Mar Ricart, psicóloga y neurocientífica: “Si después de Navidad estás más sensible o cansada es que tu sistema nervioso está procesando lo que ha tenido que sostener”
NAVIDAD
La experta detalla que durante las reuniones familiares se activan las memorias emocionales porque el cuerpo recuerda lo que dolió

Mar Ricart, psicologa y neurocientifica / Niu

La Navidad es un período que para muchos es una especie de paréntesis luminoso en el calendario: reuniones familiares, mesas llenas, reencuentros, regalos y una alegría generalizada. Sin embargo, detrás del imaginario colectivo y de la necesidad general de estar feliz, estas fechas pueden tener un impacto psicológico más complejo de lo que suele admitirse.
Durante la época navideña, se alteran rutinas, horarios y alimentación. Además, también aumenta la exposición social y se activan las expectativas familiares que no siempre se cumplen. Una situación que puede generar cansancio emocional, ansiedad o una comparación constante. Y ¿cómo se puede digerir emocionalmente este período posnavideño?
¿Cómo recuperarse emocionalmente después de Navidad?
La psicóloga y neurocientífica, Mar Ricart, señala que después de Navidad muchas personas sienten “cansancio emocional, tristeza, irritabilidad, culpa o vacío”. En su última publicación en Instagram explica qué las reuniones familiares no son neutras y que el cuerpo y el sistema nervioso han estado “en un maratón emocional”, ya que se activan historias, roles antiguos, expectativas, silencios y lealtades.
La experta detalla que pese a tener la sensación de que todo ha ido bien durante estos encuentros familiares, tu sistema nervioso ha tenido que adaptarse, regularse, contener, callar cosas, sostener miradas, comentarios y dinámicas antiguas, y “eso consume mucha energía”.

En la publicación, Ricart señala que las heridas emocionales se activan porque la familia es el primer lugar donde aprendimos a cómo amar, como pedir, como callar o como protegernos y cómo duele lo que falta, es precisamente as ahí cuando se activan las “memorias emocionales” porque el cuerpo también recuerda lo que nos ha dolido.
Un simple comentario, una mirada, una ausencia o una broma puede activar la sensación de no encajar, la necesidad de agradar constantemente, el miedo al conflicto o en algunas ocasiones sentir culpa por no saber poner límites. “No porque seas débil, sino porque ahí se formaron heridas”.
Las heridas emocionales se activan porque el cuerpo recuerda lo que dolió
Ricart detalla que cuando baja la intensidad externa, aparece lo interno. Y es por eso que después de las celebraciones navideñas, puede aparecer el llanto, el cansancio, la necesidad de aislarte o la sensación de que algo se ha movido, pero no sabes identificar qué es. “Y todo eso no es retroceder, es digerir”.
Así pues, la psicóloga recuerda que si después de Navidad “estás más sensible, cansada o removida es que tu sistema nervioso está terminando de procesar lo que tuvo que sostener, y ahora necesita cuidado, no exigencia”. La recomendación es clara: “date tiempo y cuídate”.