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Walker Evans: el fotógrafo que usó lo cotid

Exposiciones

 Hasta el 24 de mayo de 2026, el KBr de Fundación MAPFRE reúne 230 obras del fotógrafo en una exposición que recorre su trayectoria desde los años 20 hasta sus experimentos con Polaroid en los 70

'Subway Passengers, New York', 1938 

'Subway Passengers, New York', 1938 

© Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Walker Evans fue uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, pero su obra no necesita gestos espectaculares ni escenas grandilocuentes para retratar una época. Le bastan un rostro anónimo, un escaparate, una fachada o una calle cualquiera para mostrar cómo se construye el relato visual de su tiempo. En esa mirada a lo común reside buena parte de su fuerza y también de su legado. 

La exposición Walker Evans. Now and Then, que presenta el centro de fotografía KBr Fundación MAPFRE, invita a recorrer la trayectoria de uno de los grandes nombres de la fotografía del siglo XX y a entender el alcance de una influencia que sigue viva en generaciones posteriores de artistas. Comisariada por David Campany, director creativo del International Center of Photography de Nueva York, la muestra propone una amplia revisión de su trabajo, reuniendo 230 obras y publicaciones organizadas en doce secciones. Puede verse en Barcelona hasta el 24 de mayo de 2026.

'Corner of State and Randolph Streets', Chicago, 1946 
'Corner of State and Randolph Streets', Chicago, 1946 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Libro clave para comprender la fotografía actual. 

Walker Evans fue mucho más que un fotógrafo documental. Su manera de aproximarse a la realidad, alejada del artificio y de cualquier teatralidad, ayudó a definir un lenguaje visual decisivo en la historia de la fotografía moderna. Sus imágenes, austeras en apariencia y complejas en su trasfondo, retrataron la vida cotidiana, los paisajes urbanos y rurales, y los rostros anónimos de un país en transformación. 

Interesado desde joven por la literatura, comenzó a entender la fotografía como algo profesional tras su estancia en París en la década de 1920. A partir de ahí desarrolló una carrera de más de cincuenta años en la que abordó temas muy diversos: de la arquitectura victoriana a las escenas callejeras, de los retratos del metro de Nueva York a sus imágenes del sur de Estados Unidos en plena Gran Depresión. También fue editor, escritor y diseñador, y cuidó especialmente la manera en que su obra llegaba al público a través de revistas, libros y exposiciones.

'Sidewalk and Shopfront', New Orleans, 1935 
'Sidewalk and Shopfront', New Orleans, 1935 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Del joven moderno a la arquitectura del siglo XIX 

Fascinado por la literatura y la modernidad visual europea, Evans pasó buena parte de 1926 en París, donde estudió en la Sorbona y profundizó en autores como Baudelaire, Flaubert o James Joyce. A su regreso a Estados Unidos se volcó en la fotografía, dirigiendo pronto su atención hacia la arquitectura popular y aquellos edificios y entornos que la sociedad de masas amenazaba con hacer desaparecer. Sus primeras imágenes de casas victorianas y sus alrededores, tomadas desde comienzos de la década de 1930, ya dejaban ver una constante de toda su producción: la atención a lo que permanece frente a la estandarización del mundo moderno.

Los signos de la ciudad y la fuerza de lo anónimo 

Uno de los grandes intereses de Evans fue la cultura visual de lo cotidiano. A diferencia de otros fotógrafos de su tiempo, no apartó de sus encuadres los letreros, las vallas publicitarias, los carteles o los escaparates. Al contrario: entendió que esos elementos decían algo esencial sobre la sociedad que los producía.  

'Penny Picture Display', Savannah, Georgia, 1936 
'Penny Picture Display', Savannah, Georgia, 1936 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

En sus fotografías, palabra e imagen conviven hasta el punto de que una señal urbana puede convertirse en un documento sobre una época, una forma de consumo o una determinada idea de progreso

También retrató pasajeros del metro, personas que cruzaban la calle o habitaban espacios alejados del foco. Esa elección tampoco era casual porque en sus imágenes el retrato de la modernidad se construye desde lo anónimo, con una fotografía directa, precisa y atenta a lo cotidiano.

Del mundo rural a la modernidad en transformación 

Uno de los capítulos más decisivos de la obra de Walker Evans es el de las fotografías que realizó en el sur de Estados Unidos en la década de 1930. Allí documentó la vida de arrendatarios agrícolas en un contexto marcado por la pobreza y la dureza de la Gran Depresión. De ese proyecto, desarrollado junto al escritor James Agee, surgiría después el libro Let Us Now Praise Famous Men, convertido con el tiempo en una referencia central del documental moderno.

'West Virginia Living Room', 1935 
'West Virginia Living Room', 1935 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

La exposición recupera este momento como una de las grandes estaciones del recorrido. Las fotografías realizadas en el verano de 1936 sobre tres familias de arrendatarios agrícolas dieron forma a una secuencia de treinta y una imágenes separadas del texto y sin pies de foto, una decisión inusual para la época que reforzó la potencia autónoma de unas imágenes centrales para entender la representación visual de la pobreza en el siglo XX.

Sin embargo, reducir su obra a ese capítulo sería simplificarla. La muestra amplía esa lectura hacia otros territorios igualmente reveladores: su estancia en La Habana en 1933, donde desarrolló una mirada más compleja sobre la vida callejera cubana, y su atención a la transformación de las ciudades, al impacto del automóvil, a Chicago, a las pequeñas poblaciones y a los objetos cotidianos que resistían al avance de la estandarización. 

'42nd Street', 1929 
'42nd Street', 1929 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Walker Evans encontró en la tensión entre modernización y permanencia un territorio especialmente fértil para su obra

Una revisión de largo alcance 

La muestra que presenta el KBr de Fundación MAPFRE, organizada en doce secciones temáticas, recorre la variedad de asuntos y enfoques que atravesaron la obra de Evans, desde sus primeros autorretratos de los años veinte hasta sus experimentos con la cámara Polaroid en la década de 1970. También incorpora publicaciones y proyectos editoriales, así como sus trabajos de documentación de escultura africana para el MoMA y una faceta menos conocida para parte del público: su obra en color. 

'Boarded-up House', Stonington, Connecticut, 1974 
'Boarded-up House', Stonington, Connecticut, 1974 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

A través de fotografías, libros y publicaciones, la exposición subraya la influencia duradera de su forma de mirar y su aportación a una nueva manera de entender la fotografía y su relación con la realidad

Una obra que sigue hablando al presente 

Volver hoy a Walker Evans no significa solo revisar a uno de los grandes nombres de la historia de la fotografía. Significa detenerse en una manera de observar que sigue resultando fértil en un presente saturado de imágenes: una mirada capaz de conceder valor a lo ordinario y de mostrar hasta qué punto lo cotidiano puede ser también una forma de comprender un país y una época. 

'Chain-nose Pliers', 1955 
'Chain-nose Pliers', 1955 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

La muestra se acompaña, además, de un catálogo que reproduce todas las fotografías expuestas e incorpora ensayos de David Campany, la escritora Stephanie LaCava y la comisaria Sara Ickow, junto con algunos de los textos que el propio Walker Evans escribió para las revistas con las que colaboró. Editado en castellano y catalán por Fundación MAPFRE, cuenta también con una coedición en inglés publicada por Thames and Hudson.

Más allá de su valor histórico, Walker Evans. Now and Then confirma hasta qué punto su obra sigue ofreciendo una forma lúcida y exigente de mirar el mundo.