Casa

Marcelo Seia evoca su humilde infancia en un piso sin recibidor donde las visitas se topaban de frente con su familia en pijama al abrir la puerta.

Espacios bien organizados

El arquitecto Marcelo Seia expone los motivos fundamentales por los que resulta vital incluir un recibidor en el hogar y cómo lograr su máximo aprovechamiento.

Marcelo Seia, arquitecto

Marcelo Seia, arquitecto

La entrada constituye una de las zonas menos valoradas dentro de la vivienda. Frecuentemente se ignora debido a su supuesta carencia de belleza o por verse como un rincón inútil, aunque su utilidad trasciende ampliamente lo ornamental. En lugar de ser solamente un punto de tránsito, el recibidor funciona como un verdadero guardián del domicilio, no de forma física, sino como una barrera que resguarda la privacidad ante encuentros fortuitos o llamadas a la puerta no planeadas.

De este modo lo relata en su canal de YouTube el arquitecto argentino y realizador de contenido Marcelo Seia, quien sostiene que una única determinación proyectual puede transformar radicalmente la manera de habitar una casa. En uno de sus clips, el experto describe una vivencia propia para evidenciar la trascendencia de dicho lugar. Se crió en una sencilla morada de barrio, situada en un complejo de más de cuarenta residencias iguales, donde al sonar el timbre la puerta se abría directamente hacia el comedor. El recién llegado se encontraba súbitamente con los familiares reunidos, habitualmente en ropa de descanso, comiendo o en medio del desorden de cada día.

El arquitecto

Historia de vida

Por mucho tiempo, Seia aceptó este escenario como una molestia obligatoria, inherente a la vivienda. No lo percibía como un inconveniente, sino más bien como algo habitual. No obstante, tras cursar arquitectura entendió que era un error de planificación y que, de hecho, podía resolverse, si bien en aquel entonces carecía de los fondos para subsanarlo.

Para el arquitecto, el vestíbulo representa mucho más que el mero acceso a una residencia. Consiste en una estancia reducida, habitualmente de unos cuatro y cinco metros cuadrados, que actúa a modo de área intermedia entre el umbral y el resto de la casa. Pese a que su utilidad se cuestione a veces, sus beneficios resultan variados e influyen de forma directa en la comodidad cotidiana.

Mueble de recibidor
Mueble de recibidorLaad Studio

Seia subraya que la entrada resguarda la privacidad al funcionar como una barrera óptica que evita que los visitantes observen directamente el resto de la vivienda. “También permite gestionar interacciones breves, como atender al cartero o a un vecino, sin necesidad de invadir los espacios privados”, afirma. Asimismo, constituye el impacto inicial que se percibe de la residencia, un momento ideal para reflejar el carácter propio mediante los muebles, las luces o las tonalidades elegidas.

Desde una perspectiva funcional, el vestíbulo brinda un sitio ordenado para depositar llaves, billetera, correspondencia, abrigos o paraguas, facilitando el orden y evitando descuidos al retirarse. “En zonas frías o ventosas, funciona además como una barrera térmica que evita la entrada directa del frío y contribuye al ahorro energético”, señala el arquitecto. Por último, de acuerdo con lo que explica el experto, sirve como un eje que comunica diferentes estancias de la casa, favoreciendo el flujo y la utilidad de los metros cuadrados.