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Bruce Weber dispara en homenaje a su amiga Jane Goodall y a los amantes de los animales

Fotografía

La etóloga experta en chimpancés protagonizó durante su vida un canto a la perseverancia y la compasión. Su legado se recoge en el proyecto ‘All-Americans’,  que recoge historias de resiliencia y amor a los animales

Una de las imágenes de la sesión de fotos que Bruce Weber hizo con Jane Goodall en el 2011, paseando por Nueva York

Una de las imágenes de la sesión de fotos que Bruce Weber hizo con Jane Goodall en el 2011, paseando por Nueva York

Bruce Weber

“Jane encarnaba la conexión entre humanos y animales”, escribe el fotógrafo Bruce Weber sobre la doctora Goodall, recordando una sesión de fotos que le hizo en Nueva York en el 2011 y que ha recuperado para la nueva edición de su revista anual All-American. Weber recuerda cómo en aquel paseo por las calles de la ciudad, que se convirtieron en “nuestro patio de recreo”, la etóloga se mostró tan abierta con los humanos -“tanto ancianos como niños cayeron bajo su hechizo”- como con los animales.

La modelo Gigi Hadid, en el rancho del matrimonio Deveaugh en California, en otro de los reportajes que contiene 'All-American XXV'
La modelo Gigi Hadid, en el rancho del matrimonio Deveaugh en California, en otro de los reportajes que contiene 'All-American XXV'Bruce Weber

La muerte de Jane Goodall en octubre pasado, a los 91 años, ha dejado un vacío grande y simbólico en el mundo del naturalismo. No es que falten figuras que nos siguen recordando que pecamos de soberbia cuando nos consideramos mejores que el resto de los seres vivos: los trabajos de largo recorrido de Joyce Poole con elefantes, de Biruté Galdika con orangutanes, de Diana Reiss y Carl Safina con mamíferos marinos e incluso los sorprendentes hallazgos de Irene Pepperberg con loros hablan de proximidad social, cognitiva, emocional y comunicativa. Pero ninguno de estos científicos cuenta con el peso simbólico de Goodall.

Un peso que se apoyaba tanto en su capacidad de comunicación como en su enorme humanidad y bonhomía. Pocos como ella, acostumbrada al trabajo de campo con chimpancés durante décadas, para dar la vuelta a las cosas con optimismo y buen humor y verlas desde el lado positivo. Como cuando en 1987 el caricaturista Gary Larson la citó en una de sus viñetas en The Far Side: en la escena, que representaba a dos chimpancés acicalándose, uno encuentra un cabello humano en el otro y comenta: “Vaya vaya, otro pelo rubio: ¿haciendo un poco más de ‘investigación’ con esa zorra de Jane Goodall?”. El Instituto Jane Goodall puso el grito en el cielo, pero la doctora, en cambio, apreció ingenio e imaginación en el dibujo e incluso se prestó a escribir el prólogo a la recopilación en la que lo incluyó Larson, con lo que se ganó al humorista para su causa.

Con el paso del tiempo, Jane se preocupó tanto por el estado de la raza humana como por la conservación y el reino animal”

Bruce Weber

Fotógrafo

Una causa que sigue viva consiste en proteger a los chimpancés y sus hábitats y que la llevó a crear el Instituto Jane Goodall (IJG), que cuenta con una treintena de sedes en todo el mundo. También a ofrecerse para multitud de actividades de divulgación y a prestar su imagen para iniciativas de desarrollo sostenible de la población, demostrando que su activismo no era solo animalista, sino que partía de una visión general que englobaba a todos los seres vivos, siempre desde una apreciación realista de los problemas.

Weber rescata esta imagen vital y esperanzadora de Goodall, de quien él y su mujer se hicieron buenos amigos: “Con el paso del tiempo, Jane se preocupó tanto por el estado de la raza humana como por la conservación y el reino animal. Escribió y habló con mayor urgencia sobre los conflictos humanos y la necesidad de paz y espiritualidad. De esa manera, Jane siguió siendo relevante en la vida de las personas y creo que seguirá siéndolo”.

Portada de 'All-American XXV'
Portada de 'All-American XXV'Bruce Weber

Goodall es la personalidad más relevante de las que pueblan esta nueva entrega de All-American, titulada Let in the light (Deja entrar la luz), que es la número 25 y que el fotógrafo ha indicado que será la última. Pero en sus casi doscientas páginas se recogen otras historias de larga duración, fotografiadas por el propio Weber y por otros grandes, como Don McCullin, Cory Richards, Richard Lima y Natalia Ortega. Desde el cirujano plástico pediátrico Chad Perlyn y su paciente Peterson Exais, que además explican en sendos textos su relación de larga duración, más allá de los quirófanos, hasta el inspirador rancho que regentan Dennis y Nancy Deveaugh en Florida, pasando por la vida del campeón de jiu-jitsu brasileño Rickson Gracie y la piadosa actividad de una comunidad de adolescentes de Cleveland que se ofrecen para portar féretros, fotografías y textos narran la sanación, la perseverancia, la compasión y la creatividad.

Es un volumen que cierra un esfuerzo de un cuarto de siglo por divulgar la fotografía con un enfoque narrativo y siempre alrededor de una temática. En este caso, junto a las historias de resiliencia, llama la atención la íntima relación entre animales y hombres que asalta la mirada en diferentes momentos. Y que nos devuelve al poderoso mensaje de la doctora Goodall: “No puedes pasar un solo día sin dejar huella en el mundo que te rodea. Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar”.

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