La alfombra roja de los Oscar recupera el lujo Old Hollywood y los volúmenes oníricos
Premios del cine
La fiesta más importante del cine ha reunido en el Teatro Dolby de Los Ángeles a un elenco estelar de actrices y actores que, para su gran noche, han buscado fascinar con sus estilismos
Oscar 2025: la alfombra roja y los nominados a los Premios Oscar, en directo

Cynthia Erivo a su llegada a la 97a edición de los Oscar.

El cine convierte lo imposible en realidad. Es capaz de materializar en la gran pantalla los sueños y las fantasías más exuberantes, de la misma forma que la alta costura desafía los límites de lo posible en las alfombras rojas. Ambas disciplinas han brillado este domingo de madrugada, como ya es tradición, en la gran gala de los premios Oscars. La fiesta más importante del cine ha reunido en el Teatro Dolby de Los Ángeles a un elenco estelar de actrices y actores que, para su gran noche, han buscado un atuendo que desprenda esa fascinación, esa fantasía, que consiguen transmitir con sus actuaciones en las películas.
Como salida del mundo de Oz, Ariana Grande ha vuelto a dar vida a “Glinda” en la antesala de esta edición, con un onírico vestido de satén rosa en forma de miriñaque y firmado por Schiaparelli. Sobre el escenario, antes de que The Wicked ganara el Oscar a mejor vestuario, la cantante y su compañera de reparto, Cynthia Erivo, han cantado a dueto algunos de los temas de la película, ataviadas con vestidos repletos de referencias al universo de El Mago de Oz y The Wicked.

Los clásicos diseños negros, de raso o satén, que evocan al glamur del Old Hollywood han tenido una gran presencia en la alfombra roja de esta 97.º edición. Ejemplo de esa elegancia atemporal han sido estrellas como Margaret Qualley quien ha optado por un diseño de Chanel de espalda descubierta combinado con un collar de diamantes que caía por su espalda.
Al negro también han sucumbido famosas españolas como Ana de Armas, vestida de Louis Vuitton con un diseño en crepe de seda y de cuello halter bordado con pedrería, y Paz Vega, que ha ensalzado el made in Spain con un diseño de Roberto Diz con cuerpo emplumado y silueta peplum.

Penélope Cruz ha vuelto a confiar en Chanel y en el color nupcial, con un vestido vaporoso, de cuello halter que destaca por una fina capa de gasa transparente que salía de su nuca y se precipitaba hasta el suelo.
La pedrería, los cristales y los detalles metálicos se han personificado en esta edición a través de diseños que enmarcan la figura y convierten a sus portadoras en musas esculturales. Fue el caso de Demi Moore, quien desde que triunfó en La sustancia, parece haber conseguido rejuvenecer o, al menos, parar el tiempo. Con su larga melena al viento, la intérprete ha brillado enfundada en un diseño de cristales de corte sirena de Armani Privé.

También por los brillos se ha decantado la actriz Halle Berry, con un diseño de 7.000 cristales espejados de Christian Siriano. Con él ha protagonizado uno de los momentos estelares de esta antesala al acercarse a Adrien Brody y –con permiso de su novia Georgina Chapman– besarlo para revivir ese apasionado beso que se dieron sobre el escenario de los Oscars 2003 para celebrar la estatuilla de Brody por su papel en El pianista.
Mientras otras alfombras rojas, como la de los Grammy, apuestan por las prendas extremadas, casi estridentes, la de los Oscars se mantiene fiel al sentido de la elegancia y los códigos de vestimenta clásicos de las galas. Así, la mayoría de diseños que desfilan por ella son de aire sobrio y refinado, confeccionados con materiales nobles y firmados por las grandes casas de la alta costura, como Louis Vuitton, Chanel, Dior, Schiaparelli y Armani.

Lo mismo pasa con las joyas, que gracias a las creaciones de ensueño de casas como Bulgari, que ha firmado la gargantilla de platino y diamantes de Selena Gómez, o Pomellato, que ha hecho brillar a Storm Reid con su línea Iconica, impregnan el evento de un fulgor excepcional.
En este desfile repleto de tendencias y obras maestras de la alta costura, no hay que olvidar el papel que se ha ganado, por derecho propio, la moda masculina. Entre los tradicionales esmóquines, han destacado las propuestas de dos intérpretes nominados que a pesar de no hacerse con la estatuilla han encabezado las listas de mejores vestidos: Timothée Chalamet, siempre adelantado a las tendencias, ha arriesgado con un estilismo de Givenchy, compuesto por un traje color mantequilla y una camisa de satén, y Jeremy Strong ha cautivado vestido por Loro Piana con un traje caqui de solapas satinadas y una versión moderna de la pajarita.
Timothée Chalamet, de Givenchy

Cynthia Erivo, de Louis Vuitton

Margaret Qualley, de Chanel

Lupita Nyong'o, de Chanel

Jeremy Strong, de Loro Piana

Storm Reid, de Alexandre Vauthier

Paz Vega, de Roberto Diz

Penélope Cruz, de Chanel

Selena Gómez, de Ralph Lauren

Monica Barbaro, de Dior

Innovación en estado puro para celebrar una noche en la que, en cuanto a moda y cine se refiere, todo parece ser posible.