Mataró denuncia el envío de residuos de
Medio Ambiente
Draft 3:* El ayuntamiento rechaza la

Un sofá y otros muebles de viviendas en un camino forestal de Mataró.

Algunos caminos forestales que dan acceso al entorno natural de Mataró se han convertido desde hace tiempo en vertederos incontrolados de dejadas de diversa índole. Un sofá, una nevera, sillas, muebles desguazados o, incluso, la carrocería prácticamente entera de un coche. Éste es el 'decorado' que hay hace semanas en el camino de Lorita, que sale del barrio de Vallveric para adentrarse montaña arriba. Según datos de 2025, en la ciudad se recogieron 30 toneladas de residuos en vertidos ilegales y, de éstas, entre diez y quince toneladas se encontraban en el entorno natural. El gobierno municipal lamenta el incivismo y el “turismo” de residuos que llega de otros municipios y trabaja en medidas preventivas y reactivas para combatir esta “lacra”.
En caminos y rieras cercanos al entorno urbano del norte de la ciudad, a menudo se pueden encontrar también restos de obra, neumáticos, ordenadores o mobiliario de casas enteras. Hay rincones del bosque que son ya vertederos ilegales que de forma recurrente se llenan de escombros y desechos.
Según comprobaciones realizadas en los últimos meses, la suciedad se acumula durante semanas, hasta que el Servicio de Recogida de Residuos y Limpieza Viaria lo acaba retirando. A los pocos días, sin embargo, aparecen en el mismo lugar nuevos desechos, muebles y escombros que vuelven a inundar el espacio natural más cercano al casco urbano.
El consistorio detalla que existe un “servicio específico” para atender vertidos y que en casos como estos, que afectan al medio natural, la recogida se hace dos veces por semana. Sin embargo, los recursos se han demostrado insuficiente y de cara al nuevo contrato de limpieza, que debe entrar en vigor a finales de año, se prevén recogidas diarias de vertido.
Su servicio para evitar problemas acabó por fallar igual
El teniente de alcalde de Ecología Urbana, Xesco Gomar, ha explicado que el gobierno municipal está “muy preocupado” por la situación, ya que genera un gran gasto de recursos, mucho trabajo y el deterioro global de la imagen de la ciudad. “Mataró no puede ser la capital del vertido del Maresme”, espetó.
De hecho, Gomar lamenta que esto ocurra en una ciudad donde la recogida de residuos prevé un servicio de recogida de voluminosos a domicilio, dos puntos limpios fijos, puntos limpios móviles semanales en los diferentes barrios de la ciudad o la rebaja de la tasa de basura para el buen uso de estos servicios. “Ofrecemos un servicio para que no pase y acaba pasando”, se lamenta.

En este sentido, el concejal también denuncia un alto índice de “turismo de residuos”. Gomar asegura que buena parte de los vertidos provienen de fuera de la ciudad y critica que municipios del entorno no tengan su propio punto limpio o funcionen con contratos del servicio desactualizados que dificultan a los ciudadanos el hecho de deshacerse de estos residuos.
Conscientes de la problemática, el Ayuntamiento de Mataró ya se dotó el pasado año de un cuerpo de inspectores con el objetivo de poner orden en el espacio público. La medida fue una propuesta de Junts, que el gobierno municipal (PSC y Comuns) hizo suya e implementó en mayo de 2025, con vigencia de un año en fase de prueba piloto.
Solo dos inspectores para 130.0
El programa pretendía atacar diferentes problemáticas que permitieran garantizar un buen estado general de la ciudad, como la venta ambulante, la ocupación indebida de la vía pública, los daños provocados por el incivismo y los vertidos incontrolados de residuos en diferentes espacios de la ciudad.
Sin embargo, el nuevo equipo se puso en marcha con un dimensionamiento de sólo dos inspectores y una administrativa, para una ciudad de 131.000 habitantes. Además, estos inspectores se dedican a otras tareas, una realidad en la que Gomar también quiere incidir por tener un equipo exclusivo dedicado a los vertidos. “El futuro nos lleva a esto”, defiende.

Por otra parte, según la ordenanza de residuos municipal, que se actualizó por última vez en 2015, el vertido de desperdicios se considera una infracción grave, con sanciones de hasta 30.000 euros. Además, la reincidencia está castigada como falta muy grave y las multas pueden alcanzar los 60.000 euros.
En estos espacios de entorno forestal, también es habitual ver tierras, escombros y residuos provenientes de la construcción. En estos casos, las sanciones son notablemente distintas. Los importes máximos van de los 1.500 euros, en caso de los particulares, a los 3.000 euros, si proceden de una actividad económica.
Pese al marco normativo, Gomar admite que es difícil enganchar a los infractores porque la mayoría de las veces es imposible vincular los desechos a su titular. “Hay que pillarles in fraganti”, avisa el concejal. Sin embargo, el gobierno municipal también abre la puerta a revisar los importes de las sanciones previstas para redoblar la presión.
