“El maquillaje embellece, no encubre”: el error con la sombra de ojos que conviene evitar después de los 40
Belleza
Clara Cervera muestra el procedimiento para lograr una mirada más almendrada mediante el empleo de cuatro artículos que permiten ocultar los rastros de la edad.

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Aplicar cosméticos tras alcanzar los 40 años suele volverse difícil si se carece de dominio sobre los métodos adecuados. Según señalan los expertos en belleza, durante esta etapa las señales iniciales de la edad comienzan a manifestarse y resulta frecuente percibir los párpados ligeramente descendidos o los surcos faciales más acentuados.
Los cosméticos pueden funcionar como un excelente recurso para ocultar el envejecimiento en la cara, siempre que se comprenda correctamente el empleo de los artículos. Una de las equivocaciones más habituales es aplicarse productos del mismo modo que a los veinte años, un desacierto notable que provoca que el aspecto final carezca de naturalidad.
Los ojos representan una de las áreas cuya aplicación de cosméticos suele ser más compleja. La experta en estética Clara Cervera señala que es habitual cometer el fallo de enfatizar demasiado la expresión ocular, lo cual genera una apariencia de párpados descendidos que añade una edad superior a la real. “Mucha sombra puede echarte años encima, pero poca sombra, mal puesta, también”, advierte.
Con el propósito de eludir este resultado tan poco estético, la especialista ha publicado en redes sociales un clip en el que demuestra cómo maquillar adecuadamente el ojo para lograr un efecto mucho más hermoso y revitalizante. “Procura maquillarte para embellecerte, no para encubrirte”, sugiere.

La fase inicial requiere escoger una sombra de colores neutros y extenderla adecuadamente por el párpado, hacia la región superior y con trazos hacia arriba. “Si usas un segundo tono que no sea extremadamente oscuro ni lo metas solo en el hueco de la cuenca (eso potencia hundimiento y caída) súbelo hasta poco antes de la ceja”, sugiere.
El artículo posterior consiste en una sombra de ojos de tono intenso que debe extenderse junto al nacimiento de las pestañas empleando un pincel tipo lápiz, partiendo habitualmente del centro ocular —tomando la pupila como referencia— en dirección externa. “Eso hará que se alargue visualmente el ojo y se disimule la edad y la caída del paso del tiempo”, comenta Cervera, quien repite este proceso en la zona inferior del párpado. La especialista intensifica dicho trazo mediante un lápiz con el fin de obtener una mayor permanencia. “Pero ni saco rabillo ni paso del centro”, afirma. El look se completa aplicando “mucha” máscara de pestañas para enfatizar todavía más la amplitud de la mirada.

