Bienestar

Cristina Lora, experta en dietética, señala la equivocación más frecuente al momento de ingerir mandarinas: “Quitamos la parte más saludable”

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La experta en ciencias de la alimentación alerta que al quitar los filamentos blancos de la mandarina se desperdicia una gran porción de sus propiedades nutritivas.

Cristina Lora, experta en alimentación, señala el fallo más común al comer mandarinas: “Quitamos la parte más saludable”

Cristina Lora, experta en dietética, señala la equivocación más frecuente al momento de ingerir mandarinas: “Quitamos la parte más saludable”

@fpfacilformacion

Ingerir fruta entre las comidas principales es una costumbre frecuente, sobre todo cuando el calor aumenta y se desea algo liviano y refrescante. No obstante, incluso en las rutinas que parecen sanas se suelen cometer fallos habituales. De este modo lo indica Cristina Lora, especialista en nutrición, al centrarse en una acción muy común al comer mandarinas: retirar los filamentos blancos que envuelven cada gajo.

Mediante una grabación informativa, la experta detalla que hay una separación evidente entre los que consumen esa zona de la fruta y los que la quitan por desagrado. “Quitamos la parte más saludable”, señala, hablándoles a aquellos que tiran dichas hebras al juzgarlas como poco apetecibles. Según Lora, consiste en una acción mecánica que le resta al cuerpo elementos nutricionales fundamentales.

Las cualidades nutritivas del albedo

De acuerdo con la información, esos filamentos blancos se llaman albedo y contienen gran parte de las propiedades de la mandarina. “Contiene hasta 20 veces más compuestos fenólicos que los gajos”, comenta, subrayando su notable capacidad antioxidante. Igualmente, indica que esta sección de la fruta es abundante en pectina, una variedad de fibra con consecuencias positivas para la salud cardiovascular.

La especialista destaca que la pectina contribuye a disminuir las concentraciones de colesterol LDL en el torrente sanguíneo, lo cual transforma al albedo en un elemento sumamente valioso en términos de nutrición. No obstante, admite que habitualmente es la zona más rechazada debido a su consistencia y aspecto.

Un detalle simple que genera un cambio determinante

Según Cristina Lora, la sugerencia es transparente y sencilla de seguir habitualmente. “No lo hagas”, enfatiza sobre el hecho de quitar los hilos, instando a comer la mandarina íntegra para captar todas sus virtudes. Su comunicación, escueta y franca, intenta eliminar una práctica bastante común.

La grabación ha suscitado comentarios entre los internautas, de los cuales algunos han ido más lejos al plantearse si incluso la piel sería de utilidad. Esta controversia demuestra cómo ligeras variaciones en el modo de ingesta pueden repercutir en el aporte nutritivo de frutas tan frecuentes como la mandarina.