El estrépito nocturno sigue afectando
Denuncia vecinal
Critican la pasividad municipal ante los excesivos niveles

“Queremos dormir”, dicen carteles que cuelgan de los balcones en el Casco Antiguo de Alicante.

“Queremos dormir”, “por favor, respeta a los vecinos”, “tenemos derecho a descansar”. Son quejas, expresadas de viva voz y en carteles que cuelgan de los balcones del Casco Antiguo de Alicante, el barrio viejo de la ciudad, que vive un “renacimiento” propiciado por la multiplicación de alojamientos turísticos que llena sus calles de ambiente y los negocios hosteleros de clientes, al tiempo que genera una incomodidad constante a los vecinos en noches más cortas de lo que deberían.
La queja no es nueva. Incluso cuando el turismo internacional no era sombra de lo que es ahora las modas cíclicas que ocurren en todas las ciudades llenaban los bares y pubs de la zona de un público autóctono ruidoso y bullanguero que con frecuencia entraba en conflicto con el vecindario. Que 'el Barrio' se pusiera de moda era un gran negocio para algunos y una pesadilla para otros.
“Queremos dormir”, “por favor, respeta a los vecinos”, “tenemos derecho a descansar”, dicen carteles en los balcones
Sin embargo, la novedad es que ahora existe una normativa aprobada para poner límites a los desahogos expansivos de la juventud, una normativa derivada de la obligación legal de calificar como Zona Acústicamente Saturada estas calles y algunas del Centro Tradicional, como la muy alborotada y peatonal Castaños, que impone cierres prematuros y prevé sanciones por incumplimiento. Lo que los vecinos denuncian ahora es que ni se cumplen los horarios ni las autoridades actúan.
De hecho, existen datos publicados en la red municipal de monitorización acústica, accesible públicamente, en los que resulta fácil comprobar cómo varios sensores instalados en el entorno del Casco Antiguo registran niveles nocturnos muy por encima de los límites que establece la Ordenanza Municipal de Protección contra la Contaminación Acústica.
La novedad es que ahora existe una normativa aprobada para poner límites
Recogiendo las quejas vecinales, el concejal socialista Raúl Ruiz explica que “el Ayuntamiento tiene sensores que miden el ruido en tiempo real y confirman que la ordenanza se está incumpliendo noche tras noche, pero no actúa. Es como tener un radar que detecta exceso de velocidad y decidir no multar nunca”.
El Casco Antiguo de Alicante está declarado Zona Acústicamente Saturada (ZAS), una figura legal que se aplica precisamente cuando los niveles de ruido superan de forma reiterada los límites permitidos y obligan al Ayuntamiento a adoptar medidas extraordinarias de control, limitación de actividades y vigilancia.

“Si en una zona declarada oficialmente saturada de ruido el propio Ayuntamiento está registrando incumplimientos continuos a través de sus sonómetros y aun así no actúa, estamos ante una negligencia de la política municipal de control acústico que vulnera el derecho al descanso de los vecinos”, señala el edil Raúl Ruiz. “Los vecinos no están pidiendo nada extraordinario, sólo piden que se cumpla la normativa municipal y que el Ayuntamiento haga cumplir los límites de ruido que él mismo ha aprobado”.
El Grupo Socialista resalta que la normativa municipal fija límites de ruido estrictos durante el periodo nocturno para garantizar el descanso de los vecinos, y ha advertido de que la pasividad del equipo de gobierno del Partido Popular convierte la ordenanza en papel mojado. “Este problema no es únicamente de convivencia, sino que afecta también a la salud pública, ya que la exposición prolongada al ruido nocturno está vinculada a trastornos del sueño, estrés y problemas cardiovasculares, tal y como advierten organismos como la Organización Mundial de la Salud”, añaden.