Catalunya

Catalunya revive el espectáculo del agua

Las consecuencias de las últimas lluvias

Las abundantes precipitaciones llenan pantanos y recuperan ríos secos, rieras, estanques y saltos de agua

Estos días, el agua fluye por todas partes, incluso por parajes que hasta hace poco estaban muy secos. En la imagen, el salto de agua de la Caula en el Alt Empordà

Estos días, el agua fluye por todas partes, incluso por parajes que hasta hace poco estaban muy secos. En la imagen, el salto de agua de la Caula en el Alt Empordà

Pere Duran / Nord Media

Las intensas lluvias de este invierno, que ayer vivieron un nuevo episodio con el paso de la borrasca Ingrid, que dejó más precipitaciones en forma de agua y de nieve, han transformado por completo el paisaje de una Catalunya que en los últimos años había quedado profundamente muy marcado por la sequía. Los embalses de las cuencas internas, que no hace tanto estuvieron bajo mínimos, se han llenado por completo hasta alcanzar, según los datos de la mañana de ayer, un nivel del 91,4%.

Ríos y rieras que prácticamente habían perdido su condición de recursos hídricos, estanques y saltos de agua han reaparecido por todo el territorio alimentando incluso un turismo a la inversa del que en su día se desplazaba al pantano de Sau para comprobar como el medidor oficioso de la sequía -la iglesia de Sant Romà- se había quedado prácticamente seco. El espectáculo de agua, con el debido respeto a una naturaleza indomable que lamentablemente también se cobra sus víctimas revive estos días con una fuerza inusitada y que casi no recordábamos.

Un buen termómetro para medir la gran cantidad de agua caída durante estos días lo encontramos en el Estany de Ullastret, un lago desaparecido que se desecó a finales del siglo XIX para convertirse en tierras de cultivo.

Las intensas lluvias han hecho reaparecer el Estany de Ullastret, en el Baix Empordà. 
Las intensas lluvias han hecho reaparecer el Estany de Ullastret, en el Baix Empordà. Pere Duran / Nord Media

Vecinos de esta zona del interior del Baix Empordà como el alcalde de Fontanilles, Salvador Coll, explican que desde el temporal Gloria no presentaba un aspecto así de envidiable, lleno en un 60%, informa Sílvia Oller. El otro precedente fue en 1994, a raíz de los aguaceros de octubre de aquél año, aunque en aquella ocasión “subió todavía más de nivel de agua”, según recuerda Coll. Ubicado entre Ullastret y el núcleo de Llabià (Fontanilles), entre las faldas de dos montañas, este estanque recoge el agua que baja de esas dos cumbres y de alguna riera que desemboca en él.

Otra imagen del Estany de Ullastret
Otra imagen del Estany de UllastretPere Duran / Nord Media

La rotura de una mota del río Daró explicaría también porqué se ha llenado en esta ocasión. Antiguamente también desembocaba en el estanque este río, que durante el temporal de esta semana, alcanzó los 518 metros cúbicos por segundo en La Bisbal d’Empordà. Una situación extraordinaria, ya que habitualmente no llega al metro cúbico por segundo.

También ha cambiado la estampa del salto de agua de La Caula, situado en Boadella i Les Escaules (Alt Empordà), que baja con fuerza por un acantilado de unos 30 metros y desemboca en el río Muga. Quien conoce la zona explica que no es nada habitual verlo así de bravo. Sin embargo, en menos de un mes, ya ha registrado dos episodios que han dejado imágenes para inmortalizar de esta cascada espectacular.

El temporal de lluvia activó el Salt de la Caula, que alimenta la Muga en el Alt Empordà
El temporal de lluvia activó el Salt de la Caula, que alimenta la Muga en el Alt EmpordàPere Duran / Nord Media

Los curiosos se acercan también estos días a ver el salto de agua de Martís, en el Pla de l’Estany. La comarca de l’Alt Empordà fue la última en salir de la fase de emergencia por sequía, en marzo de 2025. El pantano de Darnius-Boadella luce ahora un aspecto inmejorable. El pasado miércoles estaba a un 93% de capacidad y el agua llegaba hasta la terraza del restaurante del Club Nàutic. Hace un año no superaba el 16%.

Visitantes encantados con el salto de Martís
Visitantes encantados con el salto de MartísPere Duran / Nord Media
El salto de Martís, en Esponellà
El salto de Martís, en EsponellàPere Duran / Nord Media

Tras los últimos años de sequía impresiona ver también la cantidad de agua que surge disparada en los Cingles del Bertí hasta el profundo valle, desde el emblemático conjunto monumental de Sant Miquel del Fai, propiedad de la Diputación de Barcelona.

Las tres caídas de agua de Sant Miquel del Fai
Las tres caídas de agua de Sant Miquel del FaiLluís Martínez / Diputación de Barcelona

Aquí hay dos cascadas principales; una, la del río Tenes, que tiene más de 20 metros de altura, formada por tres caídas, en diferentes niveles. Y la otra, a pocos metros, es un salto muy singular; la cascada del río Rossinyol, que pasa junto al monasterio de Sant Miquel de Fai, una construcción que parece colgada de un barranco, informa Paloma Arenós.

Entre el 16 y el 21 de enero, cayeron 79,6 litros por metro cuadrado, siendo el sábado 17, con 33,6, el día del temporal más intenso. Desde la Diputación se recogen estas muestras para controlar si hay afectación en los riscos. De hecho, entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, Sant Miquel del Fai está cerrado por obras de mantenimiento del risco, una actuación anual -valorada en poco más de 48.000 euros, para mitigar los riesgos de desprendimiento de piedras en el tramo de recorrido abierto al público. En el último año ha habido dos incidentes de desprendimientos leves y uno grave, según detalla la Diputación.

El agua entra a chorro en el estanque del monasterio de Sant Miquel del Fai
El agua entra a chorro en el estanque del monasterio de Sant Miquel del FaiLluís Martínez /Diputación de Barcelona

El espectáculo del agua también es apto para los urbanitas del área metropolitana de Barcelona. La última crecida del caudal del río Besòs a su paso por Santa Coloma de Gramenet obligó a blindar los accesos al cauce fluvial, donde es habitual que los ciudadanos realicen actividades deportivas. En la desembocadura, en Sant Adrià de Besòs, se ha podido observar el crecimiento del cauce, ofreciendo una perspectiva poco habitual, con el caudal de lado a lado en todo su recorrido., informa Fede Cedó.

Si llama la atención la crecida del Besòs, en la Tordera, especialmente en el tramo cercano a su desembocadura, se da una situación que pocas veces se puede admirar. El río ha pasado de los 5 metros cúbicos habituales a cerca de 280 meteos cúbicos por segundo.

La crecida generó la alerta en localidades como Tordera, Palafolls y Malgrat, por superar el umbral de desbordamiento del cauce.

En pleno parque natural de la sierra de Collserola se encuentra la riera de Vallvidrera, que atraviesa diferentes ciudades hasta desembocar en el río Llobregat. Con la sequía sufrió y ámbitos como por ejemplo el salto de agua en la localidad de Molins de Rei, un clásico en las rutas de los deportistas de la zona, perdieron su esplendor. Ahora, informa Jose Polo, suele bajar con brío tras las jornadas de lluvia.

Una riera con un inusual salto de agua en la zona de la Rierada, entre Molins de Rei y Valldoreix, dentro del parque natural de Collserola 
Una riera con un inusual salto de agua en la zona de la Rierada, entre Molins de Rei y Valldoreix, dentro del parque natural de Collserola Mane Espinosa

Otro punto del Baix Llobregat que se transforma con las lluvias es el delta del Llobregat. Por ejemplo, la zona de los prados húmedos y los juncales conocida como els Reguerons se inunda. Además, los estanques cobran vida olvidando los tiempos de escasez de agua. De hecho, en todo el tramo metropolitano del Llobregat se nota la abundancia de precipitaciones, que pueden inundar algunos pasos para cruzar de una banda a otra.

Las comarcas de Tarragona, que se cuentan entre las más afectadas por la sequía de los últimos años, también han experimentado un cambio radical, tal y como demuestra el aspecto que presenta el río Brugent, un afluente del Francolí que nace en las montañas de Prades.

Un coche atraviesa el río Brugent, caudaloso como pocas veces
Un coche atraviesa el río Brugent, caudaloso como pocas vecesAlba Mariné Torrell

De esa transformación del paisaje pueden dar fe las imágenes del pantano de Riudecanyes. Hace justamente un año se encontraba por debajo de un cuarto de su capacidad (23,%). Ayer, las reservas de este embalse se elevaban hasta un 88,79%.

Un aspecto casi desconocido del embalse de Riudecanyes
Un aspecto casi desconocido del embalse de RiudecanyesALBA MARINE

Por su parte, las cuencas del Ebro, los Nogueras, el Valira o el Segre han pasado esta semana de estar por debajo del promedio en estas fechas de volumen acumulado de nieve a situarse bastante por encima, informa Rosa Matas. “Hemos tenido un incremento de unos 200 hectómetros cúbicos. Estamos ahora entorno a 550 hectómetros cúbicos aproximados de agua y con la llegada de nuevos frentes la semana que viene estimamos que este volumen aun se vea incrementado hasta aproximadamente unos 700 hectómetros cúbicos”, asegura la jefa de hidrología de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Maria Luisa Moreno.

“Para estas fechas estamos en una situación excepcional, alrededor de un 40% superior al promedio de los últimos cinco años”, precisa Moreno. Mediante un modelo matemático, el aster, con los datos de precipitaciones y temperatura de cada día de la semana la CHE calcula cuánta agua contamos en forma de nieve. La jefa de hidrología precisa que no es un dato único: “Hemos tenido años como 2018 o 2020 en los que a estas fechas el volumen acumulado de agua en forma de nieve era superior, pero es verdad que son excepcionales. El volumen disponible de agua lo iremos viendo como semana a semana, desde luego la semana que viene habrá incremento de la cantidad de nieve, iremos observando si hay fusión o acumulación en el manto nivoso de nuevas aportaciones”, apunta.