José Francisco Sánchez, proyectista de hogares pasivos: “Hay familias que presumen ante sus vecinos de ahorrar entre un 70% y un 90% en la factura”
Casas pasivas
Las casas pasivas representan la arquitectura del mañana. Conversamos con el arquitecto José Francisco Sánchez acerca de los motivos por los cuales un número creciente de personas eligen esta metodología de edificación.

El arquitecto José Francisco Sánchez de Madrid Arquitectura.

“A veces se piensa que basta con añadir algo más de aislamiento o instalar un sistema de ventilación para poder hablar de casa pasiva, pero no es así”, sostiene el arquitecto José Francisco Sánchez ante Guyana Guardian. Al cierre de 2021, España contabilizaba 161 obras con el sello Passivhaus, que abarcaban 171.820 m². Estas edificaciones aminoraban 1.146 toneladas de CO₂ y lograban un efecto en el entorno equiparable a la plantación de 114.000 árboles.
El término casa pasiva representa, de hecho, la versión en castellano del vocablo germano Passivhaus. Dicha noción surgió en Alemania al concluir la década de los 80, específicamente en 1989, momento en que se estableció el actual estándar Passivhaus, o lo que es lo mismo, la norma de casa pasiva. Aunque en España la adopción de este método de edificación se produjo de forma tardía, actualmente la cantidad de casas pasivas sigue en aumento. Conversamos con el arquitecto José Francisco Sánchez, quien dirige Madrid Arquitectura, acerca del crecimiento y las ventajas de elegir este sistema de construcción.

Para comenzar, ¿en qué consiste precisamente una vivienda pasiva y a qué se debe que esta denominación cause tanto desconcierto?
Hablamos de un sistema de edificación muy específico que, a diferencia de lo que se creería, no fue creado por ingenieros ni arquitectos, sino por un físico. Es por ello que se denomina física de la construcción: el uso de distintos fundamentos y variables físicas para que los inmuebles operen de una forma concreta. La meta es aminorar sustancialmente la demanda energética y, paralelamente, brindar un bienestar interno de gran calidad.
Esta denominación suele causar desconcierto, especialmente en España, ya que frecuentemente se interpreta como una denominación generalista cuando realmente se trata de una norma técnica concreta. No obstante, resulta común hallar frases como ‘casi pasiva’ o ‘bajo parámetros pasivos’, las cuales no poseen el mismo sentido. Con el fin de denominarse casa pasiva, la construcción tiene que contar con la certificación oficial del estándar Passivhaus.
¿Qué pilares fundamentales permiten que un hogar sea catalogado como una construcción pasiva?
La condición fundamental consiste en que el requerimiento de energía, ya sea para climatización invernal o estival, se mantenga sumamente restringido. Al referirnos al concepto de casa pasiva, no aludimos únicamente a residencias individuales, sino a toda clase de construcciones, las cuales deben presentar un gasto energético tope bastante reducido.
Dicha circunstancia requiere realizar obras con una protección térmica superior y aplicando métodos técnicos meticulosamente diseñados. De forma precisa, el consumo de energía no ha de rebasar los 15 kWh/m² por año, y la potencia de la maquinaria instalada no debe ser mayor a 10 W/m². Para alcanzar este objetivo, los inmuebles tienen que ser altamente herméticos, eludiendo el escape de calor mediante filtraciones de aire, suprimiendo casi totalmente los puentes térmicos y utilizando un aislamiento de alta eficiencia.

En la práctica, ¿cómo se ve reflejado en la factura?
Esta realidad se percibe con nitidez mediante casos particulares. Imaginemos, por ejemplo, una residencia unifamiliar de cerca de 200 m² en la Sierra de Madrid, un entorno de clima gélido donde caldear el ambiente es primordial. En una edificación estándar con escaso aislamiento y baja eficiencia térmica, el coste anual dedicado exclusivamente a la calefacción suele rondar entre los 3.000 y los 4.000 euros.
Por el contrario, una vivienda pasiva en esa misma ubicación puede alcanzar un gasto global por año de unos 400 a 800 euros al agregar calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria y electricidad. Esto representa una disminución que oscila entre el 70% y el 90%, según la clase de hogar con el que se establezca la comparativa.
Una vivienda pasiva suele registrar un gasto anual completo de aproximadamente 400 y 800 euros
Por lo tanto, ¿resulta verídico que una vivienda pasiva “no necesita calefacción” o es meramente una exageración?
No es totalmente exacto. Teóricamente sería viable operar sin esta, aunque en la realidad suele requerirse una mínima contribución ocasional. Durante la época invernal, estos hogares sacan gran partido de la energía del sol para elevar la temperatura interna. En los meses estivales sucede lo opuesto, pues la meta consiste en resguardarse de la luz solar para impedir el exceso de calor en la vivienda.
Se debe considerar una casa pasiva como un termo. Al igual que un envase de café, su método de construcción permite retener el calor largamente sin necesitar un aporte energético continuo. No obstante, hay periodos, como semanas de invierno con borrascas y poco sol, donde la vivienda pierde temperatura gradualmente. En esos momentos, un refuerzo mínimo de calefacción resulta útil. Todo está condicionado por el clima.
¿Resulta viable implementar el modelo de vivienda pasiva en todas las zonas climáticas de España o existen restricciones concretas?
Dicha norma es aplicable en cualquier ubicación. El Passivhaus Institut, mencionado previamente, clasifica el planeta en diversas áreas climáticas. La herramienta informática de análisis empleada incluye la información meteorológica propia de cada región, ajustando los requisitos según esos parámetros. Como es natural, diseñar un hogar en condiciones ambientales severas difiere de hacerlo en un entorno más templado, tal como ocurre en Barcelona.

¿Es posible rehabilitar viviendas existentes en casas pasivas?
Efectivamente, resulta viable reformar inmuebles actuales aplicando los principios de vivienda pasiva. El marco Passivhaus contempla diversas modalidades de acreditación: una para proyectos de nueva planta y otra orientada a la renovación. Esta última se identifica como certificación EnerPHit.
La acreditación EnerPHit se ha diseñado con el fin de ajustarse a los condicionantes particulares de los inmuebles ya construidos; por lo cual, resulta ligeramente más flexible que el estándar para edificaciones nuevas. A modo de ilustración, si bien en una casa de reciente ejecución el requerimiento energético tiene un límite de 15 kWh/m² al año, en los proyectos de reforma se admite una cifra superior, situada cerca de los 20 kWh/m² al año.
¿Qué perfil de cliente suele apostar por una casa pasiva hoy en día?
Muchos individuos se decantan por la casa pasiva para su propio hogar, pero el ámbito de la promoción inmobiliaria también está comenzando a evolucionar. Cada vez son más los desarrolladores de bloques residenciales que perciben las múltiples bondades de este modelo, viendo en él una ventaja comercial clara al suministrar una edificación de una categoría superior.
Ciertamente, ya existen compañías inmobiliarias que emplean únicamente los criterios Passivhaus en sus desarrollos. Esto no sucede solamente en el sector particular, pues diversos ayuntamientos y organismos públicos también se decantan por estas construcciones, edificando casas sociales o servicios tales como centros infantiles o escuelas.
¿Cómo cambia la forma de vivir de vuestros clientes?
El público se siente fascinado. Al cabo de unos meses habitando una casa pasiva y descubriendo la experiencia cotidiana, el balance es sumamente gratificante. Los propietarios verifican que, mediante un desembolso ínfimo, es posible permanecer en el domicilio a 21 o 22 grados incluso durante el invierno más crudo. Es común que se encuentren relajados en camiseta mientras en la calle las temperaturas descienden hasta los cero grados.
Asimismo, contrastan su realidad con la de otros residentes que continúan invirtiendo grandes sumas en gas, combustible u otros métodos térmicos, al tiempo que ellos habitan con bienestar, sin padecer bajas temperaturas ni ráfagas de viento y manteniendo un gasto energético mínimo.
Los usuarios logran permanecer en su hogar a 21 o 22 grados aun durante el corazón del invierno.
¿Cuáles son los fallos habituales en las construcciones tradicionales que una casa pasiva logra prevenir desde su concepción?
Existen numerosos fallos recurrentes en las casas tradicionales. El principal defecto reside en la carencia de aislante, puesto que en las obras comunes se instala una cantidad bastante inferior a la requerida. Asimismo, se ignoran los puentes térmicos, esas zonas críticas a través de las cuales la energía calorífica se pierde rápidamente. Un elemento determinante adicional son las fugas de aire. En bastantes hogares se producen entradas de aire externo sin supervisión: gélido durante los meses fríos o sofocante en la época estival, elevando de manera considerable el gasto de energía.

¿Cuánto ha crecido la construcción de este tipo de casas en España?
Durante las épocas recientes, el desarrollo ha resultado masivo. En España, la integración del modelo Passivhaus se dio con bastante demora. Si bien tuvo su origen en Alemania y se ha expandido por el planeta con gran vigor, en nuestro país inició su consolidación hacia 2014 o 2015.
A partir de ese momento, el crecimiento ha sido sumamente veloz. Actualmente se edifican viviendas pasivas de manera constante en cada una de las provincias. Ciertamente, constituye una inclinación en pleno auge y con un horizonte cada vez más extenso.
