Felipe Figueroa, psicólogo, sobre la hiperestimulación: “El uso prolongado de redes sociales provoca el mismo efecto que las drogas”
Bienestar
Ante este consumo excesivo es importante saber cómo utilizar estas herramientas de forma positiva para evitar que genere, en algunos casos, ansiedad, tristeza o inseguridad
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TikTok e Instagram son las principales redes sociales donde se da este fenómeno.

Los formatos cortos de contenido en redes sociales es cada vez más común y funcionan muy bien para captar la atención del usuario y atraparlo. ¿Alguna vez has pasado horas viendo vídeos sin darte cuenta? Es algo normal y se debe a la hiperestimulación que crea este tipo de formato que engancha a quien lo consume.
Los vídeos cortos dominan las dos redes sociales más populares: Tik Tok fue quien inventó lo que se conoce como “scroll” (deslizar contenido de la pantalla), y luego Instagram con la aparición de los “Reels”. Aunque en ambas aplicaciones se permite publicar vídeos de hasta 10 minutos, es extraño ver vídeos que superen el minuto de duración para retener la atención de quien lo ve.
Un estudio hecho por la Universitat Oberta de Catalunya, junto a la Universidad Pompeu Fabra, en la que participaron más de 1.000 jóvenes de entre 12 y 18 años, reveló que en 2024 uno de cada cinco jóvenes españoles pasaron más de dos horas al día en TikTok.

En cuanto al tipo contenido que consumen los usuarios, el estudio muestra una diferencia en el género. Haciendo bueno el tópico, los chicos se interesan más por videojuegos y deportes profesionales, mientras que las chicas consumen más contenido de belleza y moda.
¿Por qué los vídeos cortos enganchan tanto?
Este tipo de consumo desde la adolescencia o edades previas, puede generar adicción y afectar al cerebro. Según Felipe Figueroa Martínez, psicólogo educativo de la Universidad de Talca, destaca en Cooperativa Ciencia que “el uso prolongado de redes sociales y el consumo de reels, provoca el mismo efecto que las drogas. Esto se debe a la liberación de dopamina en el cerebro, que es el neurotransmisor relacionado con el placer y la gratificación”.
El experto pone atención en cómo los efectos psicológicos de este contenido corto produce una disminución en la capacidad de atención ya que “estos formatos están diseñados para provocar, en pocos segundos y gracias a los estímulos audiovisuales, una gratificación instantánea, lo que termina por disminuir la capacidad para concentrarse en tareas largas y complejas”.
Ante este consumo excesivo es importante saber qué hacer y cómo utilizar estas herramientas de forma positiva para evitar que genere, en algunos casos, ansiedad, tristeza o inseguridad. “Alguien que tiene un uso moderado es capaz de controlarse y pueden, si quieren, dejar de usarlo y no les va a generar una ansiedad, ni sensación de estrés”, explica Felipe Figueroa.
Profesionales como Mireia Montaña, profesora de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, destacan la importancia de no limitarse solo al control parental o la desconexión digital. Para ella es importante también impulsar programas educativos que fomenten hábitos digitales saludables entre los jóvenes y doten a sus familias de estrategias de acompañamiento.
