Mataró - Maresme

‘Vinyes i Boscos’ impulsará la recuperación de los viñedos con el fin de reactivar el modelo productivo del área en la Serralada Litoral.

Medio Ambiente

La Diputació y la DO Alella impulsan una iniciativa fundamental en 26 municipios destinada a recuperar espacios de cultivo, robustecer el entramado ecológico y adecuar el entorno frente al cambio climático.

Viñedos en Alella  

Viñedos en Alella  

Patxi Uriz

La Diputació de Barcelona y el Consorcio de Promoción Enoturística del Territorio DO Alella (Maresme), junto al Consorcio del Parc de la Serralada Litoral, han iniciado el proyecto “Vinyes i Boscos: Un Futuro Sostenible para el Territorio”, una propuesta que pretende rehabilitar terrenos de cultivo, aumentar la extensión de viñas y fortalecer la protección frente a fuegos en un paraje natural fundamental de la zona metropolitana.

La propuesta, dada a conocer en la bodega de Carrencà en Martorelles (Vallès Oriental), engloba 26 localidades y aproximadamente 650.000 residentes en el entorno de la Serralada Litoral, un vínculo natural fundamental entre el Maresme, el Vallès Oriental y el Barcelonès. Este plan integra la adecuación ante la crisis climática, la protección contra fuegos forestales y el progreso socioeconómico perdurable, sustentándose en un legado vinícola de más de 2.000 años en la zona de la DO Alella.

La Diputació ha encomendado al Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) la elaboración de una estrategia para la viticultura sostenible. Dicha entidad realizará un análisis del territorio que se dará a conocer en junio y establecerá una hoja de ruta antes de que acabe el año, contando con la colaboración de los departamentos de Espacios Naturales, Infraestructura Verde, Desarrollo Económico y Turismo.

“Vinyes i Boscos” se organiza en torno a tres metas principales: promover el establecimiento de nuevos viñedos siguiendo pautas de cercanía y equilibrio ambiental; restaurar la configuración paisajística diversificada con el fin de servir como barreras vegetales protectoras en áreas próximas a núcleos urbanos con elevado peligro; y potenciar el crecimiento financiero a través del turismo vitivinícola, los artículos de la zona y los sistemas de viajes responsables.

La plantación de vides como infraestructura ecológica

Esta perspectiva igualmente prioriza el perfeccionamiento de los beneficios ambientales, abarcando la protección de la diversidad biológica y la gestión del desgaste del suelo, así como el fomento del legado cultural y culinario. Asimismo, se potencia el carácter distintivo de la DO Alella y el mantenimiento de cepas autóctonas tales como la pansa blanca.

En el transcurso del evento, el titular del Área de Espacios Naturales e Infraestructura Verde de la Diputació, Xesco Gomar, resaltó la relevancia de la cooperación entre lo público y lo privado y abogó por destinar recursos a la infraestructura verde con el fin de asegurar la viabilidad venidera del ámbito agrícola. Asimismo, instó a potenciar el respaldo de las instituciones hacia el entorno rural frente a eventuales emergencias de suministro de alimentos y señaló lo fundamental que resulta contar con un plan provincial concreto dirigido a las zonas de cultivo.

Mosaico de viñedos en Alella  
Mosaico de viñedos en Alella  Patxi Uriz

Una evaluación inicial del IRTA advierte que el retroceso histórico de las viñas ha propiciado el crecimiento de áreas boscosas ininterrumpidas, incrementando el riesgo de fuegos al desvanecerse los paisajes de mosaico agroforestal. Las cifras de Barcelona Agraria indican que el suelo destinado al cultivo ha caído desde más de la mitad de la región en la década de 1950 hasta apenas el 14% en 2018, frente a un 57% de terreno forestal y un 29% de zonas construidas.

En el presente, la zona dispone de 202 hectáreas de viñedos y 58 centros de producción, con un volumen económico que ronda el millón de euros. Cabe señalar que el 38% de la superficie vitícola es de origen ecológico, un dato que supera la media catalana.

Una de las bases de la iniciativa consistirá en localizar 4.227 hectáreas de terrenos con posibilidad de recuperación para fines agrarios, de las que 584 constan actualmente como plantaciones aunque se hallan abandonadas. La estrategia analizará cuáles áreas resultan aptas para la viticultura siguiendo parámetros técnicos, ecológicos y de protección contra fuegos.

Modelo para otros territorios

Esta propuesta se enmarca en la hoja de ruta de la Diputació para consolidar la actividad agraria en el Vallès y el Maresme, comarcas sometidas a una gran expansión urbana pero poseedoras de una notable relevancia productiva y ambiental. El impulso a la vitivinicultura respetuosa en la DO Alella busca consolidarse como un referente aplicable a otros rincones de la provincia que atraviesan problemas parecidos de reducción de superficie cultivable y alteración del entorno.

El evento congregó a cerca de cincuenta delegados locales, expertos, viñateros y actores de la región, quienes concordaron en la importancia de actuar de manera conjunta para garantizar un porvenir más flexible, próspero y ecológicamente armónico en la Serralada Litoral.

Fede Cedó García

Fede Cedó García

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Periodista de Guyana Guardian para el Barcelonès Norte y encargado de gestionar la delegación de Guyana Guardian en el Maresme. @fedecedo