Los ricos de Barcelona ya no priorizan vivir en la ciudad, prefieren invertir fuera: “En el Real Club de Golf de la Cerdanya existe lista de espera para comprar una vivienda”
Segundas residencias
Joan Rubiralta, experto inmobiliario de Luxline, cuenta cómo está cambiando el mercado de las segundas residencias en Catalunya y dónde prefieren vivir las grandes fortunas

Joan Rubiralta Tamborero, Co-Founder Luxline Real Estate

Según datos del Idescat, alrededor del 14% al 15% de los hogares en Cataluña tienen una segunda residencia, y la mayoría se encuentra en zonas costeras como la Costa Brava y la Costa Daurada, o en áreas montañosas del Pirineo. En algunos de estos pueblos, las segundas residencias pueden representar entre el 30% y el 50% de todas las viviendas.
Ahora bien, todo depende del perfil del comprador. Las grandes fortunas, por ejemplo, prefieren lugares como Begur, Cadaqués o Palafrugell en la Costa Brava. Y si hablamos de quienes buscan algo más montañoso, la Cerdanya tiene sus favoritos, como La Vall de Boí, Llívia o Camprodon.
Joan Rubiralta, experto inmobiliario de Luxline, explica para Guyana Guardian que el mercado de las segundas residencias está cambiando. Ahora, cada vez más, son los extranjeros con la posibilidad de teletrabajar quienes están invirtiendo en propiedades en Cataluña. Y es que, para ellos, tal y como cuenta el experto, las zonas costeras y de montaña no solo ofrecen buen clima y calidad de vida, sino también precios más accesibles que en sus países de origen.
Nuevas formas
Las segundas residencias de las grandes fortunas
Según el análisis del especialista, en los últimos años ha emergido un nuevo perfil de propietario que encuentra en Cataluña un equilibrio atractivo entre calidad de vida, clima y precios más competitivos que en otros países europeos.
Aun así, el perfil tradicional sigue teniendo peso. Rubiralta señala que la tipología más habitual continúa siendo la de familias de clase media-alta o alta, de entre 40 y 50 años, que ya cuentan con vivienda en propiedad y adquieren una segunda residencia como espacio de descanso, disfrute vacacional o inversión. “La principal diferencia respecto a etapas anteriores es la convivencia de este comprador clásico con perfiles internacionales, como ejecutivos, empresarios o nómadas digitales, que buscan entornos bien comunicados, especialmente en zonas costeras”, destaca Rubiralta.

A este escenario se suma una generación emergente de renta alta que, ante los elevados precios del área metropolitana de Barcelona, opta por seguir viviendo de alquiler en la ciudad y destinar su capacidad de inversión a una segunda residencia fuera del entorno urbano. Esta combinación de perfiles, apunta Rubiralta, ha aportado mayor diversidad y nuevas dinámicas al mercado.
En cuanto a precios, la Costa Brava y la Cerdanya se mantienen como algunas de las zonas más exclusivas de Cataluña. “En la provincia de Girona, que engloba ambos territorios, el precio medio de la vivienda se sitúa en torno a los 2.600 euros por metro cuadrado, aunque en estas áreas concretas la media se eleva hasta los 3.000 euros”, añade. El acceso a una segunda residencia comienza, según el experto, en torno a los 200.000 euros para pisos sencillos en zonas más asequibles, sube a los 300.000 euros para viviendas con mayor nivel de confort y supera los 400.000 euros en las mejores ubicaciones. En el caso de las casas, el desembolso inicial prácticamente se duplica.

Rubiralta subraya que en las zonas más codiciadas, tanto en primera línea de costa como en enclaves de montaña con vistas privilegiadas, los precios se incrementan de forma notable y el mercado se orienta claramente hacia compradores con un elevado poder adquisitivo. “Localidades como Begur, S’Agaró, Pals, Calella de Palafrugell, Cadaqués o Llafranc en la Costa Brava, así como Bolvir, Llívia o Guils de Cerdanya, concentran buena parte de esta demanda”, destaca el especialista inmobiliario.
Pese al auge de zonas emergentes, el experto considera que destinos tradicionales como la Costa Brava, la Cerdanya o Sitges no han perdido protagonismo. Sitges, recuerda, mantiene su atractivo histórico y cultural, además de una excelente conexión con Barcelona. En el caso de la Costa Brava, su combinación de paisaje, patrimonio y proximidad a Francia sigue posicionándola como uno de los principales destinos de referencia.
En algunas zonas, como el entorno del Real Club de Golf de la Cerdanya, la presión de la demanda es tal que incluso existen listas de espera para adquirir una vivienda.
“En municipios muy consolidados como Cadaqués, Begur, Alp o Puigcerdà, los precios han aumentado de forma significativa, lo que limita el acceso a perfiles con patrimonios elevados”, comenta. Rubiralta identifica aquí a compradores de renta alta, profesionales con ingresos elevados, empresarios o inversores internacionales que buscan exclusividad y localizaciones singulares. En algunas zonas, como el entorno del Real Club de Golf de la Cerdanya, la presión de la demanda es tal que incluso existen listas de espera para adquirir una vivienda.
Desde la pandemia, explica el especialista, las prioridades del comprador han virado claramente hacia los entornos naturales. Comarcas como el Berguedà o el Ripollès se han convertido en opciones atractivas para perfiles de poder adquisitivo medio que buscan tranquilidad, naturaleza y precios todavía asumibles. “En cambio, áreas como la Cerdanya o el Val d’Aran concentran una demanda de renta alta dispuesta a asumir mayores costes a cambio de paisaje, ocio y exclusividad”, relata.

La Cerdanya, en particular, se ha consolidado como un destino especialmente valorado por familias con niños, gracias a su accesibilidad, su valle abierto y la amplia oferta de actividades al aire libre, además de su posición estratégica entre España, Francia y Andorra.
Rubiralta también destaca el creciente interés por las masías, especialmente en el Empordà. Este tipo de comprador, tanto nacional como internacional, valora el carácter histórico de estas propiedades, su entorno natural y la privacidad que ofrecen, siempre que se trate de viviendas ya rehabilitadas y listas para entrar a vivir. Y es que, la buena conexión con Barcelona, tanto por carretera como en tren de alta velocidad desde Girona, refuerza su atractivo.
Municipios del Berguedà o el Ripollès están viviendo una revitalización impulsada por profesionales jóvenes que teletrabajan y buscan un entorno rural para sus familias
En paralelo, se están beneficiando de la demanda zonas situadas a menos de 90 minutos de Barcelona. “Municipios del Berguedà o el Ripollès están viviendo una revitalización impulsada por profesionales jóvenes que teletrabajan y buscan un entorno rural para sus familias”, cuenta Rubiralta. También el Maresme se consolida como alternativa para quienes desean una segunda residencia bien comunicada y con todos los servicios.
En la Costa Brava, tal y como el mismo experto cuenta, el aumento de operaciones se está dando en localidades como Palafrugell, Sant Antoni de Calonge o L’Escala, que ofrecen precios más accesibles y buena conexión con los núcleos más exclusivos, frente a zonas como Begur, S’Agaró, Cadaqués o Llafranc, donde los precios se concentran en niveles muy elevados.

De cara a 2026, Rubiralta evita hablar de zonas sobrevaloradas y señala que el mercado responde a la ley de la oferta y la demanda. No obstante, reconoce que en destinos como Sitges, Begur, Cadaqués o S’Agaró los precios superan con frecuencia los 6.000 euros por metro cuadrado en vivienda de lujo y alcanzan los 8.000 euros en el segmento de superlujo, con una fuerte presión turística y una oferta muy limitada.
Finalmente, el experto inmobiliario oportunidades en municipios como Arenys de Mar, Canet o Sant Pol, así como en localidades del litoral de Tarragona como Vilanova i la Geltrú, Calafell, Torredembarra, Cambrils, La Ràpita o L’Ametlla de Mar. En el interior, señala el creciente interés por el Priorat y la zona del Montsant, impulsado por su proximidad al mar y su oferta cultural, enológica y paisajística.
