Mariano Andreu Estany, nacido en Mataró (Maresme) en 1888 y fallecido en Biarritz (Francia), en 1976, fue un artista polifacético: esmalte, dibujo, escultura, pintura, grabado, papiroflexia y diseño de decorados y figurines para obras teatrales.
Hijo del médico Joaquín Andreu Cabanellas, que ejercía en Mataró, lo que le permitió vivir sin estrecheces y al cabo de unos años la familia se trasladó a Barcelona a la calle Montserrat, junto a la sede del Teatro Circo Barcelonés, y así inició su atracción por el mundo del arte y del espectáculo, visitando y conociendo a artistas junto a su casa.
Retrato de Mariano Andreu.
El Teatro Circo Barcelonés fue el tercer teatro de la ciudad, de concepto versátil, permitía convertir la platea en pista de tierra compacta para grandes representaciones tanto teatrales como circenses. Permitía un aforo de más de tres mil personas.
El contacto del joven Mariano con el mundo artístico es fundamental para entender su carrera como artista en cuanto al dibujo. La figura humana, las manos, la expresión corporal, el simbolismo de máscaras y sombreros así como la constante de los caballos en su obra, marcan claramente esta proximidad vital.
Xilografía de Mariano Andreu
Su primera actividad artística fue el esmalte y la manipulación artesanal del cobre para crear todo tipo de objetos decorativos. Se matriculó la escuela de Francesc A. Galí, que creó un método propio que enfatizaba la formación cultural junto al aprendizaje técnico, inspirándose en el clasicismo, el Renacimiento y las artes populares catalanas (cerámica, grabado). Por esta escuela pasaron Joan Miró y Llorenç Artigas.
A principios de siglo XX, se interesó por la orfebrería y en Londres se matriculó en la escuela municipal de Arts and Crafts. Allí quedó fascinado por la ilustración de Aubrey Beardsley (1872-1898), cuyo sarcasmo, descaro y una cierta trivialidad hedonista, influyeron en sus retratos. Siempre se puede ver un resquicio de la influencia de Beardsley en la figura masculina de Andreu.
Aguafuerte de Mariano Andreu.
La primera exposición de Andreu fue el Faianç Català que era una tienda-galería de arte que había creado en Sabadell, Marià Burgué, abriendo luego 2 salas más en Barcelona. En esta expo, compartió cartel con Néstor Fernández, Ismael Smith y Laura Albéniz. Joaquim Folch i Torres realizó una buena crítica sobre el joven Andreu.
Sus primeras colaboraciones en prensa o libros, datan de esa época en las revistas Papitu y Picarol. Eugeni D’Ors fue otro admirador de su obra. Andreu realiza diversas exposiciones entre 1910 y 1933 en Barcelona, a pesar de que en 1920 se trasladó a vivir a París con su esposa.
Xilografia de la Princesa de Babilonia.
Comienza entonces una relación con el teatro que será su gran pasión artística y de gran reconocimiento internacional. Esta relación la simultaneará con su carrera pictórica, se especializará en diseñar escenografías y vestuario y cada vez más, su fama y éxito le llevarán a tener ésta como actividad principal, colaborando con los principales teatros de Munich, París, Londres y otras grandes ciudades internacionales.
No dejó nunca de pintar, su trabajo como ilustrador de libros está muy reconocido, si bien no fue muy prolífico, si lo comparamos con otros grandes, (Jou ilustró 160 libros, Grau Sala, más de 90 y Andreu unos 30.) Los grandes artistas desarrollaban una vertiente de obra gráfica como complemento a su capacidad pictórica y era una época donde la bibliofilia se entendía básicamente como fomento del libro bien ilustrado por grandes artistas contemporáneos, digamos que casi era más importante el nombre del ilustrador que el título de la obra o su autor, de hecho, entre las múltiples asociaciones de bibliófilos francesas, se editaban, con muy poca diferencia de tiempo, los mismos títulos pero con diferentes ilustradores. Así pues, tener obra gráfica era para un gran artista, una cuestión de prestigio.
Xilografía de Mariano Andreu.
Mariano Andreu dominó diferentes técnicas de grabado, la xilografía, grabado sobre madera, que es la técnica más antigua que ya aparece en algunos incunables, el aguafuerte, desarrollado en el siglo XVI, que es el grabado directo sobre plancha con punzón y la litografía, grabado sobre piedra caliza, desarrollado a principios del siglo XIX.
Presentamos aquí diferentes ejemplos de las tres técnicas de grabado, el dominio de Andreu es total. Lo comentado anteriormente sobre la figura humana, tanto si es cabeza, torso o cuerpo entero, el tratamiento es escultural, casi podría decirse que atlético y lo mismo con las imágenes de caballos. También en el tratamiento de las manos, siempre fuertes y huesudas, muy de escultor.
Litografía de Mariano Andreu.
En el libro de Jean Giraudoux (1931), “Amphitryon 38”, París, Éditions du Bélier, y en “La princesse de Babylone” (1945) de Voltaire, las xilografías son de una pureza extraordinaria, destaca el detalle de la musculatura, el pelo, tanto de los hombres como del león, y muy especialmente en la dinámica de la obra, la de la lucha con el león. En otra imagen, de dos caballos galopando de noche, vistos desde la parte posterior, vuelve a verse este concepto dinámico y de fuerza, tan difícil de realizar en xilografía. Es de destacar también el cult-de-lampe (imagen que cierra un capítulo, en este caso el libro), donde el artista ha de estar íntimamente integrado con el texto y aquí Andreu lo resuelve magistralmente.
En “La Petite Infante de Castilla” (1947) de Henri de Montherlant y en “Un voyageur solitaire est un diable”, París, ed. Henri Lefèbvre, del mismo autor, las litografías son de una limpieza absoluta. La litografía fue la última gran técnica de grabado, de comienzo del XIX, el el XX se desarrollaron algunas variantes, pero la Lito supuso una gran integración con los textos y a la vez, la escala de grises permitía una visión novedosa al lector. Las imágenes aquí reproducidas permiten combinar dinamismo y profundidad y un efecto luminoso que sólo es posible con esta técnica, las dos imágenes de los bailarines, una solitario y la otra en pareja, son espectaculares. El detalle de las manos es para apreciar lo mencionado anteriormente, fuerza y rigor con un extraordinario juego de grises.
Litografía de Mariano Andreu.
En el aguafuerte, representado en “Les papiers de Cléonthe” (1928) de J. L. Vaudoyer, Andreu juega con la perspectiva geométrica para ganar profundidad, también las sombras, punto este de gran nivel técnico, ayudan al relieve del dibujo. En la imagen de cabeza de mujer con flores en el pelo, hecha en 1927, puede verse también que se ha seguido por otros grandes artistas, muy posteriormente.
La obra pictórica de Andreu es reconocidísima y está en museos como: British Museum de Londres; Château Mussée de Cagnes sur Mer; Toledo Museum of Art (Ohio); Detroit Museum of Arts (Michigan); el Institut del Teatre de Barcelona; el Museu Comarcal del Maresme-Mataró; el Museu Cau Ferrat de Sitges, el Museu d’Arts Decoratives de Barcelona, el MNAC de Barcelona y Art Institute of Chicago.
Aguafuerte de Mariano Andreu.
Mariano Andreu legó al Institut del Teatre de Barcelona, una buena colección de sus trabajos de figurines y decorados, una colección monográfica de primer orden.
De París pasó a Biarritz que era su lugar de veraneo, allí murió. En los años 60 se le hicieron diversos reconocimientos en España, si bien prácticamente toda su carrera se desarrolló en Francia.
Un listado de obra gráfica de Mariano Andreu, puede facilitar a cualquier aficionado a encontrar en bibliotecas estas obras, que también suelen aparecer en librerías anticuarias y casas de subastas:
Xilografia de Mariano Andreu.
Gay, John (1947), L’Opera des Gueux, París, Marcel Sautier editeur
Gide, André (1947), Thésée, París, La Nouvelle Revue Française (NRF).
Giraudoux, Jean (1931), Amphitryon 38, París, Éditions du Bélier.
Giraudoux, Jean (1936), «Supplément au Voyage de Cook», Le Figaro Illustré, gener 1936.
Giraudoux, Jean (1937), Supplément au Voyage de Cook, París, ed. Bernat Grasset.
Giraudoux, Jean (1942), Electre, París, ed. Grasset.
Litografía de Mariano Andreu.
Giraudoux, Jean (1946), La Guerre de Troie n’aura pas lieu, París, La Jeune Parque.
Giraudoux, Jean (1947), L’Apollon de Bellac, París, ed. Bernat Grasset.
Giraudoux, Jean (1954), Théatre, 2 v., París, ed. Grasset.
Giraudoux, Jean (1955), «Suzanne et le Pacifique»
Giraudoux, Jean (1958), Oeuvres Littéraires diverses, París, ed. Grasset.
Giraudoux, Jean (1961), Théâtre Complet de Jean Racine, 3 v., Collection Héritage du Temps, París, Club du Livre.
Xilografía de Mariano Andreu.
Hervieu, Louise (1924), L’Ame du Cirque [Moralité couronnée par l’Académie Française], París, Librarie de France.
Jiménez, Juan Ramón (1964), Platero et moi, La collection des Prix Nobel de Littérature, illustrations originales de Mariano Andreu. París, Éditions Rombaldi.
Montherlant, Henry de (1938), Encore un Instant de Bonheur, París, ed. Bernard Grasset.
Montherlant, Henry de (1945), Un voyageur solitaire est un diable, París, ed. Henri Lefèbvre.
Montherlant, Henry de (1946), L’Exil et Pasiphaé, París, ed. La Table Ronde.
Litografía de Mariano Andreu.
Montherlant, Henry de (1947), La Petite Infante de Castille i Le Journal des Jeunes Personnes.
Esquisses de Danseurs Espagnoles. Historiette, París, ed. Henri Lefèbvre.
Montherlant, Henry de (1948), Le Maître de Santiago, París, Les Presses de la Cité.
Montherlant, Henry de (1950), Le Maître de Santiago, París, Librarie Plon.
Montherlant, Henry de (1954), Mariano Andreü, París, Galerie Charpentier.
Aguafuerte de Mariano Andreu.
Montherlant, Henry de (1958), Don Juan, París, ed. Henri Lefèbvre.
Morand, Paul (1930), «Marian», Abecedaire: D’Ariane à Zoé, París, Librarie de France.
Mornand, Pierre (1945), Trente Artistes du livre, París, ed. Marval.
Ors, Eugeni d’ (1928), La vie Brève. Almanach, traduction Française de Jean Cassou ornèe de lithographies originales de Mariano Andreu, Madrid, París, Buenos Aires, Agrupación de Amigos del Libro de Arte, Les Amis du Livre d’Art.
Vaudoyer, Jean Louis (1928), Les Papiers de Cléonthe, París, Édition de la Chronique des Lettres Françaises.
Vaudoyer, Jean Louis (1930), Esquisses Havanaises, Collection Ceinture du Monde, París, Éditions Émile-Paul frères
Voltaire (1945), La Princesse de Babylone, París, Henri Lefèbvre.
