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La evolución neorreal de Pérez Siqu

Fotografía

 El centro KBr estrena exposición

Roquetas del Mar, 1973 

Roquetas del Mar, 1973 

© Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

Una mujer junto a su hija pequeña, una niña esperando en la puerta de casa, un grupo de menores que corretean y juegan en la calle. Son escenas que nos hacen viajar a la Almería de los años 50 y 60 y recorrer el humilde barrio de La Chanca, donde el fotógrafo Carlos Pérez Siquier pasó largas jornadas retratando su día a día. Figura esencial en la escena artística española, contribuyó a consolidar la fotografía como disciplina profesional en el país dejando una profunda huella en su legado. Hoy, el centro de fotografía KBr de Fundación Mapfre le rinde culto con una exposición que nos sumerge en su imaginario, que es también el de una España marcada por el auge del destape, la libertad de expresión y el turismo de masas. 

'La Chanca', Almería, 1957 
'La Chanca', Almería, 1957 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

Pérez Siquier. Colecciones Fundación Mapfre se inicia con la serie La Chanca, influida por el neorrealismo italiano y su vivo retrato de la pobreza, la destrucción y la vida cotidiana tras la Guerra Civil.

Definida por el propio Pérez Siquier como un «reportaje puro», el proyecto se fraguó tras sus visitas regulares a este barrio en la periferia de Almería. Allí, el fotógrafo se convierte en un elemento más de la realidad que contempla desde fuera; en un observador respetuoso y cómplice de esa vida cotidiana. Una vida que retrata desde una profunda dignidad, la de una comunidad marcada por el subdesarrollo, los bombardeos y la pobreza pero también por la lucha, la resistencia, la alegría y la complicidad. Con imágenes mayormente en blanco y negro, la delicadeza de su mirada es el reflejo de una España olvidada que gracias a él se sitúa en el centro del debate social.

Inspirada en el neorrealismo italiano,

'La Chanca', Almería, 1958 
'La Chanca', Almería, 1958 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

Más adelante retratará de nuevo La Chanca, esta vez en color y centrándose en el paisaje y su morfología; así, abundan el tono ocre de las rocas, las chabolas y las sábanas tendidas al sol. Ese gesto consciente es en realidad el preámbulo de las series fotográficas que vendrán después, como Informalismos, donde abandona la figura humana para centrar su mirada en las superficies de los muros de La Chanca. El muro se convierte en protagonista y, al mismo tiempo, en una reivindicación del objeto y el espacio urbano como elementos repletos de significado que nos permiten entender la transformación social y cultural de la España de la transición.

'La Chanca', Almería, 1965 
'La Chanca', Almería, 1965 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

Sin embargo, fue con La playa que logró calar en el imaginario colectivo de la época. La espontaneidad de esas fotografías eran un claro retrato del momento, con el inicio del turismo de masas y todo lo que trajo consigo: la llegada de viajeros a las playas de la costa almeriense, la normalización de otros rostros y otras formas de vestirse, distintas a las habituales, e incluso la adopción de nuevos hábitos culturales. Esa realidad efervescente y costumbrista se potencia con el uso del color, que se convierte en un vehículo narrativo para evidenciar el contraste entre lo tradicional y lo moderno, lo local y lo global.

Marbella, 1974 
Marbella, 1974 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

En las fotografías de Pérez Siquier encontramos bañadores llamativos, accesorios playeros que no habíamos visto hasta ese momento, gestos y poses espontáneos, maquillaje y mucho aceite bronceador sobre cuerpos orientados a pleno sol que parecen estar lejos de cualquier preocupación. Era, en realidad, el retrato coral de una España en plena transformación social que empieza a abrirse al turismo, al ocio y al consumo. 

Almería, 1973 
Almería, 1973 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

No obstante, el empleo consciente de la tonalidad constituía igualmente un acto de reivindicación en una etapa en la que todavía no contaba con el beneplácito total de los sectores académicos. Paralelamente, posibilitaba forjar lazos con el discurso del arte contemporáneo internacional, que en aquellos años iniciaba su consolidación mediante corrientes como el minimalismo, el arte conceptual o el arte pop; este último, un estilo que sirve de inspiración al fotógrafo.

'La playa' refleja el cambio social de

Roquetas de Mar, 1975 
Roquetas de Mar, 1975 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

Tras la eclosión de las fotografías que conforman La playa llegó la serie Trampas para incauto s. En ella, Pérez Siquier culmina su exploración del paisaje urbano y social desde una mirada crítica, lúdica y, una vez más, profundamente estética. Lo hace centrándose en los objetos, símbolos y escenarios que ha dejado consigo la sociedad de consumo. Son los rastros de lo que ya fue. Parasoles con escenas de cine, muñecos gigantes de feria, fachadas decoradas con elementos kitsch

En definitiva, imágenes cargadas de humor que nos invitan a cuestionar la realidad presente, como si, de alguna forma, fueran las consecuencias de todos esos momentos previos de goce infinito. Aun así, la capacidad del fotógrafo para hacernos reflexionar sobre temas sociales desde el sentido del humor y en ocasiones lo surrealista logra transformar lo vulgar en arte.

Cádiz, 1980 
Cádiz, 1980 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

La intuición intimista que nace en Trampas para incautos se consolida en Encuentros, una serie que marca un punto de inflexión en la trayectoria del fotógrafo y donde plasma la poética del entorno. En ella vemos escenas aparentemente banales que se transforman en momentos de revelación estética y nos invitan a mirar con otros ojos aquello que suele pasar desapercibido. Son, así, fotografías que de algún modo nos enseñan a mirar, y lo hacen en un contexto geográfico donde el ojo apenas había sido educado para ello. En ellas abundan los paisajes del litoral almeriense, como el Cabo de Gata o Roquetas de Mar, que le permiten ahondar en la metáfora y alcanzar una dimensión lírica.

Marbella, 1983 
Marbella, 1983 © Pérez Siquier, VEGAP, Barcelona, 2026

La exposición de Pérez Siquier se cierra con La Briseña, una serie de fotografías íntimas y reflexivas que coinciden con el final de su vida. El título del proyecto responde al nombre que le puso a su hogar, un cortijo en la localidad almeriense de Benahadux al que llegaba siempre una brisa. Fue ese entorno sobre el que se replegó en busca de lo esencial y lo espiritual. El resultado son imágenes de pequeño formato y en color, donde se capturan objetos cotidianos, rincones domésticos y juegos de luz sobre las paredes encaladas propias de la zona. 

En palabras del propio fotógrafo, La Briseña es “el retiro ideal para enfrentarme a un paisaje austero, de espacios abiertos a la mirada”. Una mirada que puso el punto final a su vida; a una vida que prácticamente no salió de su Almería natal, de sus calles de casas bajas, de su alegre gente y su folclore. Y que le hizo ganar el Premio Nacional de Fotografía en 2003, aunque Pérez Siquier siempre entendiera —al igual que un niño— el gesto de retratar como un juego que le permite ir en busca de algo más profundo y honesto, algo que queda lejos del éxito y el reconocimiento.