Esto es lo que dice una asesora de imagen sobre usar blanco en invierno (y no es lo que pensabas)
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Una asesora de imagen explica por qué el blanco no es solo para el verano y cómo hacerlo encajar en la estética invernal
Silvia García de la Paz, asesora de imagen: “Si te pones algo ancho para la parte de arriba intenta ponerte siempre algo compensado para la parte de abajo”

Esto es lo que dice una asesora de imagen sobre usar blanco en invierno (y no es lo que pensabas)
Es muy posible que, al escuchar la palabra “blanco”, nos venga a la mente un mar tranquilo, “veraneo” en otra casa y lino. Demasiado lino. Sin embargo, Silvia García de la Paz, asesora de imagen, desmantela esa conexión en su video: el blanco no es un color estacional; es un color intencional. Y en invierno, si se plantea bien, puede ser incluso más elegante que en verano, precisamente debido a que contrasta con la imagen común de los colores oscuros y los looks pesados.
Y eso es justo lo que Silvia García de la Paz, asesora de imagen desmonta en su vídeo: el blanco no es un color de estación, sino un color de intención. Y en invierno, bien planteado, puede resultar incluso más elegante que en verano, precisamente porque contrasta con el imaginario habitual de los tonos oscuros y los estilismos pesados.

Si no hay una regla auténtica, tampoco existe razón para seguirla. En realidad, lo dice con naturalidad, casi como si fuera humor: “Se puede vestir de blanco en invierno, ya que hasta donde sé, la policía de la moda no ha llegado a denunciarme ni existe ninguna ley al respecto”.
El blanco y el beige en invierno no están prohibidos, lo que pasa es que nadie te ha enseñado a llevarlos con estilo
La consultora sostiene que el blanco puede ser uno de los colores más elegantes del vestuario invernal, si se comprende bien a qué se refiere “llevar blanco” durante esa estación del año. Ya que el problema no es el color en sí, sino la forma en que lo empleamos. El blanco no tiene el mismo efecto en invierno que en verano, no porque “no toque”, sino debido a cambios en la luz, los tejidos, las estructuras del look y los contrastes. Al igual que ajustamos unas botas al terreno o un abrigo a la temperatura, el secreto está en adaptar el color al contexto visual de la estación.
El tono de blanco sí importa (mucho)
Uno de los aspectos más específicos que enfatiza es que no todos los blancos son iguales. Cuando consideramos el color blanco, es común que pensemos en el más puro y brillante, como el blanco de una camiseta de lino o algodón, de un pantalón fresco para verano o de una camisa ligera. Sin embargo, ella sugiere “cambiar el tipo de blanco”. Asegura que en invierno “los blancos crudos, hueso o marfil te van a funcionar mejor”, ya que ofrecen una calidad visual superior, se incorporan con más facilidad en una paleta estacional y no contrastan tanto con el ambiente invernal más sombrío.
Ese cambio tiene una interpretación estilística evidente: aunque el blanco óptico puede dar la impresión de ser más veraniego o deportivo, el blanco marfil se siente más refinado, más próximo a los tejidos ricos y a la sastrería. Asimismo, se mezcla con facilidad con colores característicos del invierno sin que la combinación se vea “demasiado contrastada” o informal.
El blanco se torna invernal cuando tiene textura
Probablemente el paso más importante que sigue es el tejido. La asesora lo resume de manera directa: “El secreto está en el material.” Y aquí es donde el blanco se vuelve verdaderamente atractivo en invierno, ya que puede volverse visualmente notable y pesado si se utilizan texturas densas, en lugar de ser un color “ligero”. Comenta sobre lana, punto, pelo… materiales que no solo abrigan, sino que también le aportan densidad y construyen el look, distanciándolo de manera automática del imaginario veraniego.
Una camiseta blanca no tiene nada que ver con un suéter blanco de punto grueso. Un pantalón de lino también se comporta igual que un abrigo blanco de lana o un pantalón de tejido estructurado. Cuando la ropa tiene cuerpo, el invierno funciona mejor; lo mismo sucede con el blanco. Si el blanco aparece en tejidos de calidad, se verá fuera de lugar; si lo hace en tejidos voluminosos y estructurados, encajará naturalmente y sobresaldrá sin necesidad de colores fuertes.
Los accesorios evitan que el look se aplane
Si no hay una combinación de materiales, colores o accesorios, el blanco, especialmente cuando se lleva en total look, puede volverse monótono. Y durante el invierno, esa diferencia es particularmente relevante, ya que la ropa tiende a ser más pesada y el ambiente es más sombrío: si el blanco no está estructurado, puede parecer “demasiado uniforme”.
