Moda

Nardi y Cocteau, fascinación por Marbella

Joyas

Jean Cocteau, artista total y hombre de lujo

Jean Cocteau, artista total y hombre de lujo

Album / EFE / fs

La humanidad siempre ha buscado la hermosura, un anhelo que se ha manifestado tanto en lo tangible como en lo espiritual. El lazo que creamos con ella define quiénes somos y nos transporta a dimensiones donde nuestra naturaleza se fortalece: la distinción, la paz y la concordia. La percepción de lo bello en la época actual se asocia con su destreza particular para detener los momentos, esa composición que persistirá cuando ya no estemos presentes. Desde Venecia, la firma de alta joyería, Nardi, entrega a la sociedad la pureza de la estética mediante un trabajo manual que desafía el paso de los años. 

Al mando de esta firma se halla Alberto Nardi, nieto del fundador, quien comprende con lucidez la misión que una estirpe como la suya, volcada plenamente en la confección de objetos singulares durante tres generaciones, debe asumir en el territorio de la joyería de alta gama, un sector fluctuante por el curso de los tiempos actuales y acaparado por firmas potentes que buscan la homogeneidad frente a los requerimientos del consumo. 

La noción de lo bello en la actualidad se vincula con su aptitud exclusiva para capturar el transcurso temporal.

“Hay un hilo conductor que une las joyas diseñadas por mi abuelo con las que creamos hoy en día y se resume en una sola palabra: originalidad. En un mundo de lujo cada vez más estereotipado, donde por conveniencia comercial las joyas se han convertido en meros accesorios ornamentales, Nardi siempre ha buscado en la joyería un significado, un testimonio de singularidad”.

Gran parte de este carácter único se origina en la metrópoli que enmarca cada creación: Venecia, una población que permanece en silencio ante el bullicio externo, con miradores orientados a la estética más pura y a un empeño continuo por otorgar trascendencia al ser humano mediante la expresión artística. Una urbe que solo asimila el transcurso del tiempo cuando lo evalúa desde la grandeza.

Uno de los diseños icónicos de la casa: el anillo secreto, homenaje a las intrigas palaciegas
Una de las piezas más icónicas de la marca: la sortija secreta, un homenaje a las intrigas palaciegas.Andrea Piovesan

 Venecia se manifiesta en cada una de nuestras obras, ya sea de forma explícita —como ocurre con la sortija del puente de Rialto—, o bien de manera sutil, mediante detalles ornamentales que sirven de base para el diseño de una alhaja. Un factor adicional que estimo relevante destacar es el empleo de las tonalidades. De ahí surge esta pasión por la variedad cromática y el anhelo de hallar gemas de diversos tonos para integrarlas en una pieza. Tales componentes han funcionado constantemente como la guía fundamental en la elaboración de cualquier joya Nardi.

De aldea marinera a epicentro de lo exclusivo

Por primera ocasión en España, la firma Nardi ha optado por exhibir algunas de sus piezas en un selecto establecimiento de joyería en Marbella dirigido por uno de los principales especialistas del continente en este ámbito, Miguel Gómez Molina. El local Gómez y Molina sirvió como marco para una muestra que la marca de Italia deseó presentar en nuestra nación y en una urbe habituada a rodearse de exclusividad. “Nardi ha entrado por méritos propios en la historia de la joyería contemporánea por su inconfundible forma de tratar cada una de las creaciones como verdaderas esculturas de gran belleza, a veces con una gran complejidad artesanal, otras de una sutileza y gracia que envuelven todo lo que hace, confiriéndole un sello reconocible en todo el mundo”. 

Paola de Lieja, reina consorte de los belgas, con uno de los ‘morettos’ de Nardi
Paola de Lieja, reina consorte de los belgas, exhibiendo un modelo de los ‘morettos’ de Nardid.Nardi

Gómez Molina manifiesta abiertamente el gran respeto que profesa hacia esta firma y la elaboración artesanal de sus obras emblemáticas. Habituado a colaborar con firmas de lujo, distingue en Nardi “una pasión inusual por la unión entre joyería y arte. Creaciones sublimes con piedras preciosas dignas de museo y diseños que no son de este mundo”.

El atractivo que generan las obras de Nardi se encuentra, justamente, en ese ámbito singular que han logrado establecer al fusionar la vanguardia creativa con la alta joyería, resultando en objetos de una estética sumamente auténtica dignos de ser exhibidos en galerías de arte. El objetivo no es el adorno ni la ostentación. La intención es que dicha alhaja sea tu carta de presentación ante la sociedad. Que proyecte tu identidad. 

La máscara azul destaca por el empleo de un mineral complejo: el tsavorite
La máscara azul destaca por el empleo de un mineral complejo: el tsavoriteAndrea Piovesan

Grandes figuras del siglo XX lo entendieron de esta forma e integraron las piezas de Nardi en su estilo personal; intérpretes de la talla de Liz Taylor, Grace Kelly e Ingrid Bergman actuaron como embajadoras de la firma. Asimismo, Jean Cocteau, un creador polifacético amante de la sofisticación – cabe mencionar su particular afecto por la sortija Trinity de Cartier- transcurrió su etapa final en Marbella intentando hallar una temperatura más suave para sus dolencias cardíacas, aunque, primordialmente, buscaba un entorno que facilitara una existencia coherente con la filosofía mística que había iniciado tiempo antes. Rozando los setenta años, Cocteau halla ese paraje idílico donde habitar para lograr ser plenamente Jean Cocteau.

Dentro de Marbella, el francés descubre una existencia predilecta por su relación con Ana Pombo, una mujer verdaderamente inefable que agotó todas las vivencias posibles. Ana Caller Donesteve intenta hallar en la urbe del sur lo que diversas zonas de Europa le privaron: una independencia excepcional, apasionada y constante, similar a la que marcó la belle époque marbellí. Pombo establece un comercio primigenio donde proyecta su bagaje profesional al lado de Cocó Chanel, centrándose en sus reconocidas creaciones de sombreros y pamelas. En aquel local, ocurría de todo, desde manifestaciones del arte hasta exhibiciones de moda y festejos de carácter privado.

Tiempo después, transfiere este recinto y funda La Maroma, establecimiento para el cual su compañero Cocteau diseña el célebre collage de procedimiento mixto donde plasma a un elenco de baile flamenco que, en compañía de las tres panansé en madera y el formidable retrato que realiza de Antonio el Bailarín –y que el artista hispalense ordena replicar en piezas cerámicas en su residencia El Martinete– integran el conjunto de piezas que el autor galo legó como herencia creativa a la localidad donde deseó fallecer. 

Durante uno de sus diálogos habituales, a los que llegaba sobre un burro puesto que solía estar convaleciente, Cocteau le encargó a Pombo que adquiriera una finca de olivos para su descanso eterno en esa región del sur de España que le había reconectado con el aliento de la existencia. Con la noción de la hermosura. Pese a ello, el deceso se adelantó y no llegó a ser sepultado en el Huerto de los Olivos, paraje donde Ana Pombo se instaló al enfermar y donde ella guardó constantemente una estancia para su íntimo colega. Una forma diferente de atrapar el tiempo.

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