Un minuto de silencio

Si tú me has entendido

Las Claves

  • El Levante UD rindió un emotivo homenaje a Delia Bullido, su jefa de comunicación durante veinticinco años, fallecida recientemente por cáncer.

Una mirada apenada tras unos bellos anteojos verde pálido, atuendo listado, y un cabello extenso, dorado y algo ondulado. Sujeta la mano de su progenitor, a quien se observa sollozar con amargura cuando las cámaras lo captan. Mientras tanto, ella camina sobre la hierba con la vista perdida en la lejanía. ¿En qué estará reflexionando? Siento pesar por esa criatura, a la que no trato, pero la imagino en ese lugar, observando a tal multitud recordando a su progenitora. El monitor del recinto muestra el retrato de Delia Bullido y, ojalá jamás experimente algo así, su recuerdo es honrado con un profundo aplauso al concluir el tiempo de recogimiento.

Quien presenciara durante este fin de semana el tributo que el Levante UD brindó a la que fuera su responsable de comunicación por un cuarto de siglo, decesada el anterior diciembre, ciertamente se habrá conmovido. El conjunto granota, experto en conmover profundamente con sus actos de recuerdo (como se observó en la dana o después del fuego de Campanar, donde fallecieron seguidores), ovacionaba a su colega, que no logró vencer esa constante y espantosa dolencia a los 49 años. Cáncer, mujer, juventud, periodismo... Diversos términos determinantes en un mismo relato, y con este desenlace.

Un momento del homenaje a la periodista Delia Bullido en el último partido del Levante UD

Un momento del homenaje brindado a la periodista Delia Bullido en el transcurso del último partido del Levante UD.

Levante UD

Es preciso aclarar que no conocía a Bullido, una figura atrayente según la describen sus compañeros, “una gran persona”, indican también. Comentan sobre ella “qué buena tía era”, “el carácter que tenía”, la dedicación y el empeño que ponía en sus labores. Destacan su coraje al ser precursora en la compleja tarea de gestionar la comunicación de una entidad futbolística: “Hace 25 años ser jefa de prensa conforme ha estado de masculinizado... Su carácter era su principal instrumento”, relata sobre ella Puri Naya, responsable de comunicación del Levante UD. Tantos tributos. Y simultáneamente, qué gran pesar. 

Ejerció su labor en el gabinete de comunicación del Levante, siendo su jefa por cerca de veinte años, y se encontraba de baja médica desde el pasado 1 de julio de 2024. En su memoria, las insignias del estadio se mantuvieron a media asta y los capitanes de los dos conjuntos -el Levante se medía al Espanyol- situaron ramos de flores encima de los emblemas localizados en el acceso al campo desde el túnel de vestuarios. Igualmente, dispusieron una elástica de ambos clubes con su nombre en la espalda.

Se menciona acerca de ella “qué buena tía era”, “el carácter que tenía”, la dedicación y firmeza que ponía en cada una de sus labores. Destacan su coraje por ser pionera en la tarea frecuentemente compleja de gestionar la prensa de un club de balompié.

La menor continúa presente cuando el ruido regresa y los vítores aumentan. Los dirigentes y los deportistas les dan aliento. Se contienen apretando los dientes ante la tristeza. Los cronistas la mencionan en sus charlas y el mundo digital resuena con ese momento evocándola aún sobre el campo del Ciutat de València.

Continúo dándole vueltas a esa pequeña, que regresa a su hogar y arranca otro periodo sin su madre. El lunes fue el 66.º aniversario del nacimiento de la mía. Sigo recordando esa mirada apenada. Confío en que recuperen el júbilo una vez concluya esta época de sufrimiento.

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