha media tabla, volquetes de calles con las letras C y D repartidas por todos los distritos. Al analizar la parte baja es fácil darse cuenta de que la cosa se concentra en los dominios de Sant Martí, Sant Andreu, Horta-Guinardó y, sobre todo, Nou Barris. Ciutat Meridiana, Torre Baró, Besòs i el Maresme, Bon Pastor, la Verneda, Can Peguera, Trinitat Nova, la Marina de Port, el Turó de la Peira, Vallbona o la Guineueta son los vecindarios con las calles más F y menos premium de la ciudad. Reflejo de una Barcelona en la que quedaba mucho trabajo pendiente. En 1991, de hecho, solo habían pasado 13 años desde el secuestro del bus 46 por parte de Manolo Vital, ilustre vecino de Torre Baró.
Estaba en plena ebullición la lucha por los equipamientos (escuelas, polideportivos, hospitales, casales para personas mayores, bibliotecas, centros juveniles, mercados...), la prolongación del metro, la seguridad, las infraestructuras o la iluminación de las calles. El Turó de la Peira había vivido un año antes la trágica muerte de una vecina en la calle Cadí a la que le cayó la casa encima por culpa de la aluminosis. El Ayuntamiento elaboró un mapa y afloraron 13.000 viviendas en mal estado, trazando un crudo reguero de infraconstrucción que tres décadas después todavía no se ha resuelto, en especial en la zona que colinda con el Besòs.
Perímetro vulnerable
las zonas del extrarradio, tales como Torre Baró, la Verneda o Besòs i el Maresme, abundan en vías F, que representan la clasificación más deficiente.
Ninguno de esos logros habría sido posible sin la organización de los vecindarios desfavorecidos. Bloqueaban la circunvalación, acudían a Sant Jaume y a las oficinas de distrito para dominar las sesiones públicas y los debates plenarios. Y gradualmente, hasta la actualidad, han sido testigos de la evolución positiva de sus vías. Resulta lógico que sea en estas zonas donde frecuentemente se definen los comicios locales. Dificultades sistémicas habitacionales, cambios en la industria, carencia de prestaciones estatales, percepción de marginalidad, ausencia de conexiones de transporte. El rincón olvidado de Barcelona.

La actualización de los rangos impositivos constituirá un momento idóneo para examinar las medidas gubernamentales de los últimos treinta años. No es que ascender en el escalafón suponga un galardón (puesto que de ahí surgen cobros como los de terrazas, vados o mudanzas), pero sí puede verse como un tipo de promoción social ligada al desarrollo urbano.
Al otro lado del ranking, en realidad, surgen vías que apenas han mostrado cambios notables durante los últimos tiempos. Diputació (que ya disponía de carril bici entonces), Balmes (con aceras de mayor tamaño, pero invadidas por motocicletas), plaza Catalunya, Casanova, Rambla Catalunya, Mallorca, Via Laietana, Comtal..., gran parte de las que obtienen mejores puntuaciones se localizan en el Eixample y Ciutat Vella, y en una proporción inferior, en Les Corts y Sarrià. Hacia el 2028, se efectuará un nuevo estudio para evaluar la armonía de la Barcelona de hoy en día.

