Barcelona

Un mosso que busca el fin de los

Reconocimiento

Miquel Bort, integrante de los Mossos

Miquel Bort sostiene la medalla en Tortosa, sobre el río Ebro, tras 26 años de charlas y formaciones

Miquel Bort exhibe el galardón en Tortosa, junto al río Ebro, tras 26 años impartiendo conferencias y cursos.

Alba Marine

Miquel Bort no es un tipo cualquiera. Lo saben quienes le conocen –tuve la suerte de hacerlo hace veinte años– y después admiran por su dedicación casi obsesiva para intentar cambiar la mentalidad de los conductores y ayudarles a prevenir los accidentes en la carretera. Agente del área de Trànsit de los Mossos d’Esquadra, destinado en las Terres de l’Ebre, su cuna, acaba de recibir la medalla al Mérito de Protección Civil concedida por el Ministerio del Interior. Un reconocimiento a dos décadas de charlas y actividades –“cientos, imposible recordar cuántas, por toda España”– con conductores de colectivos de todo tipo, además de escribir varias publicaciones.

“Esta distinción tiene para mí un significado profundo”, cuenta mientras muestra con orgullo la medalla. Su objetivo siempre ha sido el mismo, que cuando vuelvan a coger el volante la actitud de los chóferes ya no vuelva a ser la misma. Miquel, cercano y enérgico, regala siempre una moneda agujereada con la idea de que se cuelgue en el retrovisor interior del coche. Una excusa para recordar sus enseñanzas. Un gesto mínimo para tomar conciencia y no olvidar el riesgo que implica siempre la conducción, mucho más si se mezcla con una distracción por el uso del móvil, causa actual de la mayoría de siniestros, el alcohol, las drogas o una actitud temeraria.

Aquello se originó hace dos décadas tras el fallecimiento de su hermano, bombero, en un accidente de tráfico.

Miquel defiende con pasión que en el ejercicio de su profesión como agente de Trànsit (1998), antes que mosso es persona. Valores como la humanidad, la sensibilidad o la empatía tienen un papel predominante en su hoja de servicios diaria. “Yo no me pongo ningún caparazón”. Sirva de ejemplo su forma de acompañar a las personas que han sufrido la pérdida de un familiar en un accidente. “Me gusta quedar con aquella persona pasado un tiempo, de paisano, para tomar un café, mirarla a los ojos, explicarle que yo viví algo parecido con mi hermano... Y saber cómo está”.

Dos décadas de trabajo en la carretera le permiten tener una visión panorámica y observar la evolución de la siniestralidad vial. “El alcohol sigue siendo un problema grave”, explica al recordar un conductor que no hace mucho entró en prisión después de ser denunciado dos veces en pocos días de diferencia con una tasa disparada de alcohol en su sangre.

“Las distracciones son ahora el gran caballo de batalla”, añade. “Y los accidentes con jabalíes se han incrementado de forma brutal, normalmente de noche”. En sus formaciones insiste en consejos básicos para prevenir el impacto con animales en la carretera y minimizar daños. “El volante, siempre con las dos manos, y las luces largas, circular más despacio y no dar nunca un volantazo para intentar evitar el choque”, resume.

Su perfil como escritor también pone de manifiesto que Miquel Bort Juan dista de ser un oficial ordinario. Publicó un libro con tintes eróticos ( Amore ) que se ha transformado en un triunfo editorial en su especialidad (ocho ediciones). Está redactando la entrega posterior, que confía estrenar para Sant Jordi del 2027, alentado “por el cariño de miles de lectores, sobre todo mujeres”.

Su llamado profesional, un propósito vital que se extiende desde hace 26 años, se originó tras el fallecimiento de su hermano Francesc en ese trágico siniestro. “El mejor homenaje fue levantarme y tirar adelante, lo tengo muy presente”. La condecoración al Mérito no representa el término de ningún ciclo. “Hay muchas vidas por salvar. La mayoría de los accidentes son evitables”.