“Estoy decidido a que ningún vecino vuelva a pasar miedo cuando llueva”. Con esta frase, pronunciada en Utiel, el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, sintetizó este lunes el sentido político y emocional de su discurso institucional de final de año, un mensaje de balance en el que combinó el recuerdo de la DANA con la reivindicación de una financiación justa para la Comunitat Valenciana y la vivienda como una prioridad de Estado, junto a una apelación a la convivencia y la estabilidad institucional y a un compromiso personal con la cooperación entre administraciones para afrontar los principales retos sociales y económicos del territorio.
El jefe del Consell eligió Utiel para despedir 2025 por su fuerte carga simbólica. Fue uno de los municipios donde, según recordó, “se vio lo peor de la DANA, pero también lo mejor de nuestra gente”. En su intervención destacó la respuesta solidaria de vecinos y voluntarios, y de manera muy especial la de los agricultores, que “pararon toda su actividad para ponerse al servicio de la sociedad”. Para Pérez Llorca, esa reacción colectiva refleja el carácter de una tierra que “sabe levantarse, trabajar unida y no rendirse nunca”.
El jefe del Consell eligió Utiel para despedir 2025 por su fuerte carga simbólica, fue uno de los lugares más castigados por la dana
El president vinculó ese espíritu solidario con el trabajo diario del campo y con los productos de la Denominación de Origen Utiel-Requena, símbolo del sacrificio y el esfuerzo de quienes cultivan la tierra. Un trabajo que, subrayó, se repite en toda la Comunitat Valenciana y que en fechas tan señaladas debe ser incentivado, protegido y cuidado. “Esa gran tierra que somos es la que a mí me representa”, afirmó, en una defensa implícita de un valencianismo cívico y productivo, alejado de la confrontación.
Un año después de la peor catástrofe de la historia reciente de la Comunitat, Pérez Llorca aseguró que el territorio “sigue recuperándose”. Tuvo un recuerdo expreso para las víctimas de la DANA y para sus familias, a quienes reiteró su empatía, cariño y atención, y se dirigió también a los miles de afectados y damnificados. Según afirmó, la reconstrucción avanza, muchas personas han recuperado ya la normalidad y la Generalitat mantiene su compromiso “con hechos y recursos” hasta que la recuperación sea completa.
Imagen del discurso de Fin de Año del president valenciano desde Utiel
Más allá del balance material, el president quiso subrayar el carácter personal de ese compromiso. “Es mi compromiso personal”, insistió, al afirmar que está decidido a que ningún vecino vuelva a pasar miedo cuando llueva. Para lograrlo, se mostró dispuesto a hablar y colaborar con todas las administraciones públicas, “sean del color político que sean”, con el objetivo de que las obras pendientes en cauces y barrancos se ejecuten de una vez por todas. En este punto, defendió una política basada en la lealtad institucional y el sentido común, por encima de cualquier diferencia ideológica.
El discurso dio paso después a un balance político más amplio. Pérez Llorca recordó que la Comunitat Valenciana abrió “un nuevo tiempo político” hace más de dos años, un periodo de cambio en el que, según dijo, se ha vuelto a trabajar por la convivencia y no por la imposición o la confrontación ideológica. Alertó de que la polarización social “no es sostenible” y apeló a un esfuerzo colectivo para rebajar el tono y escucharse más. Él mismo se comprometió públicamente a hacerlo, reclamando corresponsabilidad al conjunto de la sociedad.
En ese contexto, reafirmó el rechazo de la sociedad valenciana a cualquier forma de violencia, “venga de donde venga”, y quiso tener un recuerdo especial para las cuatro mujeres asesinadas en 2025 a manos de sus parejas. Definió la violencia machista como una realidad dolorosa que debe erradicarse entre todos, integrando este mensaje en una defensa más amplia de la convivencia, la estabilidad y la cohesión social.
Denuncia la violencia machista “como una realidad dolorosa que debe erradicarse entre todos”
Para el president, la estabilidad es la condición imprescindible para consolidar iniciativas, fortalecer proyectos y cultivar la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Una confianza basada en la utilidad de las políticas públicas para mejorar la vida de las personas: en la bajada de impuestos a las rentas bajas y medias, en el mantenimiento del empleo y la inversión para cuidar a los mayores, en la reducción de las listas de espera en sanidad y dependencia, en la libertad educativa y en la garantía de la gratuidad de la enseñanza de 0 a 3 años.
Esa confianza, subrayó, es una responsabilidad compartida por instituciones, partidos políticos y agentes económicos y sociales. En ese marco, defendió la necesidad de alcanzar consensos en asuntos estructurales como la financiación autonómica, que reclamó abordar desde la unidad. A su juicio, una financiación justa es imprescindible para evitar que se vean comprometidos los servicios sociales de alicantinos, castellonenses y valencianos.
El problema del agua ocupó también un lugar destacado en el discurso. Pérez Llorca reclamó aplicar rigor técnico y científico a una cuestión que, a su juicio, ha sido excesivamente politizada. Los regantes, afirmó, necesitan soluciones técnicas, asequibles y efectivas, recordando que el agua ha sido siempre fuente de vida, trabajo y oportunidades para la Comunitat Valenciana.
En el apartado económico, el president defendió que la estabilidad institucional lograda gracias al pacto en Les Corts (con Vox) ha permitido sacar adelante iniciativas que están impulsando la economía valenciana. Menos impuestos y menos burocracia, sostuvo, han contribuido a que en 2025 la economía haya crecido más de lo esperado, como reflejan los indicadores de creación de empresas y empleo. “Por primera vez en la historia, trabajan en la Comunitat Valenciana casi dos millones y medio de personas”, destacó.
Pese a estos datos positivos, Pérez Llorca advirtió de que es necesario seguir defendiendo la competitividad y la innovación de los sectores tradicionales, como el calzado, el juguete, el textil, el cerámico y el turismo, al que volvió a defender libre de una tasa que calificó de confiscatoria. También expresó su apoyo a agricultores, ganaderos y pescadores, a quienes consideró los primeros protectores del territorio y reclamó un trato más justo frente a normativas alejadas de la realidad social valenciana.
El president reconoció que, aunque “los números grandes van mejor”, la economía doméstica sigue siendo una preocupación para muchas familias. Los datos de la cesta de la compra y la dificultad para llegar a fin de mes, dijo, “pueden y tienen que mejorar más”. En este sentido, anunció que, por primera vez, los estudiantes universitarios que aprueben todas las asignaturas de primero no tendrán que pagar su matrícula, como medida para premiar el esfuerzo académico y aliviar la carga económica de las familias.
Uno de los bloques más destacados del discurso fue el dedicado a la vivienda, que el president definió como un derecho fundamental que no puede convertirse en un lujo para los jóvenes. Tras años de inacción, defendió que ahora “toca hacer mucho y hacerlo deprisa”. Explicó que el Plan Vive de la Generalitat ya impulsa la construcción de miles de viviendas de protección pública y la reducción de impuestos en la compra, pero advirtió de que la Generalitat no puede actuar sola.
Uno de los bloques más destacados del discurso fue el dedicado a la vivienda
En este punto, Pérez Llorca apeló al consenso en una cuestión que calificó de “Estado” y reclamó la implicación del Gobierno de España para que se sume al Plan Vive y rebaje el IVA en la compra de vivienda. Subrayó que no se trata de una cuestión política ni ideológica, sino de sentido común y de corresponsabilidad institucional.
El discurso concluyó con un mensaje de marcado tono personal. El president recordó que asumió el cargo con un objetivo claro: trabajar por los valencianos y valencianas. Reiteró la necesidad de avanzar juntos, dejar a un lado el ruido y la crispación y afrontar unidos los retos que vienen, como la simplificación administrativa, la bajada de impuestos, el apoyo al campo, el refuerzo de los servicios públicos y la garantía del derecho a la vivienda.
En estos momentos finales del año, Pérez Llorca compartió un propósito y un deseo. El propósito, escuchar todas las voces de la sociedad y trabajar por los intereses de cada una de ellas. El deseo, que los ciudadanos sientan que al frente del gobierno de todos los valencianos hay un president cercano, presente y comprometido, “sin excepciones”.
