Comunidad Valenciana
Mamen Monsoriu

Mamen Monsoriu

Escritora y librera

Pérez Carbonell sobre Mañana seguiré viv

Uno comienza a sentirse escritor el día que aprende a crear personajes. Lo más complicado del proceso, creo, es establecer una coherencia entre la trama y sus protagonistas. Y es que, de una forma silenciosa, al engendrar un personaje, estamos concibiendo su biografía. Porque, ¿qué es uno sin la vida que carga a sus espaldas? ¿acaso sabría alguien explicar cómo es sin hablar de lo que ha vivido?

Portada del libro “Mañana seguiré viva” de Marta Pérez-Carbonell
Portada del libro “Mañana seguiré viva” de Marta Pérez-CarbonellLVE

Mañana seguiré viva es la segunda novela de Marta Pérez Carbonell, una de las voces literarias más potentes del panorama contemporáneo. La autora debutó en narrativa con Nada más ilusorio —historia con la que conquistó el corazón y el buen gusto de los lectores— y, dos años después, nos regala al personaje de Linda Rams, actriz en la época dorada del cine italiano, retirada ahora en el hotel Formentor.

La novela es la reconstrucción de una vida hecha de imágenes táctiles: estampas de infancia, gestos detenidos en el tiempo, latidos que todavía se sienten. La primera de ellas, precisamente, cimenta el hilo conductor del libro: Linda conversa con Lorenzo, el periodista que está escribiendo su biografía —el mismo en cuya palabra depositó su confianza una vez y no dejó de hacerlo— en la terraza del hotel. Desde ese lugar cómodo que parece una conversación entre amigos, van recreando los momentos épicos que han sellado su historia. Una vida marcada por la serendipia, la fama y su revés. Donde el éxito no puede ser saboreado si existe una grieta que lo atraviesa todo.

A través de ese repaso vital emergen temas profundamente humanos: la compleja relación madre-hija, la ambición profesional y el precio de la fama, el amor y la delgada línea que lo separa de la amistad. La prescripción de los secretos. Pero hay un tema que late con especial fuerza: la familia que se elige.

La novela es profundamente nostálgica, pero no en un sentido complaciente. Y esa nostalgia está profundamente ligada a la maternidad, a cuánto extrañamos a la persona que éramos antes de convertirnos en madres. Lo que nos devuelve, inevitablemente, a la infancia. Marta reivindica la necesidad de rescatar esos sentimientos del pasado que dábamos por perdidos.

La escritora posee el talento de bucear en las profundidades sin dejarse arrastrar por la fuerza de su gravedad. Me explico: ni se recrea en la nostalgia, ni la endulza. Es sobria en su escritura. Tierna, pero nunca complaciente. La trama avanza desde la mirada del mundo a Linda, hasta la mirada de Linda al mundo. La biografía deja de ser un escaparate para convertirse en una devolución de perspectiva. Dejamos de mirar a la actriz para mirar con ella.

La escritora posee el talento de bucear en las profundidades sin dejarse arrastrar por la fuerza de su gravedad. Me explico: ni se recrea en la nostalgia, ni la endulza”

Mañana seguiré viva es una novela soberbia, elegante, inteligente y tierna. Un ejercicio brillante que te sitúa a la misma distancia de todas tus versiones. Tal vez la literatura sirva para eso: para reconciliarnos con quienes fuimos, con quienes somos y con quienes ya no volveremos a ser. Y para recordar que, aunque la vida sea lo que pasa, lo que no pasa también nos construye. De alguna manera.