
Un senador por Tabarca
Durante estas jornadas de gran brillo editorial por el lanzamiento del reciente compendio de artículos “Una dècada valenciana a Guyana Guardian” (NPQ Editores) y su constante difusión en televisión, radio y diversos medios, recuerdo aquel tiempo singular en el que la Joventut Valencianista (JV), hace tres décadas, concentraba la energía social del valencianismo bajo un solo estandarte: la integración de la totalidad del valencianismo político. Al igual que hoy resulta tan actual la convergencia y el acuerdo de las fuerzas situadas a la izquierda de la socialdemocracia (puesto que en el sector conservador la alianza tipo UTE de PPVOX ya es una realidad)… las cosas habrían sido muy diferentes para el nacionalismo valenciano si se hubiesen vencido entonces los individualismos y la fragmentación, les aseguro.

Pues por ello, junto la época de mis primeros articularios, esta vez recopilando tribunas y opiniones recabadas en mi otro periódico mercantil y valenciano, la añorada JV lanzó al mercado un volumen titulado “L’únic valencianisme racional” parido por Les Tres B (Bellido, Bisbal y Bertomeu). Y mira tú por dónde tres décadas más tarde vuelven a saltar a la palestra otras tres B, éstas con más recorrido y raigambre… Bastidas, Blanch y Baldoví. A saber, los tres mosqueteros propuestos ante las Corts Valencianes para levantarse en armas por el reconocimiento y la restitución de nuestro vilipendiado derecho civil propio y autóctono ante el malvado gobierno central de turno como pérfido cardenal Richelieu y sus Cortes Generales. Ni más ni menos que la reparación de nuestro menoscabado autogobierno.
La prestigiosa asociación Juristes Valencians ha solicitado que el President de la Generalitat Pérez Llorca intervenga de forma directa en la elección de los parlamentarios de Corts Valencianes encargados de defender la modificación constitucional para el restablecimiento real del Derecho Civil Valenciano. Debido a la reputación de los organismos estatutarios valencianos, resulta apremiante contestar con prontitud a la carta remitida el anterior 21 de octubre del año pasado por la presidenta del Congreso Francina Armengol a la cámara valenciana. Manos a la obra, por favor.
El palleter José-Ramón Chirivella, a la sazón presidente de los juristas patriotas, ha denunciado que el PPCV con su manifiesta falta de implicación en esta cuestión está bloqueando el proceso de elección de los diputados, y por tanto la recuperación de derechos civiles para los valencianos -como la custodia compartida de hijos caso de crisis familiar o la aplicación del régimen económico de separación de bienes, o la posibilidad de disponer de normas sucesorias más modernas y útiles para la pervivencia de la empresa familiar-. Compara su actitud con la de los diputados populares en el Parlament Balear, que en 15 días eligieron a los diputados encargados de la defensa ante el Congreso de la reforma del artículo 69-3 de la Constitución para dotar a Formentera de un senador de forma independiente al elegido por la isla de Eivissa.
La reconocida asociación Juristes Valencians ha solicitado que Llorca participe activamente en la selección de los parlamentarios de Corts encargados de promover la modificación constitucional para el restablecimiento pleno del Derecho Civil Valenciano.
Teniendo en cuenta que el anterior 10 de febrero del presente ejercicio la sesión plenaria del Congreso de los Diputados admitió a trámite la reforma de Formentera, resulta necesario instar tanto al PPCV como al PSPV a reclamar una gestión similar para la reforma valenciana ante la Presidenta del Congreso y también a las formaciones parlamentarias del PP, PSOE y Sumar. Se trata de un asunto de justicia y equidad.
Los parlamentarios regionales tendrían que reconocer la relevancia de cumplir con lo sostenido por las Corts Valencianes a partir de 2020 y alinearse con el deseo de gran parte de los consistorios de la Comunitat Valenciana que ya han manifestado su apoyo a este gran proyecto y demanda. Del mismo modo frente a los representantes valencianos en el Congreso, instándoles a que demanden a las diversas formaciones políticas un procedimiento igual para la modificación constitucional valenciana que el de la balear, y que tras designar a nuestra comitiva de defensa (la popular Bastidas, el socialista Blanch y el valencianista Baldoví), se gestione la iniciativa de recuperación del Derecho Civil Valenciano en la sesión inicial del Congreso. Simplemente eso.
A lo largo de estos días surgirán novedades legislativas sobre el asunto, o quizá no. La inacción de los representantes y organismos valencianos es manifiesta y nociva. Se percibe un desinterés total en este y otros puntos esenciales para los cinco millones de habitantes de esta castigada Comunitat Valenciana. Continuamos con la tónica de siempre: la carencia de relevancia y poder de los valencianos en los mecanismos del Estado, añadida a la apatía y el desprecio con que se nos margina y ofende desde la Villa y Corte. Por estas razones, si vuelve a fallar esta urgente propuesta de decoro y valoración propia como nacionalidad histórica, comunicaré el arranque de la movilización para conseguir la elección constitucional de un senador específico para nuestra isla de Tabarca, fruto del enfado y la determinación. Comienzo a preparar el equipaje para trasladarme en ferry a la Illa Plana. Y a instalar las urnas.