Catalunya

El frío extremo y la contaminación del aire pueden incrementar las crisis epilépticas

Según investigadores leridanos

Más allá de los factores clínicos tradicionales, los cambios en el clima podrían actuar como desencadenantes, según el informe

Imagen de la ciudad de Lleida, nevada, a principios de este año 

Imagen de la ciudad de Lleida, nevada, a principios de este año 

Roger Segura / ACN

Una investigación del Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida) y la Universitat de Lleida (UdL) ha identificado una relación significativa entre factores ambientales, como la temperatura y la contaminación por dióxido de nitrógeno, y la frecuencia de admisiones hospitalarias por crisis epilépticas durante un periodo de diez años (2010–2019) en la demarcación de Lleida.

El análisis, publicado recientemente en Frontiers in Public Health, ha relacionado 4.755 admisiones hospitalarias por crisis epilépticas con los registros diarios de variables meteorológicas y contaminantes atmosféricos. Los autores de la investigación afirman que los resultados refuerzan la necesidad de incluir indicadores ambientales en el estudio y la prevención de las crisis epilépticas.

Según informa el IRBLleida, la epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por convulsiones recurrentes debidas a descargas neuronales anómalas. Mientras que las causas subyacentes de la epilepsia son diversas, “cada vez hay más interés científico en determinar de qué manera factores externos no genéticos, como el clima y la calidad del aire, pueden influir en su manifestación clínica”, señala la institución.

El análisis muestra que temperaturas muy bajas y altas concentraciones de dióxido de nitrógeno se asocian con un aumento del riesgo relativo de crisis epilépticas de hasta el 40 o 42%. El estudio adopta modelos estadísticos adelantados para capturar el efecto inmediato y los posibles retrasos en el efecto de la exposición ambiental sobre las admisiones.

“Estos resultados sugieren que, más allá de los factores clínicos tradicionales, los cambios en el clima y los niveles de contaminación del aire podrían actuar como desencadenantes de crisis epilépticas y, por lo tanto, tendrían que ser considerados tanto en la investigación como en las estrategias de salud pública para poblaciones vulnerables”, explica la primera autora del artículo e investigadora del grupo ERLab, investigación en urgencias y emergencias, Cecilia Llobet.

Los investigadores reclaman, además, que se lleven a cabo estudios adicionales para comprender los mecanismos fisiopatológicos implicados y valorar medidas preventivas que puedan atenuar estos efectos ambientales.

Etiquetas